
Que Rodi sabe organizar eventos mototurísticos es algo que huelga decir. Sus 12+1 ediciones de experiencia montando la RodiBook, unidos a los largos años de organización de la Copa Rodi Endurance, del Dirt Track o de tantos otros eventos les dan un bagaje impagable, y eso se nota en todos los aspectos, desde el proceso de inscripción, el merchandising entregado a los participantes, el seguimiento por GPS de los pilotos, el village con multitud de empresas colaboradoras, el pícnic y la cena de hermandad al final de la jornada, el road book digital de la ruta (incluidos los oportunos momentos de humor que aderezan muchas de sus viñetas) o, por supuesto, la elección de la ruta misma, que sublima el concepto de mototurismo y da acceso exclusivo y solo para sus participantes a lugares otrora vetados. Así fue la ruta Offroad Pro de la RodiBook 2024 que vivimos el equipo MotoTaller: ¡inolvidable!
La organización diseñó una ruta para los que buscábamos ensuciarnos en la que se colmarían nuestros sueños más sucios… de polvo. Por suerte, este año la lluvia se hizo esquiva y no llovió más que algunas tímidas gotas pocos días antes del 30 de agosto, lo cual dejó el terreno seco y alejó las imágenes dantescas de la edición 2023 en las que más que caminos había barrizales y más que moteros lo que parecía la RodiBook era una romería de tractores escarbando la tierra.


En 2024, en cambio, quedamos saciados de polvo y piedras secas hasta decir basta. Por fortuna, el calor fue moderado y nunca llegamos a estar por encima de los 30 °C, con temperaturas realmente frescas por la mañana, lo cual hizo más llevadera la jornada.
360 km de recorrido con un porcentaje de kilómetros de tierra del 70% por caminos y senderos de la Val d’Aran, les Valls d’Àneu, la comarca del Pallars y el Parc Natural de l’Alt Pirineu, con hitos tan espectaculares como circular por las pistas de la estación de esquí de Baquèira-Beret, habitualmente cerradas al tráfico; la subida a la Torreta de l’Orri, desde los 2.440 msnm de la cual las vistas son simplemente alucinantes mires hacia donde mires; o el recorrido por la Serra de Boumort, entre ganado que pasta en libertad y una paz inalcanzable en el mundanal valle.


CP0 – 0 km – 0 h – Vielha
La salida de la RodiBook es ese espectáculo en el que se mezcla el olor de gasolina quemada con la excitación de afrontar lo desconocido. Por ello, la mañana del sábado 30 de agosto en Vielha todo era inquietud. Habíamos estado planificando este momento durante semanas, incluso meses, y ahora era el momento de la verdad: las 7:50h de la mañana, con unos agradables 15 °C y cielo cubierto en la capital de la Val d’Aran. Las cuatro Ténéré del equipo MotoTaller casi no tuvieron tiempo de arrancar y apenas transcurrido el primer kilómetro ya nos andábamos metiendo en vereda por un camino a la salida de Betrén que correría paralelo a los pueblos de Escunhau y Casarilh. Tramo de carretera sin interés especial hasta Salardú y allí hacia el camino de Tredòs para llegar de nuevo por tierra a Baquèira.
Para llegar hasta allí ya tuvimos que tomar la primera decisión del día: seguir el recorrido de nivel Avanzado (amarillo), asequible para todos los integrantes de la expedición, o atrevernos con el nivel Extreme (rojo), en el que los Borrás disfrutarían, pero Rider 83 y Ernest andarían sudando hasta la ropa interior. Esta disyuntiva se repitió en numerosas ocasiones y nos acompañaría durante todo el recorrido de la Rodibook.
La organización, extremadamente previsora, contemplaba varias posibilidades de caminos para adaptarlas al nivel de pilotaje de cada participante. Así, íbamos saltando entre las viñetas del road book en función de nuestra elección, lo que da idea también del nivel de complejidad asumido por los organizadores a la hora de diseñar la ruta. Por si esto fuera poco, el consejo de Rodi siempre era el mismo: “no vayas de superhéroe; ante la menor duda sobre la dificultad del tramo que tienes ante ti, serenidad y buen juicio, toma la alternativa fácil y disfruta, que es a lo que has venido.” ¡Insuperable!
Retomamos el asfalto en Baquèira para subir al Pla de Beret, desviarnos hacia el parking de l’Orri y desde allí asaltar la primera gran sorpresa del día: las pistas de esquí de la estación de Baquèira-Beret, abiertas en exclusiva para nosotros (¡mil gracias!).
Previamente, agentes de los Mossos d’Esquadra revisaron la legalidad de nuestras monturas, tanto a nivel de iluminación, sonido y neumáticos, además de la pertenencia a la caravana de la RodiBook. Estaba claro que accedíamos a un lugar privilegiado y de ningún modo podíamos lanzar el mensaje de ser un colectivo irrespetuoso con ese entorno. ¡Admirable!
Tras la vuelta por las pistas de esquí y la zona de descenso en bici downhill, retomamos la carretera del Port de la Bonaigua hasta Sorpe y desde allí por un camino hasta València d’Àneu, donde en el Hotel La Morera se instaló el primer control de la ruta.


