Triumph le da la vuelta a la tortilla con su trail mediana, un modelo que en su generación anterior tenía un claro y decidido enfoque hacia el asfalto y las grandes rutas. Un cometido para el que esa trail inglesa había sido diseñada y se mostraba extraordinaria permitiendo acometer este tipo de viajes. Sin embargo, en offroad era cuando la Tiger anterior solo nos permitía realizar pequeñas incursiones por lo marrón. Con la llegada de la actual generación de la Tiger 900 Rally Pro, esta situación ha cambiado radicalmente.

Los ingenieros de Hinckley han configurado una trail mediana que ahora es espectacularmente buena en offroad y que no ha perdido un ápice de sus aptitudes en carretera, sin renunciar a mucha tecnología o a un motor que quizás no es tan explosivo como el 800, pero que rinde más que suficiente. Incluso esta pequeñísima merma de “punch” ha permitido a los expertos técnicos de Triumph encontrar el equilibrio perfecto entre progresividad y explosividad.
Esta es una moto muy prestacional que permite una conducción offroad muy natural. Nos permitió encontrarnos muy a gusto encima de ella desde el primer momento e, incluso, incitó a pasar por lugares que con otras no haríamos. Otro aspecto muy positivo que hemos podido comprobar en movimiento es la exitosa dieta a la que esta Tiger ha sido sometida. Pese a que en las frías cifras no haya tanta diferencia, gracias a un mejor reparto de pesos esta pérdida de kilos se nota mucho. En cualquier caso y como apuntábamos anteriormente, sigue siendo una opción ideal para viajar.
Consideramos que la componentística de la Tiger Rally Pro como las suspensiones, frenos, chasis y todo está todo tuneado al milímetro. Es una maravilla de moto que además te permite hacer grandes rutas gracias a su enorme comodidad. En este sentido, la ergonomía nos ha parecido fantástica y un claro paso adelante respecto a su antecesora. Gracias a la lograda postura de conducción, a su manillar ancho y a una perfecta ubicación de los estribos, podremos gozar de un control absoluto sobre el pilotaje tanto de pie como sentados.

El gran inconveniente de este modelo y a las pruebas nos remitimos vistos los volúmenes de ventas del pasado ejercicio es que la Triumph cuesta unos imponentes 16.795 €. Eso sí, por este precio la Tiger Rally Pro equipa de todo y lo mejor como unas suspensiones totalmente regulables, un mapa de inyección más agresivo, cambio rápido, asientos calefactables con ajuste separado piloto-pasajero, luces anti-niebla o un súper efectivo modo Off-road Pro, con un comportamiento más capaz y extremo. Lo cierto es que su precio, en un segmento con mucha competencia y muy bien asentada, hace que cueste mucho vender una de estas. Es un poco lo que le pasa a la Aprilia Tuareg, que es que existen las KTM 890 Adventure o la BMW F850 (que por ser de Motorrad ya vende una barbaridad) y que la competencia es muy dura. De hecho y pese que el nuevo modelo se va vendiendo, no ha sido capaz de alcanzar la popularidad de la generación anterior.
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