Kove 350RR y Kove 450RR: Dos formas de entender una deportiva de media cilindrada

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Hubo un tiempo en el que las deportivas de media cilindrada parecían condenadas a desaparecer. La irrupción de las naked, las trail y los escúteres fue relegando a un segmento que durante décadas había sido la puerta de entrada para miles de motoristas. Sin embargo, esa tendencia ha empezado a invertirse. El mercado vuelve a mirar hacia las motos R y los datos confirman que no se trata de una moda pasajera, sino de una recuperación con una base cada vez más sólida.

El regreso de las deportivas

La evolución del mercado confirma que el interés por las deportivas ha recuperado el pulso tras varios años de retroceso. Después de registrar 2.827 matriculaciones en 2022, el segmento RR de media y alta cilindrada alcanzó las 8.064 unidades en 2025, lo que supone un crecimiento cercano al 185 % en apenas tres años. España no es un caso aislado. Mercados como Francia y Portugal también experimentan una evolución similar, impulsada por una nueva generación de motocicletas que combina prestaciones, tecnología y precios mucho más accesibles que los de las superbikes tradicionales.

Ofensiva Kove

Dentro de ese nuevo escenario, pocas marcas representan mejor esta transformación que Kove. En apenas unos años, el fabricante chino ha pasado de ser un proyecto emergente a convertirse en uno de los nombres con mayor proyección internacional. Actualmente supera los 1.000 empleados, dispone de cuatro plantas de producción y dos centros de I+D, destina cerca del 30 % de sus recursos a investigación y desarrollo y prevé duplicar su producción anual hasta alcanzar las 100.000 motocicletas en 2026. Todo ello bajo una filosofía muy definida, resumida en dos conceptos: prestaciones y ligereza.

La competición también ha desempeñado un papel decisivo en esa evolución. El título mundial conquistado por Beñat Fernández en WorldSSP300 convirtió a Kove en la primera marca china en ganar un campeonato del mundo de velocidad y confirmó que su apuesta iba mucho más allá de ofrecer motocicletas competitivas por precio. Ese conocimiento adquirido en los circuitos comienza ahora a trasladarse a la gama de producción.

Con el objetivo de conocer de primera mano esa nueva ofensiva deportiva, viajamos hasta Parcmotor Castellolí, donde el Grupo Motos Bordoy reunió a la prensa especializada de España, Portugal y Francia para la presentación internacional de las nuevas Kove 350RR y 450RR. Aunque ambas nacen bajo una misma filosofía, bastan unos pocos kilómetros para comprobar que estamos ante dos deportivas con personalidades completamente diferentes. La primera está concebida para convertirse en una de las referencias del carnet A2, mientras que la segunda recupera una fórmula cada vez más escasa en el mercado: una deportiva ligera equipada con un atractivo motor de cuatro cilindros. Dos caminos distintos para responder a un mismo objetivo: devolver protagonismo a las motos R de media cilindrada.

Kove 350RR: Una deportiva para empezar

Mientras muchas motocicletas deportivas exigen adaptación desde el primer momento, la Kove 350RR apuesta por un planteamiento completamente diferente. Su objetivo no es impresionar con cifras espectaculares, sino ofrecer una experiencia de conducción que permita ganar confianza kilómetro tras kilómetro. Está dirigida a los usuarios del carnet A2, pero también a quienes buscan una moto ligera, intuitiva y capaz de transmitir sensaciones deportivas sin exigir la experiencia propia de una supersport de mayor cilindrada.

Aunque su desarrollo se inspira directamente en la motocicleta con la que Beñat Fernández conquistó el Mundial de WorldSSP300, la 350RR no pretende convertirse en una moto de carreras matriculable. Kove ha sabido trasladar parte de ese ADN deportivo a un modelo mucho más accesible, donde la facilidad de conducción tiene tanto protagonismo como las prestaciones. El resultado es una deportiva equilibrada que invita a disfrutar desde los primeros kilómetros.

