Hacía tiempo ya que Moto Guzzi se había quedado fuera del pastel de las motos trail de media cilindrada, entre 800 y 900 cm3. Su maxitrail Stelvio, un producto brillante pero realmente poco exitoso en el mercado, no podía cubrir las necesidades de un público ansioso de poder conducir una moto de dignas prestaciones con el carné A2. Era imprescindible crear un nuevo modelo partiendo de una tabula rasa y teniendo en la gama el motor de las V9 parecía un punto de partida ideal.
Glorificada en Italia como un icono nacional, Moto Guzzi es una de esas marcas con una legión de incondicionales seguidores en todo el mundo, aunque no puede cualificarse de marca de masas, puesto que su concepción un tanto tradicional de sus modelos la ha mantenido siempre al margen de modas pero también de éxitos comerciales. Su defensa acérrima del motor en V transversal refrigerado por aire y la transmisión por cardán se han convertido con el paso de los años en su más claro sello de identidad, pero eso ha obligado siempre a sus propietarios a aceptar una forma de conducir “a la antigua” que no está al alcance de cualquier motorista.
La V85TT podría ser el punto de inflexión en esa historia. Con el motor de las V9 de 853cc llegando hasta los 80 CV (contra los 55 CV de las vintage), una estética rompedora que no deja para nada indiferente y una acertadísima decoración tritono de colores (no es un aspecto menor), se nota que la marca del grupo Piaggio ha decidido dar un puñetazo en la mesa para decir bien alto “aquí estoy yo porque he venido”.
Mirando la nueva V85TT, casi todos los motoristas, en especial los amantes del offroad, son unánimes: vista de cerca parece hecha a retales, pero cuando la ves en su globalidad, el conjunto funciona muy, muy bien, es atractivo, distintivo, impactante, de otro mundo comparado con lo que abunda en el segmento. Podrá enamorarte u horrorizarte, pero no te dejará frío.
Una vez en marcha, esas sensaciones se apaciguan un poco, porque es en ese momento cuando se verifica que la V85TT sigue siendo una auténtica Guzzi hecha en Mandello del Lario: su motor gira suavísimo, redondo y dulce, y la aceleración y capacidad de recuperación siguen siendo modestas cuando el motor gira a bajos regímenes. Lo sorprendente viene después de las 3.000 o 4.000 rpm: se despereza y, sin llegar a ser explosivo, te permite animarte y conducir con mucha alegría, en especial entre curvas.
Otra de las sorpresas que revierte en todo el rendimiento general de la moto es lo ligerísima que resulta la V85TT. Visualmente y por concepto, da la sensación que tiene que ser una moto pesada, pero basta montarse en ella en parado para diluir de un plumazo esa idea: con solo 208 kg, esta Guzzi es una auténtica bicicleta, lo que te pone las cosas extremadamente fáciles a la hora de maniobrar, de transferir masas en curvas enlazadas o cuando decides salirte del asfalto y morder el polvo de la tierra…
En este último apartado, uno de los que más interés despierta actualmente entre los pilotos arquetípicos que podrían decantarse por la V85, nuestra protagonista no puede decirse que despunte descaradamente. No rehúye ni mucho menos los escarceos por el monte, pero no le pidas grandes gestas porque no es su entorno natural. Un motor muy bajo, aunque muy bien protegido, y las inercias que genera el cardán son los causantes de sus pocas ganas de barro.
Lo que sí es un punto muy fuerte en esta Guzzi son las largas rutas, para lo que su cuidada ergonomía, las posibilidades de carga, el control de crucero de serie o una aerodinámica favorable la preparan para tragar kilómetros de 100 en 100.



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