Hay motos que nacen para convertirse en superventas y otras que cumplen una función diferente dentro de una gama. La Cyclone RA600 pertenece claramente al segundo grupo. No parece concebida para liderar rankings comerciales ni para competir en el terreno de la practicidad. Su misión es mucho más emocional: atraer miradas, generar conversación y demostrar hasta dónde puede llegar la marca cuando el diseño se convierte en la máxima prioridad.
Porque si hay algo que resulta evidente desde el primer vistazo es que la RA600 es una de esas motos capaces de detener a quien se cruza con ella. Lo consigue incluso antes de arrancar el motor. Su silueta baja y alargada, el asiento suspendido visualmente sobre la rueda trasera, el enorme neumático posterior y la particular interpretación de la horquilla delantera crean un conjunto con mucha personalidad.
Pura presencia


Buena parte de la magia visual de la RA600 reside en los detalles. Cyclone ha recurrido a una horquilla convencional, pero las cubiertas laterales que la envuelven generan un efecto visual que recuerda a sistemas de suspensión mucho más complejos. El resultado es una imagen a medio camino entre lo retro y lo futurista que aporta una identidad muy marcada al frontal.
La zaga tampoco pasa desapercibida gracias a una rueda trasera que adquiere un protagonismo absoluto gracias a una configuración que prescinde de cualquier elemento superfluo. Desde ciertos ángulos parece más una moto conceptual que un modelo de producción, y eso es precisamente lo que le permite destacar en un segmento donde muchas propuestas terminan pareciéndose demasiado entre sí.
Las superficies pintadas, los detalles metálicos, el diseño del depósito y la integración general de los componentes transmiten una sensación de calidad percibida superior a la que cabría esperar por su precio. De hecho, resulta inevitable pensar que si esta misma moto luciera el emblema de una marca con mayor tradición dentro del segmento custom, probablemente estaríamos hablando de una tarifa considerablemente más elevada.
Toda esa atención al diseño tiene una contrapartida evidente. La practicidad no forma parte de las prioridades del proyecto. La RA600 es una motocicleta pensada para disfrutarla y contemplarla más que para resolver necesidades cotidianas. El espacio dedicado al acompañante, pese a ser de doble altura, deja claro desde el primer momento cuál es su filosofía.
Mucho más que una cara bonita


Lo interesante aparece cuando dejamos de observarla y comenzamos a conducirla. Muchas motos de fuerte componente estético terminan obligando al usuario a aceptar importantes sacrificios dinámicos. La RA600, afortunadamente, no sigue ese camino.
A pesar de sus formas rotundas y de unas geometrías claramente inspiradas en el universo custom, la sensación general es la de una moto equilibrada y sorprendentemente fácil de llevar. La posición de conducción resulta natural, el asiento se encuentra a solo 720 mm del suelo y los 198 kg declarados se gestionan con facilidad una vez en movimiento.
La suspensión trasera merece una mención especial. Al observar la posición del piloto tan cerca de la rueda posterior podríamos esperar una respuesta seca sobre asfaltos deteriorados. Sin embargo, el comportamiento real resulta bastante más confortable de lo que su apariencia permite imaginar. La horquilla invertida de 41 mm también apuesta claramente por el confort, absorbiendo las irregularidades con solvencia.
Todo ello contribuye a crear una moto agradable de utilizar tanto en recorridos tranquilos como en desplazamientos largos de lo que su estética podría sugerir.
El motor adecuado


