Ya os informamos hace unos días que un equipo de MotoTaller realizó la Rider 1000, el evento no competitivo que consiste en realizar 1.000 kilómetros por carreteras de Catalunya en un máximo de 22 horas. Ahora os explicamos cómo la vivimos por dentro y cómo disfrutamos los 500 kilómetros que recorrimos, sí 500 porque optamos por realizar la Rider 500 para así tomarnos la ruta con más calma, vivirla con más detalle y así poderos explicar nuestra experiencia con más detalle.
Lo primero que tenemos que destacar es lo exigente del recorrido, en el medio millar de kilómetros recorrido ¡¡prácticamente no vimos ni una sola recta!!. Por otra parte, siete fueron los puntos de control de sellado con inicio y final en Manresa y, como novedad en esta edición, repartieron cuatro puntos máster, unos puntos de control aleatorios que estaban en el recorrido especificado en la web y en los que te ponían un sellado para saber si habías realizado correctamente la ruta con el recorrido publicado en la web del evento. Empecemos la ruta…
Punto de control 1: Manresa-Ardèvol
Para los participantes de la Rider 500 el pistoletazo de salida se dio a las 8.30 horas. Nosotros nos colocamos en las primeras posiciones.
Las curvas de Fonollosa y la subida hacia Castelltallat me hicieron recordar que este tramos sigue siendo una de mis rutas top y que el Bages es muy bonito. Las vistas, las curvas, la carretera tan estrecha y el hacerte sentir que estás solo… ¡un muy buen tramo para calentar motores! Seguimos en dirección Saló, con un tramo prácticamente de tierra y roto y que a mí particularmente me gustó mucho porque rompió la cotidianidad de la ruta.
Posteriormente las curvas continuaron y la carretera mejoró hasta que llegamos al primer punto de control, bien merecido después del primer esfuerzo. En este punto de control encontramos un bar donde pudimos tomar un café antes de continuar con la ruta.
Punto de control 2: Ardèvol-Masies de Voltregà
El itinerario nos llevó hasta Cardona, localidad que prácticamente atravesamos por el centro descubriendo así sus magníficas vistas y las calles estrechas en las que un mínimo error te metían en callejuelas con escaleras! Seguimos por la zona de Prats de lluçanés en la que es una gozada todas las curvas que ofrece esta comarca del centro de Catalunya cuyas carreteras son muy frecuentadas por motoristas por su cantidad de curvas y caminos que ofrecen.
Fue a partir de aquí cuando vimos que esta iba a ser, sin duda alguna, una rider dura pero de las que te dejan buen sabor de boca a pesar de la cantidad de km realizados.
Llegamos al gran punto de control de les Masies de Voltregà y digo grande porque la organización habilitó un gran números de carpas de diferentes patrocinadores y una gran carpa para el almuerzo. Esta fue la primera parada de las dos que realizaríamos en este punto de control. Conviene subrayar (¡y agradecer!) la cantidad de patrocinadores que ofrecieron un pequeño refrigerio para poder continuar.
Punto de control 3: Masies de Voltegrà-Llorà
Decidimos continuar sin comer para no realizar este tramo con la barriga llena. Nos dirigimos a Llorà pasando por la collada de Bracons, el paraíso de las paellas, y no de las que se comen sinó de esas curvas bien reviradas que requieren mucha atención!. Es un gran puerto y muy aconsejable si no quieres pasar por los túneles que te dirigen a Olot.
Siguiendo la carretera las curvas eran mucho más abiertas y nos permitieron descansar de la gran exigencia del recorrido del cual no habíamos recorrido ni la mitad.
Llegamos al punto de control, ubicado en un parking. Allí nos hicieron el sellado y decidimos continuar inmediatamente para poder repostar lo antes posible y dirigirnos al siguiente punto de control, el cual sería más exigente que los realizados hasta ahora.
Punto de control 4:Llorà-Beget
Partimos de Llorà en dirección hacia Beget; empezó a apretar el sol, la temperatura subió y el cansancio empezó a tomar forma. Saliendo del control nos hicieron dar una vuelta por una carretera más secundaria confirmándose que íbamos a evitar cualquier carretera principal.