CP1 – 56 km – 1:10 h – València d’Àneu
Tras el primer calentamiento del día, tuvimos un tramo largo de asfalto desde València hasta Arcalís, donde enfilamos un precioso camino encaramado a las montañas que discurría paralelo a la N-260 hasta Gerri de la Sal, aunque con un buen montón de curvas y recovecos que ya nos sirvió para empezar a comer polvo y tener que quitarnos las capas superiores de ropa que llevábamos para combatir el frío de la mañana. La bajada de este camino nos llevaría a la pedanía de Bresca, a orillas del río Noguera Pallaresa, donde tuvimos que escoger de nuevo con qué recorrido nos atrevíamos. Allí, lo que había sido hasta ahora un grupo de cuatro se disgregó en dos partes: los Borrás se atrevieron con un bucle de casi 2 horas de recorrido extra que había preparado la organización, mientras que los chicken guys Manu y Ernest se conformaron con tomar atajo por asfalto hasta el CP2 en La Pobla de Segur. La jornada sería larga y extensa y valía la pena conservar fuerzas.
CP2 – 110 km – 3:00 h – Bresca (Gerri de la Sal)
La etapa más corta (para los chicken guys, al menos) de la Rodibook fue el atajo que nos condujo hasta La Pobla de Segur, donde llegamos tras apenas 20 minutos de carretera general sin ningún hecho remarcable. Los Borrás, por su parte, iban devorando polvo y piedras en sus Ténéré enlazando Buseu, San Sebastià de Buseu y Baén en un bucle de 60 km que parecía no acabarse nunca.
CP3 – 121 km – 3:20 h – La Pobla de Segur
Una vez en La Pobla de Segur, último pueblo de la comarca del Pallars Jussà hasta el que podemos llegar en tren, tomamos la carretera hacia Claverol que enseguida se convertiría en un camino pedregoso y abrupto en subida imparable hasta el cuello de Prat Montaner que separa la Conca de Dalt y la comarca de l’Alt Urgell. Los sobrecogedores paisajes que nos encontramos en este tramo no conseguían distraernos de la cantidad de piedras de todas las medidas (y ninguna buena) que atoraban nuestro paso.
El recorrido por una cara norte y en bajada, en una zona húmeda y fresca nos deleitaba en nuestro discurrir, pero llegados al pueblo ganadero de Cabó nos esperaba probablemente el tramo más complicado y técnico de los que íbamos a “sufrir” durante la Rodibook: una subida enlazando varias zetas en una pista atestada de angulosas y cortantes piedras y rocas en la que muchos de los participantes nos quedamos embarrancados por la incapacidad de nuestros neumáticos de proporcionarnos tracción ante tal arisco panorama. En este infernal tramo fuimos testigos de numerosas caídas (entre las que no hubo que lamentar las nuestras, por fortuna) y de otros tantos empujones motivados por los traidores cantos del suelo, que nos llevaron a entonar cantos de desesperanza en muchos casos. Por suerte, la camaradería reina siempre en la montaña y todos nos ayudamos a salir más o menos airosos de este brete.
El desgaste físico en este crucial tramo fue tal que habiéndolo superado buscábamos bálsamo cual alimañas malheridas. Ante nosotros apareció milagroso el abrevadero municipal de La Guàrdia d’Ares, donde nos detuvimos largamente a reponernos. Comimos algo del oportuno pícnic proporcionado por la organización, bebimos abundante agua para deshacernos del esmeril en el que se había convertido nuestra lengua y reposamos hasta que dejaron de temblarnos las piernas y las manos. Una vez recuperados, nos montamos de nuevo en las Ténéré, una de Shad, la otra la Explore de Yamaha, y seguimos hacia Junyent por un camino primero pelado y posteriormente boscoso. Desde allí, tramo bellísimo hasta Biscarbó y camino muy accesible hasta enlazar con la N-260 en el famoso Port del Cantó, no sin antes cruzarnos con criaturas extrañas impropias de la fauna pirenaica…
CP4 – 220 km – 9:30h – Port del Cantó
Si algo ha demostrado reiteradamente la organización de Rodi es que son capaces de sorprendernos siempre, siempre, siempre. Y en el 4º punto de control lo que vieron nuestros ojos a la lejanía parecía sacado de un ejercicio de surrealismo o de un delirante programa infantil alternativo. Una gallina, un gallo y un dinosaurio, animados por personal de la organización, se plantaban delante de nosotros para llenarnos de sonrisas y diversión y certificar nuestro paso por el Port del Cantó. El ejercicio de relajo fue muy bienvenido tras el tramo de marras del que veníamos, así que nos entregamos a la risa y nos fotografiamos alegremente junto a estas curiosas criaturas…