Ligereza que marca diferencias

Gran parte de esa personalidad nace de un conjunto extraordinariamente ligero. Con solo 164 kg en orden de marcha, la 350RR cambia de dirección con enorme rapidez y transmite una sensación de agilidad constante. El chasis multitubular de acero trabaja junto a un bicilíndrico en línea de 344 cc, capaz de desarrollar 47 CV y 32 Nm, justo el límite permitido para el carnet A2.

Frente al carácter más puntiagudo de un tetracilíndrico, este propulsor destaca por una respuesta llena desde medio régimen, permitiendo incluso afrontar una curva con una marcha demasiado larga sin penalizar en exceso la salida. Esa elasticidad hace que la conducción resulte mucho más intuitiva y relajada, especialmente para quienes dan sus primeros pasos en el mundo de las deportivas.

La posición de conducción mantiene una ergonomía claramente deportiva, con semimanillares bajos y una postura compacta, aunque sin llegar a resultar extrema. Desde el primer momento transmite confianza y permite moverse con naturalidad enlazando curvas.

Un conjunto muy equilibrado

El circuito de Parcmotor Castellolí permitió comprobar el verdadero potencial de la parte ciclo. La 350RR sorprende por la rapidez con la que entra en curva y por la facilidad para modificar la trazada una vez iniciada la inclinación. Es una motocicleta muy ágil, con un chasis que transmite confianza y anima a aumentar el ritmo vuelta tras vuelta.

La horquilla invertida Yu An y el monoamortiguador trasero, regulable únicamente en precarga, ofrecen una puesta a punto coherente con el planteamiento del modelo. No buscan la sofisticación de una supersport, pero sí un buen equilibrio entre estabilidad y facilidad de conducción. Quedará pendiente comprobar su comportamiento en carretera abierta, donde probablemente demuestre una mayor polivalencia.

El equipo de frenos Taisko respondió con solvencia durante toda la jornada. El tacto resulta progresivo y suficiente para una motocicleta de estas prestaciones, mientras que el ABS configurable y el control de tracción desconectable aportan un plus de seguridad. La dotación tecnológica se completa con Launch Control, pantalla TFT de cinco pulgadas con screen mirroring y control de presión de los neumáticos. El único elemento que realmente echamos en falta fue un quickshifter, un equipamiento que habría terminado de redondear un conjunto muy completo.

Una puerta de entrada convincente

Lejos de querer competir con deportivas mucho más potentes, la Kove 350RR apuesta por recuperar el placer de conducir una moto ligera, sencilla de entender y muy agradecida cuando el piloto empieza a ganar confianza. Precisamente ahí reside su mayor virtud: permite aprender, progresar y divertirse sin intimidar.

Con un precio de 4.499 euros, se posiciona como una de las propuestas más interesantes del segmento A2. Ligera, bien equipada y con un comportamiento que transmite mucha más madurez de la que cabría esperar por su precio, la 350RR demuestra que para disfrutar de una deportiva no siempre hacen falta grandes cifras de potencia. De hecho, tras bajarnos de ella, la sensación fue muy clara: antes que impresionar por sus prestaciones, conquista por la facilidad con la que invita a enlazar una curva tras otra.

Ficha de compra: Kove 350RR

  • Colores disponibles: SSP300 Jerez Version (roja y azul) y blanco
  • Precio: 4.499 €

Kove 450RR: Una especie en extinción

Mientras la 350RR busca conquistar a quienes dan sus primeros pasos en el mundo de las deportivas, la Kove 450RR apunta directamente a un perfil mucho más experimentado. Basta contemplar su ficha técnica para entender que estamos ante una propuesta muy poco habitual en el mercado actual. Su motor tetracilíndrico en línea de 443 cc, unido a un peso de apenas 165 kg en orden de marcha, recupera una fórmula que parecía destinada a desaparecer y que hoy vuelve a despertar el interés de quienes siguen disfrutando de una conducción eminentemente deportiva.

