Rider1000, crónica de la jornada

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El simple hecho de plantearse un viaje de 2 horas puede producir cansancio a muchas personas. Recorrer 1000Km en un mismo día, comúnmente se asocia al paso previo que hay ante unas vacaciones, como mínimo de 15 días. Sin embargo el MotoClub Manresa nos propone este objetivo en forma de evento como búsqueda de placer y autoafirmación. El placer de conducir y disfrutar de la carretera, y la satisfacción de llegar a meta sintiendo un rotundo y orgulloso “Sí, soy capaz” en nuestro interior. Ese evento tiene un nombre conocido más allá de nuestras fronteras. Ese evento es Rider1000.

Celebrado por primera vez en 2013 y con un notable aumento de participación año tras año, el éxito de esta cuarta edición ha sido tal, que en tan sólo una semana desde que el 21 de febrero se abriera el plazo de inscripciones, veíamos publicada en la web de la Rider1000 una noticia que a muchos les sentó como un jarro de agua fría. Se habían realizado ya las 2001 inscripciones que la organización había fijado como límite para este año. 850 de ellas pertenecían a la Rider1000, y el resto se repartían entre la Rider500 y la Rider300. Dos modalidades que también hay disponibles para quienes no se sientan capaces de afrontar “el gran reto”.

LAS VERIFICACIONES

La sede fue un año más la ciudad de Manresa, y el lugar elegido para la salida y llegada del evento fue el parking del pabellón deportivo de la ciudad. En él se ubicó el podio de salida y llegada, el espacio para el parking y las filas de salida, así como los diferentes stands de las marcas patrocinadoras. El viernes fue el día de las verificaciones administrativas. Corver, Yamaha, KTM, Màquina Motors, Husqvarna, Honda, Silincode, Vector Note, el Servei Català de Trànsit y Rodi Motor Services junto a Michelin, dinamizaron la jornada con demostraciones, servicios varios para los participantes y pruebas de diferentes motos, destacando como novedad un imponente ejército de las nuevas Honda CRF1000L “Africa Twin”.

El Servei Català de Trànsit ofrecía charlas, demostraciones prácticas y consejos de seguridad a todo aquel que lo desease. Por su parte, Vector Note desarrolló Roadbooks específicos para la Rider300, 500 y 1000, ofreciendo así la posibilidad de seguir una ruta segura y sin lugar a errores para completar el recorrido a aquellos participantes que ya dispongan de la caja para el roadbook. Corver, distribuidor de Shoei en España, se aseguró de que todos los participantes que equipasen cascos de la citada marca los tuvieran en perfectas condiciones, realizando tareas de limpieza y pequeños mantenimientos si era necesario.

Las diferentes marcas de motos disponían de unidades de prueba con las que hacían rutas en grupo por los alrededores. Mientras tanto, en el stand de Rodi-Michelín, un taller portátil ofrecía servicio de cambio de neumáticos a quien precisara de ello, al tiempo que Silincode explicaba las ventajas de llevar la pulsera con QR que se había entregado junto al pasaporte durante las verificaciones y mostraba un modelo más completo y duradero que alberga más información que resulta muy útil en caso de accidente.

El gran día (y el más duro para todos) fue el sábado, empezando la jornada antes del amanecer, pues los primeros participantes tomaban la salida a las 6:00. En el podio de salida, tras haber sellado el primer punto de control del pasaporte y con una importante mezcla de sensaciones a caballo entre la emoción y los nervios, un incansable Pep Requena regulaba con precisión el inicio de la aventura, al tiempo que nos daba ánimos y nos pedía prudencia con un acogedor “a la llegada pasamos lista”. Eran las 9:25 de la mañana y teníamos un gran día por delante.

LA JORNADA CLAVE

Íbamos armados hasta los dientes con todo el material que nos habían cedido nuestros colaboradores técnicos. Honda puso las motos, que para la ocasión fueron las NC750x y CB500x. OnBoard protegía nuestro cuerpo con chaqueta, pantalón y guantes. CMS Helmets hizo lo propio con sendos cascos, mientras que TomTom y VectorNote guiaron nuestro camino. Cellular Iberia nos proporcionó un Interphone F5MC para comunicarnos durante la ruta y por último, Midland equipó nuestras monturas con hasta 4 «action cameras». La jornada era más que prometedora.