Pasamos cerca del lago de Banyoles hasta subir a la carretera que conecta con Beget, la GIV-5221, todo un descubrimiento para mi. Imaginaos, en plena montaña, una temperatura ideal, un tramo de curvas variadas, una ligera brisa en la cara, un magnífico olor a hierba y a montaña, calma y tranquilidad, y tú en la moto sintiendo y admirando todo lo descrito…. fue un tramo espectacular, no hay palabras que lo describan, incluso me hizo recordar a algún tramo de los Alpes.
Llegando al punto de control, hicimos el sellado y paramos a descansar y a refrescarnos un poco. Ahora sí que ya estábamos en la mitad del recorrido aunque parecía que llevásemos más kilómetros de los que habíamos recorrido tal era la dureza de la ruta.
Punto de control 5: Beget-Masies de Voltregà
Nos pusimos en marcha hacia el próximo destino, la segunda parada en las Masies de Voltregà. Esta vez íbamos con muchas ganas de llegar para poder comer y hacer, por fin, una pausa larga.
Saliendo, el recorrido fue parecido al que habíamos hecho para llegar hasta Beget pero esta vez nos dirigímos hacia Camprodón. Posteriormente cruzamos Sant Joan de les Abadesses y cogimos un pequeño desvío para poder enlazar con la N-260A, una carretera muy secundaria con muchísimas curvas que hizo alargar el tramos hasta llegar a Ripoll donde, por equivocación, cogimos la C-17 hasta el punto de control.
Ya en el punto de control sellamos y pedimos unos macarrones que, a pesar de ser ya casi una merienda, nos sirvieron para reponer fuerzas y descansar de todo el día.
Punto de control 6: Masies de Voltregà-Solsona
Saliendo del punto de control, y a pesar del cansancio acumulado, pensamos que quedaba muy poco para llegar al último punto de control por lo que debíamos hacer un sprint y dar lo mejor de nosotros para continuar.
La ruta nos hizo subir por una carretera con unas vistas por todo lo alto. Sí, se sube una montaña y desde la carretera se puede divisar gran parte de la comarca de Osona. Continuamos pasando por la presa de La Baells y por Berga y seguimos hasta llegar a Solsona por la C-26, una carretera más principal pero con tramos de curvas haciendo más ameno el trayecto y preparándonos para lo que nos esperaba, la recta final. Llegados allí, el punto de control estaba ubicado en un bar cercano al Motocard, en la ciudad de Solsona. Esto ya empezaba a oler a final, haciéndonos sentir una melancolía por el trayecto y pensando en darlo todo en el último tramo.
Punto de control 7: Solsona-Manresa
En el último tramo atravesamos la sierra de Castelltallat que incluía un pequeño tramo repetido en el control de paso 1, ess decir, nos esperaban de nuevo baches, agujeros, gravilla y mucha, pero que mucha diversión!
Esta pequeña sierra del Bages, es mi favorita de toda Catalunya! se puede divisar Montserrat e incluso el Montseny; ofrece muchas curvas pero a medida que vas avanzando hacia Manresa se suavizan, la carretera está en mejor estado y puedes circular más rápidamente. En este tramo encontramos el cuarto punto máster, dónde nos colocaron un sello antes de poder acabar esta pequeña sierra tan bonita.
Finalmente, llegamos al pabellón del Congost, en Manresa, 13 horas después de la salida en el mismo lugar. El orgullo de haber completado la Rider 500 y el olor de gasolina fueron la guinda del pastel en el último y definitivo sello en la llegada. Habíamos acabado la modalidad 500 kilómetros de la rider1000! Todo un reto que habíamos conseguido Ernest Vinyals, María Calero, Teo Muñoz y yo.
Alguien comentó en la llegada: ‘ha sido una Rider 500 con sabor a Rider 1000’ y estoy muy de acuerdo con esta afirmación, ha sido la Rider más dura y más exigente pero también la más divertida y la más repleta de sorpresas.
Por último, aprovecho estas líneas para felicitar a la organización del evento por hacerme, de nuevo, descubridora de carreteras y por el gran esfuerzo y la complejidad que significa planificar algo tan grande. Sóis muy grandes Moto Club Manresa! Enhorabuena!
Una crónica de Montse Pérez (@derutaconmontse)

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