Más allá de las cifras, lo realmente especial es el carácter que transmite desde el primer instante. El sonido metálico del cuatro cilindros acompaña toda la aceleración y anima a estirar cada marcha hasta la zona alta del cuentavueltas. Sus 67 CV, ampliables hasta 70 CV gracias al sistema Ram Air, pueden parecer modestos frente a una superbike moderna, pero bastan pocos metros para comprender que la diversión no depende únicamente de la potencia.

Precisión antes que fuerza

La diferencia respecto a la 350RR aparece ya en las primeras curvas. Donde el bicilíndrico permitía corregir errores con facilidad, el tetracilíndrico exige escoger la marcha adecuada y mantener el motor girando en su zona óptima. Obliga a pilotar con mayor precisión, pero precisamente ahí reside gran parte de su atractivo.

La entrega de potencia resulta progresiva y muy aprovechable, mientras que la ligereza del conjunto permite cambiar de dirección con una rapidez sorprendente. Cuesta creer que solo exista un kilogramo de diferencia respecto a la 350RR, especialmente teniendo en cuenta que hablamos de una motocicleta claramente más sofisticada desde el punto de vista técnico.

Chasis para disfrutar

Buena parte del mérito corresponde a una parte ciclo de nivel muy elevado. El chasis multitubular apenas pesa 7 kg, mientras que las suspensiones KYB, completamente regulables, ofrecen un comportamiento sobresaliente durante toda la jornada. La moto transmite mucha información al piloto, mantiene la trazada con precisión y, al mismo tiempo, resulta sorprendentemente permisiva cuando entramos algo pasados en una curva. Esa combinación entre estabilidad y confianza fue, probablemente, una de las mayores sorpresas de la prueba.

El equipo de frenos Taisko, formado por un doble disco delantero con pinzas radiales, también dejó un excelente sabor de boca. Incluso tras varias frenadas muy exigentes desde velocidades cercanas a los 200 km/h, el tacto de la maneta apenas varió, manteniendo una progresividad y una potencia muy convincentes.

La electrónica acompaña con acierto este planteamiento. Además del Launch Control, incorpora quickshifter, control de tracción desconectable y un interesante ABS Pro, que reduce la intervención del sistema para permitir una conducción más deportiva sin renunciar completamente a la seguridad. A ello se suma el Beginning Mode, un sistema de rodaje que limita automáticamente las prestaciones durante los primeros 500 kilómetros antes de liberar todo el potencial del motor.

Mucho más que una cifra

La Kove 450RR demuestra que todavía hay espacio para motos deportivas concebidas desde la pasión y no únicamente desde la búsqueda de la máxima potencia. Evidentemente, no ofrece las prestaciones de una supersport de más de 150 CV, pero tampoco pretende hacerlo. Su objetivo consiste en ofrecer una experiencia de conducción intensa, donde el piloto tenga que trabajar, afinar la técnica y disfrutar de cada cambio de marcha.

Con un precio de 6.297 euros, resulta difícil encontrar una propuesta que reúna un motor tetracilíndrico, una parte ciclo de este nivel y un peso tan contenido. Tras bajarnos de ella, nos quedó una reflexión muy clara: quizá no necesitemos 180 CV para disfrutar de una jornada inolvidable en circuito. A veces bastan 70 CV, un gran chasis y una motocicleta capaz de transmitir sensaciones en cada curva.

Ficha de compra: Kove 450RR

  • Colores disponibles: Negro y blanco
  • Precio: 6.297

Equipación:

  • Casco: HJC RPHA 12 CARBON
  • Guantes: Büse Pit Lane
  • Chaqueta: Spidi Track Warrior
  • Pantalones: Spidi RR Pro Warrior
  • Botas: Eleveit RC Pro
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