Crónica de la RodiBook 2024 de Manu Rodríguez

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Un año más, y con esta van cuatro ediciones, he vuelto a participar en el que para mí es el mejor evento nacional de este tipo, una prueba mototurística no competitiva en la que la organización piensa en cada detalle para que los asistentes disfruten al máximo de un fin de semana de motos en un entorno increíble como son los Pirineos, tanto en la versión de carretera como en la offroad.

En mi caso he participado en la categoría Off Road Pro, con un recorrido de 390 km, en su mayoría offroad (solo pisábamos el asfalto como enlace entre pistas) y tardamos aproximadamente 13 horas, incluyendo las paradas para los controles de paso, descansos para beber agua y comer algo rápido, etc.

El recorrido fue simplemente INCREÍBLE. Nada más salir de Vielha, en apenas 2 km comenzó la primera pista, afortunadamente era sencilla porque aún nos estábamos calentando y aún le estábamos pillando el truquillo al Roadbook Digital en la Tablet, que era la primera vez que lo utilizaba, y aunque es fácil, tienes que ir muy pendiente de cada casilla pero al mismo tiempo de la pista, si no quieres acabar en el suelo con alguna piedra…

El primer tramo que nos dejó con la boca abierta por su belleza fue al atravesar la pista de esquí de Baqueira, con una bajada picantona tipo descenso de MTB. Después continuamos unos km por carretera pasando el Puerto de la Bonaigua, y a continuación pista de nuevo. Así durante casi todo el recorrido, con tramos de pista fáciles, otros más exigentes y técnicos, en los que tenías que emplearte a fondo para superarlos, como por ejemplo una subida de 7 km de piedras y grava muy suelta desde la localidad de Cabó hasta la Collada de Pillat. Aquí sudamos bien y fuimos testigos de algún atasco de motos provocado por caídas sin consecuencias, en los que, por supuesto, nos paramos para ayudar. El recorrido nos seguía regalando unas imágenes impresionantes tanto de las montañas como cuando íbamos por mitad de bosques durante muchos kilómetros. Eso sí, nuestro fiel compañero fue el polvo, nos acompañó durante toda la ruta. Otro de los sitios más bonitos del recorrido fue el paso por el Pic de l’Orri a 2.438 metros de altitud. Las vistas desde aquí arriba fueron de las más bonitas de todo el día.

Durante casi todo el recorrido, fuimos siguiendo las indicaciones en el Roadbook del nivel Avanzado. Por encima en cuanto a dificultad había tres más: Experto, Extreme y Extreme +. La diferencia es que cuando llegábamos a algunos puntos, te marcaba el camino que tenías que coger si querías un nivel u otro. En nuestro caso, el Avanzado fue suficiente para disfrutar con cierto nivel en offroad sin llegar a pasarlo mal, ya que íbamos con motos de más de 200 kg.

Los últimos kilómetros para llegar a Vielha fueron por carretera, y lo agradecimos bastante porque era casi de noche y ya estábamos bastante cansados. Sobre las 20:15 h lo conseguimos, llegamos a meta con la euforia y satisfacción de haber superado un recorrido tan exigente. Ahora tocaba una merecida cena en común con el resto de participantes en la carpa de la organización y contarnos las anécdotas que habíamos vivido durante la prueba.

Este año he tenido el privilegio de participar con el equipo de Mototaller: Ernest, Pol Borrás y Jose Luis (Estrip Motos). Los cuatro íbamos con Yamaha Tenere 700, pero diferentes versiones. Yo llevé el modelo Explore, que de serie trae la cúpula más alta y más ancha, dos alforjas laterales Yamaha que nos vinieron genial para llevar agua, el picnic que nos dio la organización para que comiéramos durante la prueba, algunas herramientas, etc.

También tiene cambio rápido, menor altura del asiento al suelo y las suspensiones con 20 mm menos de recorrido, esto último hace que sea una moto más accesible a pilotos no muy altos como es mi caso, con 1,72 m. La moto se comportó de maravilla en todo tipo de terrenos, dócil y manejable, y sobre todo el tema de la altura me ayudó en bastantes ocasiones en las que tenía que buscar apoyo en el suelo. En los tramos de carretera también disfruté mucho, ya que el motor es muy juguetón y la moto muy ágil en su paso por curvas; los 73 cv que tiene se pueden aprovechar muy bien.

El casco que utilicé fue un LS2 MX703 X-Force Carbon, con gafas LS2 Aura. Lo primero que noté al ponérmelo es su ligereza, es muy, muy ligero al estar fabricado en fibra de carbono. Una vez ya en marcha, también noté inmediatamente el constante flujo de aire que entraba por las diferentes aperturas que tiene para ello, y lo agradecí muchísimo, sobre todo en esos momentos en que hay algún atasco en el campo o tienes que esforzarte al máximo y necesitas una buena ventilación.

Para estar durante toda la ruta conectados, los cuatro utilizamos intercomunicadores Midland R1 Mesh, que cumplieron perfectamente su misión para irnos avisando del rumbo correcto del Roadbook, peligros, obstáculos en el camino, y, por supuesto, de vez en cuando meternos unos con otros… La calidad de audio era insuperable, la tecnología Mesh, una pasada, ya que cuando alguno se desconectaba, al reconectar automáticamente la señal con cualquiera de los cuatro, volvía a conectarse.

Esta ha sido mi fantástica experiencia en la Rodibook Off Road Pro 2024, tanto en el recorrido, la organización, la moto y el equipamiento que he llevado, y por supuesto con los compañeros con los que he participado.

Una crónica de Manu Rodríguez (@Rider83).

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