Bajo la llamativa carrocería encontramos un bicilíndrico en línea de 550 cc disponible en versión de 59 CV y en configuración apta para el carnet A2 con 47,5 CV. Puede que algunos puristas echen en falta un clásico V-Twin, pero la realidad es que la elección realizada por Cyclone parece difícilmente mejorable desde una perspectiva práctica.
El propulsor destaca por su suavidad de funcionamiento. Las vibraciones son mínimas, la entrega de potencia resulta progresiva y la respuesta al acelerador transmite una sensación de refinamiento impropia de lo que tradicionalmente asociábamos a las motos de origen chino hace apenas unos años.
A ello se suma una transmisión especialmente agradable y un conjunto mecánico que invita a conducir sin esfuerzo. No estamos ante un motor explosivo ni especialmente pasional en términos de carácter, pero sí frente a uno de esos propulsores que hacen fácil convivir con la moto día tras día.
La potencia también encaja perfectamente con el planteamiento general del modelo. Los casi 60 CV permiten mover la RA600 con absoluta soltura sin necesidad de recurrir a prestaciones exageradas. En carretera abierta siempre existe potencia suficiente para adelantar con seguridad o mantener ritmos elevados sin sensación de esfuerzo.
Otro aspecto especialmente logrado es el sonido. Cyclone ha realizado un buen trabajo en el sistema de escape y consigue una banda sonora con personalidad propia, más agradable de lo que cabría esperar en un bicilíndrico de estas características.
Más dinámica de lo esperado


La gran sorpresa de la RA600 llega en las curvas. Evidentemente no estamos ante una naked ni ante una roadster deportiva, pero tampoco ante una custom que obligue a circular permanentemente con cautela. El conjunto transmite aplomo, la dirección ofrece seguridad, el reparto de pesos está bien resuelto y el neumático delantero contribuye a generar confianza desde los primeros kilómetros. Incluso la frenada, confiada a un doble disco delantero con ABS, responde de forma convincente para el uso previsto.
Las limitaciones aparecen donde cabría esperar, es decir, cuando las estriberas terminan entrando en contacto con el asfalto antes que en otros tipos de motocicletas. Las geometrías tan lanzadas no favorecen precisamente los cambios rápidos de dirección. La física sigue siendo la física y eso no lo vamos a descubrir de nuevo.
Aun así, el margen disponible resulta superior al que podría deducirse observando únicamente su silueta. Quien conozca las particularidades de conducción propias de una custom encontrará una moto capaz de mantener ritmos alegres sin demasiados problemas. La sensación general es que Cyclone ha conseguido algo poco habitual: crear una motocicleta donde la forma no termina sacrificando completamente la función.
Una propuesta con sentido


El equipamiento no pretende deslumbrar mediante largas listas de asistentes electrónicos o soluciones tecnológicas avanzadas. La RA600 incorpora una instrumentación TFT de diseño circular con conectividad para smartphone y ofrece toda la información necesaria, aunque la navegación entre menús requiere un breve periodo de adaptación.
Tampoco encontramos componentes de gama alta ni materiales exóticos. Lo que sí aparece es una ejecución coherente y unos niveles de ajuste que transmiten solidez. Nada parece improvisado. Nada parece barato.
Precisamente ahí reside uno de los mayores méritos de esta Cyclone. Por aproximadamente 6.300 euros ofrece una presencia, una calidad percibida y una personalidad visual que habitualmente asociamos a motocicletas situadas varios escalones por encima en términos de precio.
Desafiando la razón


La Cyclone RA600 no es una moto racional ni tampoco pretende serlo. Su principal argumento sigue siendo una estética espectacular capaz de generar impacto incluso entre quienes normalmente no prestan atención a las motocicletas.
Lo verdaderamente meritorio es que detrás de esa apariencia encontramos un producto sólido, bien acabado y agradable de conducir. Quizá nunca se convierta en una referencia de ventas dentro del segmento custom, pero sí representa una excelente carta de presentación para una marca que busca consolidar su imagen en Europa.
Hay motos que se compran por necesidad y otras que se compran porque despiertan algo especial cada vez que abrimos la puerta del garaje. La RA600 pertenece claramente a esta segunda categoría.
Lo mejor:
- Diseño escultural
- Motor refinado
- Calidad percibida
Lo mejorable:
- Plaza acompañante
- Manejo TFT
- Limitada inclinación
Ficha técnica:
- Mot: Bicilíndrico DOHC, 550 cc, ref. líquida, iny. elec., Euro5+, ABS + CT
- Pot: 59 CV
- Par: 55 Nm
- Dep: 14,5 l.
- Peso en marcha: 198 kg.
- PVP: 6.290 €
Equipación:
- Casco: HJC V10
- Guantes: RST Matlock
- Botas: LS2 Chrome
- Chaqueta: RST X Kevlar District Wax
- Pantalones: RST X Kevlar Straight


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