Motos Garrido (Málaga): Bienvenido a casa

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Motos Garrido inició su actividad en 1960. Su fundador, Antonio Garrido Vega, campesino de origen, comenzó realizando trabajos de reparación de bicicletas y ciclomotores. Actualmente, el negocio está dirigido por Sebastián Garrido, hijo del fundador. Nos recibe bajo el sol malagueño de Alhaurín, para descubrirnos los secretos de tamaña empresa.

Nací junto al taller de mi padre. Mi padre era campesino, y tenía ilusión de ser mecánico. Inició su negocio en el 60. No tenía recambios y tenía que ir a Málaga a buscarlos. Cuando empecé a mí no me gustaba el taller, fue casi por imposición. Con 16 años yo me encapriché de una moto y mi padre me dijo que si la quería me tocaba ganármela. Empecé a trabajar con esa edad y conforme iba aprendiendo algo, me di cuenta de que más me gustaba. Poco a poco empecé a ver que era un buen negocio. Inicié mis estudios de magisterio y los dejé, porque con las motos creía que ganaría más y además ya me gustaban”, nos cuenta Sebastián.

Reconoce que su padre era muy buen mecánico, pero no experto en negocios. “Teníamos un edificio que se quedó pequeño a los 3 o 4 años. Lo dejamos y lo alquilamos. En 1989, fui por primera vez al gran premio de Jerez, y cuando vi a la gente equipada, lo vi claro. Yo pensé que solo con que vendiera en 1% de equipación que había visto, iba a hacer negocio”, cuenta.

La clave del éxito, nos cuenta, es la constancia: “El negocio ha seguido porque a mí me apasiona. De hecho, no debería crecer tanto. tenemos ya en total 7 naves unidas entre sí, más tres almacenes externos. Un total de 10 naves. La tienda tiene 7 naves, unos 3.000 metros cuadrados y las demás sumarían unos 900 entre las tres, total 3.900 metros de instalaciones”.

El edificio en el que se ubica Motos Garrido en la actualidad estaba en venta, y la familia se hizo con él. Eran 200 metros. Después, fueron adquiriendo naves laterales cada vez que podían permitírselo: “El primer outlet de motos que hubo en España lo puse yo. En 2003. Y en 2007 tuvimos récord de ventas”, explica orgulloso.

Lo curioso es que la zona en la que se ubican no es especialmente motera: “Nos sorprende el éxito relativamente. Estamos trabajando muy duro. Vinimos aquí en 2015. Primero habíamos trabajado mi padre y yo en el pueblo. Me ofrecieron Touratech y allí en el pueblo el local se quedó pequeño y no teníamos dónde crecer. Touratech apostó por nosotros y ampliamos negocio. Las obras duraron más de lo esperado, pero fue un éxito el traslado”.

Recientemente se han hecho con la concesión de Voge, por un motivo: “y es que Yamaha cambió sus condiciones de venta y dejó un espacio libre en nuestro negocio. Me hice al mismo tiempo con Voge. Y estamos muy contentos”.

Venta y servicios

En Motos Garrido se pueden adquirir ciclomotores y motocicletas de todas las marcas y modelos, así como cualquier repuesto para los mismos. En sus modernas instalaciones ofrece al motorista un servicio integral: venta, servicio posventa, reparaciones, cambios de aceite, puestas a punto, montaje de neumáticos, etc.

Además, pone a disposición de sus clientes una amplia exposición con el equipamiento más completo en Boutique de primeras marcas, complementos y accesorios para el motorista donde podrá encontrar todo aquello que necesite (monos integrales, pantalones, chaquetas, botas, cascos, guantes, gafas, etc.).

Sebastián nos cuenta que venden muchas motos, pese que estas ventas no son exactamente su negocio (representa un 10%), el taller otro 10% y el resto es la venta de equipamiento motero. “Ofrecemos todo en uno. Aquí puedes venir, comprarte la moto, el equipamiento y arreglarla en el taller”.

Somos familia

Motos Garrido cuenta con 32 trabajadores. “Tengo mujer y dos hijos y trabajan también aquí”, explica Sebastián. “En el pueblo, el único taller que quedaba éramos nosotros. Han ido cerrando. O lo hemos hecho muy bien o los demás no han podido aguantar nuestro ritmo”.

Motos Garrido tuvo una tienda en Fuengirola que no acabó de cuajar. “Esta es nuestra única tienda y no pensamos abrir ninguna más. Tuvimos una en Fuengirola y la calidad de vida nos bajó muchísimo. Por el bien de la familia, preferimos no abrir en ningún otro lugar. La tienda está a cinco minutos donde vivimos”.

El buen ambiente en el negocio es innegable. Hay mucha gente en la tienda constantemente. “Mejor estar desbordados que no tener para pagar a mis empleados, desde luego. Tengo pensado contratar más”, añade. El proyecto futuro es montar un taller. “Somos un negocio 100% familiar. Mantengo el mismo gestor que cuando empecé en el taller de mi padre. Y me ha ido bien en la vida. Quiero seguir así y creo que todo se debe a la constancia y a la ilusión con la que hacemos las cosas aquí. Levantarse cada día con alegría”.

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