Suzuki SV650 2016: Prueba

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Desde que en 1999 Suzuki lanzase al mercado la primera SV, mucha gente se ha introducido al mundo de las dos ruedas con este conocido modelo, pasando a motos de mayores cilindradas, prestaciones o simplemente de otros segmentos al cabo de un tiempo. Sin embargo esta tercera generación presenta un comportamiento tan adictivo que invita a conservarla en el garaje de casa a lo largo del tiempo, por más que se unan diferentes propuestas al parque móvil particular.

BÁSICA PERO SUFICIENTE

Es cierto que de un primer vistazo observamos características propias de una moto económica cuya pretensión es ofrecer al nuevo cliente una opción asequible pero fiable, empleando componentes cuyo reemplazo no encarezca innecesariamente una posible reparación. Pero ello no conlleva, al contrario de lo que mucha gente opina, que sólo por eso deje de ser un producto de calidad.

Con unos acabados más que cuidados y un diseño actual que mantiene los rasgos principales de la SV original, la versión 2016 es una moto polivalente, ágil, rápida y divertida donde las haya. Tiene un comportamiento dinámico envidiable, cuya principal bondad es la manejabilidad que ofrece, aumentando la sensación de confianza del conductor.

Si bien es verdad que su poco peso interfiere en ocasiones puntuales en correcciones de postura, esto no representará un inconveniente con el que tenga que lidiar un conductor poco experimentado, que ya tendrá bastante faena con prestar atención al resto de tareas propias de la circulación.

Y HABLANDO DE CIRCULACIÓN…

Una vez iniciada la marcha, el alma de la SV se muestra en todo su esplendor. Pensada para disfrutar de los kilómetros y obtener una experiencia altamente satisfactoria, el motor empuja sin contemplaciones desde abajo, mostrando sus verdaderas intenciones a partir de las 6.000 rpm. Por suerte, tenemos un asiento que recoge perfectamente aunque resulta algo incómodo al desplazar el peso en curva, debido a un mullido insuficiente en los bordes del mismo. No obstante una vez más, el público objetivo de la SV necesitará algo de tiempo para querer desplazar las posaderas por el asiento antes de entrar en curva, así que esto es un mal menor.

Un motor en V a 90º que transmite vibraciones al chasis, sí. Pero muchas menos que sus anteriores versiones, y que dejan claro que Suzuki ha hecho los deberes en este sentido, ayudando a mejorar el nivel de confort general.

Suspensiones convencionales pero muy bien taradas, gozan de gran firmeza y tolerancia, dotando a la SV de un paso por curva más que bueno y tanto la entrada como la salida de las curvas se llevan a cabo con total confianza. Además, ofrece ajuste de precarga en el amortiguador trasero por si hay necesidad de personalizarlo según el peso del piloto. Aún así cabe destacar que el ajuste de fábrica está en el equilibrio perfecto, aportando gran versatilidad para conducción mixta y buena tolerancia a los baches. Como debe ser en una moto polivalente.

De reacciones rápidas, transmite confianza dada su manejabilidad por ser tan compacta y permitir tanta libertad de movimientos. Estable en cualquier situación y, como decíamos, con la agilidad por bandera en cualquier entorno.

¿ARMA DE DOBLE FILO?

Es fácil pensar, tal como la estamos describiendo, que la SV es una moto de altas prestaciones en donde ir rápido es el único objetivo para construir la moto, y en realidad no es así. No hay que confundir agilidad con velocidad, y en cualquier caso, si en algún momento «nos colamos» con el puño del gas, dispondremos de un sistema de frenos que ya de por sí es más que capaz a pesar de su reducido tamaño aparente y que para las situaciones de emergencia equipa un ABS perfectamente regulado y nada intrusivo. De aquellos ABS que sólo entran en juego cuando realmente han de hacerlo.

Sus credenciales: doble disco de 290mm con sus respectivas pinzas de dos pistones, y un no menos importante disco trasero de 240mm con pinza de pistón simple. El tacto de la maneta y del pedal de freno es progresivo pero firme, ofreciendo total control sobre la frenada.

LAS CLAVES

En definitiva, Suzuki está ofreciendo una opción extremadamente atractiva, con un diseño actual y homogéneo que la hace apta para personas de cualquier estatura y género, garantizando plena satisfacción con la experiencia de conducción, al tiempo que optimiza los costes de adquisición, reparación y mantenimiento, así como los consumos de combustible en un conjunto mecánico de fiabilidad contrastada.

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