Probamos la Suzuki RM-Z 250 con Ramon Brucart

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«Deseosos estábamos por subirnos a las Suzuki. Una marca sigilosa, sin hacer mucho ruido; pudiéndolo hacer. Fabrica un impresionante producto, consiguiendo ofrecer al público unas monturas espectaculares que te hacen disfrutar y gozar del Motocross. En esta ocasión hemos podido disfrutar de la RMZ250. Hacía ya algún tiempo que queríamos subir y el final de la historia ha sido como los cuentos de hadas, la princesa se queda con el príncipe y los malos pierden… ¡Final feliz!

Como el “emoticono” del whatsapp con los ojos totalmente abiertos de sorpresa. Así me quedé debajo del casco a los primeros metros que hice con la Suzuki RMZ 250. No sabéis la curiosidad que teníamos por poder probar alguna de las monturas de Hamamatsu. Siempre me han llamado la atención, ya que veía muchos pilotos disfrutando y pilotando a gusto encima de las monturas “amarillas”. También son de esas motos que me las quedo mirando, por tener bonitos detalles que no te dejan indiferente y te pican la curiosidad… Fuimos a recoger nuestras “modelos” y al moverlas a mano para subirlas a la furgoneta ya noté su agilidad y buena maniobrabilidad. Nos citamos en un circuito exigente, con baches, roderas, zonas lentas y rápidas, un buen popurrí, para poder sacar las mejores conclusiones posibles de la RMZ 250. Me puse el manillar Renthal que equipan de serie en mi sitio favorito, las manetas de freno y embrague también las llevé a una posición que fuese de mi agrado y… a quemar gasolina!!

Enseguida note un motor lleno en todos regímenes, quizás algo falto de bajos, pero para notarlo hay que querer «hilar muy fino». Empecé a rodar, curvear y saltar, pasándomelo genial, como pocas veces me lo he pasado encima una moto. Su motor potente y progresivo, pero dócil y lleno, hacían que pudiera jugar con la RMZ en zonas comprometidas, con un propulsor elástico en zonas de enlace entre curva y curva, que respondía a la perfección en mi demanda en salidas de curvas o en las rampas de los saltos.

A este magnífico motor, lo acompaña un chasis y unas suspensiones increíbles. La “amarilla” entraba por donde quería que entrase, pudiendo hacer las curvas redondas con una seguridad bestial. Me permitía tumbar y tirar la moto al suelo cuando estaba dentro de una rodera sin tener ningún tipo de reparo ni… Uy uy… esto posiblemente también será cosa del bajo peso de la RMZ250!

Lo que más me sorprendió y más curiosidad tenia por probar fueron las suspensiones Showa SFF Air. Ya hace algún tiempo que la marca de Hamamatsu monta las horquillas de aire, unas horquillas que me dieron una grata sorpresa, y es que Showa, ha realizado un inmenso trabajo con su modelo SFF Air, acompañado de un amortiguador “camaleónico” por su adaptación en cualquier situación.

En el tren trasero, Showa me permitía pasar a una gran velocidad y comodidad zonas con grandes baches sin hacerme ningún gesto nada extraño, adaptándose en los rizados de frenada, como de aceleración, o los baches que se cogen en plena recta en alta velocidad.

Una frenada enlazada con varios factores, ya que tanto las suspensiones y el chasis te permiten hacer grandes cosas, los frenos aportan su gran granito de arena en todo este conjunto, ya que responden a la perfección con un gran tacto.

En general, la Suzuki RMZ250, me encanto e hizo que me lo pasara en grande encima de ella, ya que realmente era como un juguetito, y cuando estas con un juguete que te gusta en un entorno idílico, el tiempo pasa tan deprisa que me quedé con unas ganas enormes de disfrutarla un ratito mas».

Lo que hay escrito sobre estas líneas, no es ni más ni menos que la opinión que merece la nueva «Suzu» para nuestro piloto de pruebas, el mundialista Ramón Brucart, piloto oficial de KTM-Màquina Motors y Braktec. ¿A qué esperas para ir a por tu nueva RM-Z?

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Berton
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