Basada en las choppers de los 70 con raíces en las custom originales de Harley Davidson, pensadas para disfrutar de la carretera al más puro estilo «hoonigan» mientras se lucían los músculos al aire, nace la familya Dyna en la cual encontramos la Street Bob con un perfil largo y bajo que cede mucho protagonismo al alma de metal que la mueve a base de pistonadas.
Notar el aire en la cara y el pecho, sentir cada centímetro del asfalto y disfrutar estrictamente de lo necesario, son las claves que guían el concepto de la Street Bob.
SENCILLAMENTE AUTÉNTICA
No equipa nada que no sea imprescindible para circular y eso se refleja incluso en la instrumentación, formada por una esfera cromada con fondo negro situada sobre el depósito que ofrece información analógica de velocidad y dispone de un pequeño LCD donde, accionando el botón del manillar, podremos visualizar de forma independiente diferentes parámetros como la hora, el odómetro, parcial A o B, y por último la marcha engrandaa y las RPM a las que circulamos.
Las suspensiones basan en una horquilla convencional sin ajustes y doble amortiguador trasero ajustable en precarga. Como buena Harley, su comportamiento es rudo y seco, acusando los baches y las inclemencias que los ayuntamientos han decidido colocar aleatóriamente por las calles de sus municipios. No obstante, éste comportamiento no está reñido con una alta eficacia que la mantiene pegada al suelo en todo momento sin dar opción a fallo de adherencia o tracción.
En cuanto a los frenos, son de disco en ambos trenes con pinzas de doble pistón, el delantero es flotante. El tacto es duro pero no demasiado, da facilidades para dosificar la mordida con un recorrido más corto de lo habitual, pero suficiente como para habituarse a el instantáneamente.
Si bien antes decíamos que no equipa nada imprescindible para circular, hay que ampliar el concepto de circular a homolgar. Dado que actualmente no se pueden comercializar motos sin ABS, éste ha sido escondido en el cojinete del eje ocultando así la rueda fónica del disco de freno y permitiendo aumentar el nivel de personalización incluso a ése extremo.
CORAZÓN DE MILWAUKEE
El protagonismo en el diseño se confiere principalmente al conocido motor Twincam 103TM. Un poderoso bicilíndrico en V a 45º de 103 pulgadas cúbicas (1690cc) refrigerado por aire que desarrolla nada más y nada menos que 126Nm de par motor máximo a 3250 RPM.
La aceleración es progresiva y lineal al tiempo que se muestra ágil y contundente. De aquellas motos que piensas «no es para tanto», pero cuando bajas la mirada al velocímetro te das cuenta de que vas pasado y te ves obligado a soltar gas rápidamente. La verdad es que esa sensación es cautivadora. Con par de sobras para circular en 6ª a 60 Km/h sin que el motor tosa y que al acelerar sin cambiar de marcha todavía haya alguien ahí dentro, es una clara muestra de la pasión americana por los motores poderosos y capaces. Tanto es así que al bajar cualquier marcha es mejor no rozar el pedal de freno trasero si no queremos arrastrar la rueda posterior por el asfalto ya que ésta se frena por la retención que ejerce el motor. Otra de esas cosas que odias o te enamora y que a nosotros, para que negarlo, nos encanta.
LA PARTE CICLO
Extremadamente baja y con un peso de 304 Kg, el centro de gravedad se ubica prácticamente a dos palmos del suelo, lo que le confiere muchísimo aplomo y la tendencia a ir siempre recta. Si le explicamos bien lo que tiene que hacer al llegar a una curva, se mostrará firme y en su sitio durante todo el giro, con una salida que será perfecta. Si no logramos que nos entienda, tiene la bondad avisarnos y darnos una segunda oportunidad. Al fin y al cabo, todo lo que tiene de tosca, lo tiene también de noble.
Es obediente y la dirección es precisa, sin embargo la poca distancia libre al suelo tiene sus limitaciones, y eso que no equipa de serie los estribos abiertos adelantados. El ángulo de inclinación es sorprendente aunque hacia la derecha se ve limitado por las tuercas del escape, cuando sería de agradecer que avisaran antes los estribos, que al poderse desplazar hacia arriba son menos propensos a provocar una caída. Estribos por cierto, que no disponen de muelle de retorno.
Podemos decir casi con total seguridad que es la moto más baja que hemos probado hasta la fecha. Su asiento individual está situado a tan sólo a 68cm del suelo. No así el manillar, que queda a la altura de los hombros, quedando los brazos completamente horizontales y levemente flexionados. La postura no resultaría incómoda si equipase de serie los estribos adelantados, pero de fábrica, las piernas quedan en un punto raro que acabará por fatigar la espalda en no más de 80 kilómetros rodados. Esto nos lleva directamente al catálogo de accesorios para poner fin a ese detalle y ya que estamos, optaremos a un mundo prácticamente infinito de opciones de personalización para que nuestra Harley sea precisamente eso; nuestra.

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