De nuevo en marcha, desde el Port del Cantó reseguimos muy brevemente el Eje Pirenaico que es la N-260 para desviarnos por una pista al oeste que nos adentraba profundamente al Parc Natural de l’Alt Pirineu a la altura de la pedanía de Canturri por una pista llena de profundos regueros y “gujeracos” como rezaba fielmente el road book. Fue allí, junto a un hangar de maquinaria de la cercana pista de esquí de Sant Joan de l’Erm, que felizmente nos reencontramos con los Borrás. El reencuentro duró poco, puesto que convinimos que cada grupo seguiría con su ritmo para no entorpecernos inútilmente. Así que tras algunos minutos de intercambio de impresiones sobre la ruta y el recorrido, partimos de nuevo. ¿Dirección? El Pic de l’Orri, al que escalamos hasta su cúspide, la Torreta, a 2.438 metros sobre el nivel del mar. Lástima que llegamos allí con más cansancio que ganas para las fotos, porque las vistas desde ahí hacia cualquiera de los cuatro costados de la Rosa de los Vientos regalan al espectador años de vida y esperanza en el ser humano. ¡Simplemente inenarrable!


CP5 – 345 km – 13:30 h – Vielha
El descenso del Pic de l’Orri por la vertiente norte hacia Montenartró, Roní y Beraní por la carretera del Romadriu fue un regalo para los sentidos y para nuestras piernas. La última opción de complicarnos la vida tomando un recorrido Extreme la dejamos pasar de largo y decidimos que nuestras muñecas ya habían sufrido lo suficiente ese día intentando amortiguar los impactos de las innumerables piedras y raíces que habían jalonado nuestro camino. Así que llegados a la carretera C-13, enfilamos de vuelta el Port de la Bonaigua para ganar Vielha de nuevo, llegando a nuestro punto de partida 13:30 h después de haber partido, alrededor de las 21:30 h, y tras haber estado 9:20 h subidos a la moto. Cansados, con polvo hasta en las entrañas y doloridos en las manos y las piernas, pudimos certificar, un año más, nuestro paso por la Rodibook con notable éxito, satisfechos de haber cubierto una ruta única y en muchos aspectos exclusiva, con un grupo de gente fabulosa con la que congeniamos sobre la moto y, más importante aún, al bajarnos de ella. La cena en la carpa que el Conselh Generau d’Aran monta para todos los participantes de la Rodibook, consciente del gran impacto económico, social y de imagen que tiene este evento motorista para el valle, fue el broche imprescindible a una jornada irrepetible, única e inolvidable. Rodibook Offroad Pro 12+1: ¡ya eres nuestra!



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