Como participantes de la Rider500, enfrentamos el día con una cierta tranquilidad, convencidos de que acostumbrados a hacer salidas de 300 km un domingo cualquiera, 200 más no serán un gran problema y abordamos el reto cargados de optimismo. Sobre las 10:30 de la mañana y con unos 76 km en el marcador, llegamos a Les Pobles, donde encontramos el punto de control ubicado junto al restaurante El Tastet. Allí muchos compañeros están aprovechando para recargar fuerzas con un almuerzo contundente, mientras otros sellan, como aquel que dice, sin bajarse de la moto.

Alrededor de las 12:45 y tras una buena sesión de curvas por las carreteras de Prades, sellamos en el punto de control que la organización ubicó en El Lloar, un acogedor pueblo donde, en esta ocasión, fuimos nosotros los que sellamos y marchamos. Quizá por el poco espacio para estacionar y la cantidad de compañeros que iban llegando sin cesar, o quizá absorbidos por la belleza de las carreteras y paisajes que veníamos disfrutando, salimos de allí con ganas de ver qué deparaba la próxima etapa y con cierta incertidumbre acerca de la inestabilidad meteorológica, pero convencidos de que nada nos iba a detener. En ese momento los marcadores indicaban que habíamos recorrido 162Km.

UN PARÉNTESIS EN EL CASTILLO

Acercándonos al ecuador de la prueba, decidimos parar a disfrutar (no por demasiado rato) de las vistas que ofrecía el castillo de Miravet. El siguiente punto de control estaba cerca y llegando a él, habríamos recorrido ya 214Km. Ubicado en Prat de Compte, daba por finalizada la 3ª etapa y abría las puertas de la cuarta, posiblemente la más esperada, pues la carretera que de allí nos llevaría hasta Bot era una de las más espectaculares (y exigentes) del recorrido. Sin embargo una vez en Bot aún quedarían unos pocos kilómetros hasta cerrar esta etapa en Batea, donde mirando el cuentakilómetros advertimos que posiblemente acabábamos de realizar la etapa más corta de la historia de la Rider. ¡Apenas 27Km! Eso sí. Cargados de adrenalina.

Llevábamos pues, 240 km recorridos y las ganas de superar la barrera psicológica de los 250 empezaba a coger fuerza. Llamadle ilusión, llamadle emoción. Pero parecía que cuantos más km hacíamos, más queríamos hacer. Y dejando atrás una de las carreteras más bonitas del evento, nos plantábamos en Margalef con 297 Km a las espaldas. ¡Ecuador superado! Una parada rápida, sellito y a seguir, pues en esta ocasión el espacio sí era bastante limitado y debíamos dejar paso a los siguientes en llegar. Además, así se nos había pedido en el Briefing para no generar problemas de circulación en el pueblo.

Montgai era el siguiente lugar donde teníamos que sellar el pasaporte de la Rider, y hasta allí nos esperaba un amplio repertorio de carreteras. Desde la más rápida en Mollerussa hasta la más ratonera en Albagés. Cuando llegamos, una exposición realizada por la asociación Amics del Motocross de Montgai nos mostraba en la plaza del pueblo un repertorio de auténticas joyas en forma de motos que nos recuerdan cómo ha evolucionado la disciplina con el paso de los años. Corver también hizo acto de presencia en ese punto de control, instalando su vehículo de asistencia en el cual ofrecían a los usuarios de Shoei una limpieza exterior del casco. Algo de agradecer a esas alturas del día, ya que la acumulación de mosquitos empezaba a notarse. Destacable el rápido picoteo del que disfrutamos mientras sellábamos el pasaporte, ya que en el puesto de control dispusieron para todos los participantes de unos platos con queso de la zona, fuet, patatas fritas y mezcla «pasaratos».

