Cuando te subes a una Sherco, sabes que no te llevarás ninguna decepción. Tienes la seguridad de que vas a disfrutar de la jornada y que extraerás conclusiones muy positivas del vasto trabajo que realizan los técnicos de Sherco anualmente para seguir estando en la cúspide del enduro.
La competencia es dura, Sherco lo sabe, y es por ello que ofrecen una gran calidad y un inmenso rendimiento en todas sus monturas. En el 2020 no es diferente, y la marca de “azul eléctrico” obsequia a sus clientes con unas motos de alto nivel y gran rédito. El staff de Sherco España nos invitó a probar una de las joyas de la corona, la 250 SE Factory, una moto en la que a simple vista se pueden observar los detalles Racing que la visten.
Siempre que pruebo una moto de enduro me gusta medirme. Un “crosero” arraigado como yo en el enduro se mueve un tanto desmañado, y siempre que subo en una endurera pura y dura, me gusta retarme intentando cosas nuevas para mí. Quiero decir con esto que, en el día de pruebas con la 250 SE Factory, me sorprendí a mí mismo porque conseguí retos complicados para un servidor. Repito: ¡soy un “crossman” total!
De salida, y para calentar motores y articulaciones, fui a dar un paseo con nuestra invitada por unos senderos muy bonitos que encontramos en el Área de Motor de Can Taulé, en la localidad de Súria (Barcelona). Estos senderos te llevan a zonas ya más liadas. Te puedes complicar la vida tanto como te pida el cuerpo. Yo empecé suave, para conocernos con nuestra protagonista. Por dichas sendas sinuosas y cerradas noté la enorme maniobrabilidad de la nueva SE 2020. Me facilitó las cosas para poderlas trazar con gran velocidad y facilidad, pudiendo notar en todo momento la moto atada a mis piernas y siguiendo el compás de mi cintura. No es que sea extremadamente ligera, 105 kg en vacío, pero su chasis y ergonomía la hacen una montura muy ágil y divertida de pilotar.
Me empecé a enredar llegando a unas subidas que nunca se me hubiera pasado por la cabeza que podría subir. Su pendiente era bestial y su longitud también. Allí es donde vi el enorme potencial de la montura francesa. En un abrir y cerrar de ojos estaba arriba, sin despeinarme, a lo James Bond…
¡Menuda tracción, menudo par motor, menudos bajos! Impresionante. Con una punta de gas y controlando la trazada y el reparto de pesos, fui capaz de subir a la primera una subida arenosa y seca que nunca me hubiera imaginado. La nueva SE 250 Factory me demostró su gran capacidad. No me conformé, di media vuelta, fui hacia abajo, y le propuse subir de nuevo. Igual. éxito rotundo, con dos “brap brap” ya estuve arriba de nuevo. Quise ponerla a prueba y aminorar la marcha en medio de la subida. La respuesta al volver a retomar la marcha fue sublime, de nuevo sin perder una pizca de tracción estuve arriba de nuevo. Los técnicos de Sherco han logrado confeccionar un gran propulsor para el enduro, sin duda a la altura de los mejores.
Este motor va envuelto de un chasis, también creado a conciencia para su misión, con una geometría de bieletas y basculante que le aporta esta tracción tan espectacular. Seguramente el amortiguador KYB, que equipa toda la gama Sherco Factory, aporta su “granazo” de arena, ya que montar KYB en una moto es sinónimo de calidad y seguridad. De los senderos abruptos me trasladé a zona más abierta, más rápida. Llegué a una crono que alberga el Área de Can Taulé, con tramos rápidos y otros más ratoneros. Allí quise exprimir la otra cara de la 250 SE Factory, la cara más racing, la de enroscarle más.
En la crono, la noté un poco falta de estirada, ya que en las zonas más rápidas enseguida se quedaba corta. Por el otro lado, sus bajos y medios me hacían una conducción muy fácil, ya que el terreno no estaba para muchas virguerías… Seco y resbaladizo. El chasis semi-perimetral me seguía ayudando al curvear, pudiendo lanzar la moto contra los peraltes y entrando rápido en las roderas. Esta seguridad venía transmitida por el buen comportamiento del tren delantero, ya que, como no podía ser menos, la SE Factory viene equipada con las horquillas KYB, pareja de baile del amortiguador trasero. Este conjunto le da un plus de estabilidad y precisión respecto a sus competidoras.
La frenada va a cargo de la todopoderosa Brembo, que se encarga de equipar con sus bombas y pinzas la Sherco 250 SE Factory. Las pinzas muerden sobre discos y pastillas Galfer, que cada vez está más presente en las monturas de serie gracias a la calidad de su material.
Como ya os avanzaba al inicio del artículo, fue una jornada 100% jovial, ya que el trabajo que realizan en Sherco es asombroso. La pasión, las ganas y el deseo de estar compitiendo junto a las mejores marcas les lleva a realizar un trabajo espectacular en muchos sentidos. Han conseguido poder dar a sus clientes una moto imponente, con un alma y un sentimiento de primera línea. ¡Bravo!
Una crónica de Ramon Brucart

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