El custom ha sido, desde siempre, la alternativa a quienes llevaban esta filosofía de la personalización al extremo. Sin embargo, pese a que el concepto sigue plenamente vigente, la entrada de cada vez más marcas en este segmento explicaría que se haya edulcorado lo suficiente como para ampliar el espectro de usuarios interesados en este tipo de motos. Las nuevas Moto Guzzi V9 Roamer -más clásica y repleta de detalles cromados- y Moto Guzzi V9 Bobber -derivación de estilo dirt track, con toques negros mate y anchísimo neumático delantero- son un perfecto ejemplo de esta tendencia, que aúna ese carácter irreverente que se le atribuye a quien las conduce con un estilo impecable y muy fashion, “arreglao pero informal”.
Estas dos preciosidades de Moto Guzzi se han desarrollado alrededor del mismo motor, una evolución del mítico bloque V-Twin a 90º, refrigerado por aire, con inyección electrónica monocuerpo Magneti Marelli MIU y dispuesto transversalmente. Respecto al de las V7, el nuevo V9 ve incrementada su cilindrada de 744 cc a 853 cc, y cuenta con cámaras de combustión semiesféricas y las válvulas dispuestas en V, frente a la cámara Heron y válvulas paralelas de su hermano menor. Puesto que también carece de radiador de aceite, se ha rediseñado por completo el sistema de lubricación, dotándolo ahora con una válvula by-pass modificada y bomba de aceite con velocidad de flujo reducida para minimizar pérdidas, nuevo cárter para mejorar la aspiración del lubricante, orificios de ventilación internos que reducen las pérdidas de potencia, nuevo circuito blow-by integrado en la tapa del alternador y pistón refrigerado por chorros de aceite.
Aunque este conjunto de mejoras, que servirán de base para la futura V7, han permitido incrementar la potencia (de 48 a 55 CV a 6.250 rpm) y el par (de 60 Nm a 2.800 rpm, a 65 Nm a 5.500 rpm), lo que se perseguía en realidad era conseguir un motor más eficiente y que se ajustara a la normativa Euro 4 manteniendo, eso sí, su facilidad para mover cómodamente en marchas largas los menos de 200 kg que pesan las livianas V9.
También aporta más novedades de las que aparenta la transmisión, en la que el típico cardán se ha diseñado con un par cónico con doble trócola, que permite la instalación de neumáticos más anchos , y que conecta con el motor a través de una caja de cambios de 6 velocidades con overdrive y un embrague de más diámetro.
Un chasis de doble cuna de acero de diseño específico sustenta al conjunto, en el que se anclan una horquilla de 40 mm delante y dos amortiguadores detrás, firmados por KYB. Ambas comparten medias para el neumático posterior, un 150/80-16”, pero mientras la Roamer calza un 100/90 en llanta 19 para el eje delantero, la Bobber conversa las 16” para poder montarle el llamativo 130/90 que la hace tan característica y, de paso, estable.
Ésta sería la principal diferencia de la parte ciclo, porque en lo que se refiere al equipo de frenos en las dos nos encontramos con disco flotante de 320 mm de diámetro enfrentado a una pinza de 4 pistones delante de Brembo (igual que la bomba), y un disco fijo de 260 mm delante con mordaza de dos pistones detrás. Para mayor seguridad, de serie disponen de ABS de dos canales de Continental y el Moto Guzzi Traction Control (MGCT). Este último, desconectable y con dos leyes de funcionamiento seleccionables (seco y baja adherencia), recibe los datos de los sensores del ABS en las ruedas y, en caso de detectar una diferencia de velocidad entre ambas, reduce la entrega de par a través de la ECU del motor.
Siguiendo la lógica de la filosofía custom, Moto Guzzi ha desarrollado un amplísimo programa de accesorios y complementos para las motos y sus propietarios, entre los que se encuentran incluso cascos específicos para cada modelo.
El precio de la Moto Guzzi V9 Roamer es de 10.399 €, mientras que la V9 Bobber cuesta 10.799 €.


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