Quería más y más y más… tal fue el agrado de la Suzuki RMZ 250 que os presentamos en MotoTaller 245 que no quise que la cosa se quedara así. Suzuki no me lo puso muy difícil y yo tampoco me hice el remolón… La marca nipona me propuso probar la mayor de las motos de cross, la RMZ 450. 450 es la cilindrada habitual desde hace ya bastantes años con la que compito en los distintos campeonatos, así que pude contrastar a la perfección el comportamiento de la moto amarilla respecto a otras referencias que conozco.
Tengo que confesar que hacía tiempo que quería subirme a la RMZ 450, comprobar que eran verídicas las buenas palabras y comentarios que se llevaba, y después de testear su allegada… ¡el anhelo era aún mayor! Escogí un trazado técnico, exigente, con roderas, baches, sinuoso… para poder exigirle el máximo a la RMZ y notar sus virtudes y sus casi inexistentes carencias. Enseguida que empecé a rodar, noté la misma buena tónica que la pequeña de las RMZ: me empecé a divertir.
Al subirme a la 450 amarilla noté enseguida que sería una montura complaciente a la hora de pilotar, estrecha, ágil… Su chasis es agradecido, fácil de manejar, responde a la perfección en cualquier situación que le propones, firme en rectas y curvas rápidas, superestable cuando llegaba a zonas bacheadas comprometidas y deleitándome con una entrada en curva estupenda. El resto de paso por curva lo podía hacer rápido y sin ninguna incomodidad, pudiendo redondear y seguir la rodera sin problemas. En curvas sin apoyos el comportamiento era apropiado, buena estabilidad y manejabilidad, pudiendo inclinar sin notar el peso de la RMZ.
Uno de los elementos de más valor de esta 450 y que más merecen mi valoración positiva son sus suspensiones. Un amortiguador trasero perfectamente “camaleónico” que se adapta a todas las circunstancias del circuito. Una gran estabilidad en las frenadas teniendo la moto completamente aplomada al suelo y resiguiendo todos los baches de entrada a curva. Una tracción idónea en la salida de las mismas, encarando las rectas repletas de grandes ondulaciones y baches aportando una seguridad bestial, pudiendo abrir todo el gas que quería.
Una de las cosas que tenía más ganas de poder catar, eran las horquillas delanteras showa SFF Air, las nuevas horquillas de aire de la marca nipona. Quería probar el sistema de aire de Showa, ya que de algún otro sistema de suspensión de aire, no me quedé del todo convencido… Con un tacto totalmente distinto a las demás, las SFF Air me sorprendieron gratamente por su excepcional comportamiento, suavidad y progresividad en la caída de los saltos, nada secas como acostumbran a ser las suspensiones de aire… Soberbias en el negociado de curvas, se hunden lo justo para su óptima entrada a la rodera.
Todo este paquete de la parte ciclo viene acompañado por un agradable propulsor. Un motor con una elasticidad y suavidad a bajo y medio régimen inimaginable, al que sucede una estirada fuerte y enrabietada. Esta entrega de potencia la hace muy cómoda y llevadera en todo el recorrido de la curva, ya que la puedes superar con convicción al poder dosificar el gas. Cuando quería sentir emociones más fuertes al pasar las rectas a altas velocidades, el motor de la Suzuki RMZ 450 sabía cómo satisfacerme y con la estabilidad que ofrecía ¡el gozo era aún mayor!
Prueba realizada por el piloto de Braktech, Ramón Brucart. Fotografías por DFerentPics.




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