Yamaha Tracer 700 Travel: Impecablemente razonable

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Totalmente renovada por fuera, con un mayor equipamiento y un propulsor puesto al día, la Tracer 700 de 2020 deslumbra con una estética moderna que hereda líneas maestras de la todopoderosa R1. La trail asfáltica media de Yamaha ha dado un importante paso adelante con unos acabados más premium y una parte ciclo mejorada para incrementar las cualidades dinámicas de sus 198 kg de peso. El único gran “pero” de esta gran motocicleta cuya prueba hemos publicado en el número 292 de MotoTaller noviembre 2020 es la ausencia de control de tracción, un sistema que, por lo que nos cuentan en la marca, no se asocia a ningún modelo equipado con el motor CP2.

En parado, la acogida tiene claroscuros: es una máquina diseñada para gustar, elegante a la vez que deportiva, exprimiendo en el frontal las líneas maestras de la R1. Por contra, unas piñas de conmutadores espartanas y un cuadro de mandos completamente digital pero austero señalan que estamos ante una moto holgadamente por debajo de los 10.000 euros.

Primer milagro: su accesibilidad. Con mi percha de ciento ochenta y tres centímetros, era esperable que plantara firmemente los dos pies en el suelo, pero la sorpresa vino cuando se puso a los mandos una piloto de metro sesenta, pudiendo ella también maniobrar el artefacto, aunque de puntillas: con un par de accesorios de la industria auxiliar, esta trail asfáltica está lista para acoger a pilotos que tal vez no hayan considerado este tipo de motos por su respetable empaque y centro de gravedad elevado.

Giro la llave en el contacto (nada de llaves inteligentes ni otros elementos que hubieran encarecido el producto), y me pongo en marcha en una ciudad que padece su habitual hora punta: de manera inmediata destacan la agilidad de sus 198 kilos en seco y la bondad del motor Crossplane 2, que responde con rabia y da lo mejor de sí en la zona media del cuentavueltas. El cambio va bien pero no sobresaliente, igual hay que afinar esta unidad de pruebas o tal vez aquí hay otros eurillos ahorrados.

Ya en vías rápidas, recupero velocidad desde cualquier régimen de giro sin que desfallezca, hace media hora tenía entre las piernas mil doscientos centímetros cúbicos y sin embargo no echo de menos aquella chicha extra… ¿Velocidad punta? Suficiente para perder varios puntos del carnet, así que no te preocupes por eso, como tampoco ha de preocuparte la protección aerodinámica (puntualizo que mi unidad de pruebas equipaba el “pack Travel”, que incluye una pantalla sobreelevada y regulable de modo manual).

La toma de contacto acabó en una divertida carretera de montaña, donde pude comprobar la endiablada agilidad que ya insinuó en el tráfico despiadado de la ciudad. Cayó la noche, y con ella otra de cal: no diré que la iluminación sea “mala”, pero esperaba más de aquellos faros gemelos con tecnología LED.

En conducción a dúo, el espacio es aceptable teniendo en cuenta sus contenidas cotas, pero si los dos ocupantes son corpulentos, habrá un inevitable “roce humano”. Las piernas van lógicamente más flexionadas que en una trail “pura” y nuevamente estoy pidiendo milagros a Lourdes porque esta moto se siente tal y como es: compacta y juguetona. No se puede tener todo. Las maletas originales que monta el pack “Travel” son poco aprovechables, y por ejemplo no acogen ni un miserable casco jet… Eso sí, a cambio van muy bien integradas, proporcionando un ancho aceptable; la cerradura tiene un tacto “barato”, y es incomprensible que siendo accesorio original no pueda llevar el mismo bombín del contacto. Si tienes pensado viajar con la casa a cuestas, tal vez deberías echarle un vistazo a la industria auxiliar…

El consumo es bueno, pero la cifra oficial de 4,3 litros a los 100 solo los verás sosteniendo promedios legales en marchas largas; si la pones a rabiar en una carretera de montaña, subirá hasta 5 litros e incluso algo más, cifras que en todo caso siguen siendo óptimas.

En conclusión, esta moto ha sido un baño de humildad para este escritorzuelo de “burra grande ande o no ande”: me declaro “fan” del motor CP2 de 700 centímetros cúbicos. Esta Tracer 700 es la fusión de la herramienta útil para el día a día que también puede ser la chica mimada de tu garaje. No quiero utilizar la coletilla de “moto total” porque cada semana le cuelgan ese sambenito a una diferente, pero ¡canastos!, Yamaha lo ha clavado con este producto.

YAMAHA TRACER 700 TRAVEL

  • Motor: Bicilíndrico en línea, 4v, DOHC, 689 cc, refrigeración líquida, inyección electrónica, Euro 5, ABS
  • Potencia máxima: 73,4 CV
  • Par máximo: 67 Nm
  • Capacidad del depósito de combustible: 17 litros
  • Peso: 196 kg
  • PVP: 8.599 euros (Pack Travel: 1.210 euros)

LO MEJOR

  • Estética moderna
  • Equipamiento abundante
  • Motor eficiente y enérgico
  • Confort y practicidad del pack Travel

LO MEJORABLE

  • Precio de algunas opciones
  • Ausencia de control de tracción
  • Tacto de algunos plásticos

EQUIPACIÓN

  • Casco Scorpion Exo-Tech Time Off
  • Chaqueta OJ Desert Ice
  • Guantes RST Adventure X
  • Vaqueros RST Straight Leg Kevlar
  • Botas RST Roadster II WP

Una prueba de Manel Kaizen (hoysalgoenmoto.blogspot.com)

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