UN AGRADABLE HABITUALLAMIENTO

Después de la más que agradecida parada, continuamos rumbo a Solsona, que para nosotros sería el último control a sellar, pero para los participantes de la Rider1000 significaría que ya «sólo» tenían 400km por delante. Una etapa muy rápida y divertida ya que rompía el ritmo ratonero que venía siendo el rasgo general durante la prueba. Con unas vistas más que admirables, pasando por lugares como Basella entre otros.

Una vez en Solsona y con los marcadores acercándose cada vez más a la cifra final, sellamos el pasaporte y visitamos a los amigos de KTM España, quienes en su stand mimaban a los usuarios de la marca con una limpieza de la moto y el casco con los productos de Motorex USA, un engrase de cadena y, lo que más se agradecía a esas horas. ¡Zumos, galletas y bocadillos! ¡Eso es Marketing!

TIEMPO DE DESCUENTO

Tras haber descansado unos minutos, las fotos pertinentes y despedirnos del equipo humano de KTM, arrancamos las motos, sabedores de que estábamos a unos 40Km de llegar al control final. Carretera divertida pero con algo más de tráfico y anocheciendo, así que cambiamos el mapa de nuestras motos al modo «ya hemos cumplido» y nos tomamos esos últimos kilómetros con bastante más calma que el resto del día, llegando al podio de meta sobre las 22:00, para inmediatamente poner nuestras monturas ante el photocall de la Rider, hacer las fotos de rigor (y de celebración también), y compartir ese sentimiento de satisfacción que aporta el logro de un reto de estas características. Así finalizaba para nosotros la Rider 2016.

Para muchos otros aún quedaba asfalto por pisar, y una parte no menos importante habría llegado a Manresa a media tarde. Cada cual con su nivel, lo importante de la Rider, como en cualquier otra salida, es llegar. No importa cuando. No se trata de una competición sino de un evento lúdico, y prueba de ello es que no existe clasificación ni premio alguno.

Comentarios, anécdotas y opiniones empezaban ya a surgir en la conversación mientras nos dirigíamos a la carpa de la organización, donde recogimos el pin numerado que certifica nuestra participación en el evento y la foto que nos hicieron por la mañana. Acto seguido fuimos a por la cena incluida la inscripción, que entraba genial tras la ruta. Hamburguesa con alubias, bebida fresquita y una silla con respaldo. No necesitábamos más.

REFLEXIONES SOBRE LA JORNADA

Durante la cena, compartiendo más anécdotas y pensamientos, advertimos algo que fuimos viendo durante todo el día, pero quizá por el ajetreo de la prueba no era nuestro pensamiento prioritario. Y es el increíble trabajo de la organización. Todos los miembros del MotoClub Manresa, así como la gran cantidad de voluntarios que participaron en la organización del evento tienen aún más mérito que nosotros los participantes.

Horarios intempestivos, jornadas interminables y todo ello a la intemperie, para que cuando llegásemos a cualquiera de los puntos de control, o durante las verificaciones, salida, llegada, almuerzo y cena… todo fuera perfecto y sin contratiempos. Además, el trabajo de desarrollo que se hace durante el resto del año es espectacular. Ir a hablar con los ayuntamientos por donde pasará la prueba, permisos para instalar los puntos de control, verificación del estado de carreteras para decidir que tramos hacer o no, contacto con colaboradores y patrocinadores, gestión de inscripciones y tantas otras cosas que seguramente desconozcamos.

Es cuanto menos un empeño y un esfuerzo dignos de admiración. Así que desde estas líneas, queremos transmitirles a todos ellos nuestro infinito agradecimiento. La Rider1000 se ha convertido en poco tiempo en un evento de referencia para todo el colectivo motero de la zona y eso es, sin duda alguna, mérito principal del buen hacer de la organización. ¡Tanto que durante la vuelta a casa ya pensábamos en la edición 2017!
Las fotografías han sido realizadas por Jairo Lorenzo y DFerentPics para MotoTaller.

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