Con la renovación de su pequeña custom, Macbor da un paso de gigante ya no solo por el modelo en sí, sino como marca en general. En primer lugar, la evolución de estos dos modelos representa un notable salto de calidad tanto en los acabados como en su diseño. Recordemos que sendos modelos formaron parte de la ofensiva comercial inicial cuando la marca creada por Motos Bordoy renació en 2017 así que ambas ya empezaban a necesitar una buena actualización. Y más, teniendo en cuenta que estos modelos se han erigido como dos de las motocicletas más vendidas de la marca. En cuanto al paso que representan estas Rockster para la marca debemos destacar que, a diferencia de sus antecesoras, las nuevas custom incorporan elementos diseñados por los ingenieros de Macbor que no podremos ver en ningún otro modelo en el mundo. En total, Macbor ha creado 23 nuevos moldes en la fábrica china. Eso quiere decir que la marca de Motos Bordoy tiene ambiciosos planes de expansión.
Rockster

La variante más tradicional y fiel al estilo custom la encontramos en esta Rockster “a secas”. Este renovado modelo estrena una preciosa óptica frontal con tecnología led que aporta la justa dosis de modernidad en una motocicleta actual. Otro elemento que nos ha gustado mucho es el nuevo y estilizado depósito de gasolina con formas más angulares que resulta todo un acierto. El cuadro de instrumentos, capitaneado por un display digital redondo, se integra a la perfección en esa estética custom. Como elementos únicos de esta versión, debemos destacar las estriberas tipo plataforma en posición avanzada, un asiento propio, el manillar de estilo cuelgamonos y un siempre práctico respaldo trasero acolchado. La Rockster estándar se comercializa en colores rojo y negro.
Rockster Flat

La versión más macarra y desenfadada de la Rockster se apellida Flat. Esta custom se caracteriza por el manillar más plano (su antecesora equipaba un manillar totalmente plano) nos ofrece una postura de conducción más deportiva que nos invitará a tomar las curvas con más agresividad. Entre otras diferencias respecto al modelo estándar, podemos hablar de sus estriberas cilíndricas, un asiento un tanto más estilizado y un respaldo sin acolchar que sirve de agarraderas. Al igual que su hermana, esta Rockster Flat también incorpora iluminación full led y su preciosa y elaborada óptica frontal, el mismo cuadro de instrumentos digital y ese anguloso depósito de combustible que, junto al asiento, consiguen la icónica silueta de avispa.
Carácter sosegado
Decíamos al inicio del artículo que las principales diferencias de estos nuevos modelos respecto a sus antecesores se centraban en estética y acabados. Lo cierto es que las Rockster no han variado apenas nada en el bastidor, el motor o el sistema de frenos. De este modo, su propulsor sigue siendo un sencillo monocilíndrico de 4 tiempos refrigerado por aire que rinde unos austeros 9,52 CV y 9 Nm de par motor. El bloque propulsor funciona con bastante refinamiento y empuja lo suficiente para moverse con relativa soltura pese a que las Rockster solo cuentan con cinco relaciones. Sin embargo, echamos en falta algo más de potencia que sí que encontramos en varios de sus rivales de corte custom.
Paseo custom

Igual que ocurre con el propulsor, la parte ciclo apenas ha sufrido cambios de una generación a otra. De este modo, nos topamos con una horquilla telescópica convencional en el tren delantero acompañada por un doble amortiguador trasero con un siempre vistoso depósito de gas separado. Su funcionamiento, como cabría esperar, apuesta más por el confort que por la deportividad. En cuanto a sistema de frenado, ambas versiones de la custom catalana montan un solo disco 267 mm mordido por una pinza flotante de tres pistones y uno trasero de 240 mm con pinza flotante de un pistón. Como suele ser habitual en estos segmentos, el sistema de detención va asociado a un sistema de frenada combinada CBS. El funcionamiento del conjunto en general es correcto si bien no debemos olvidar que estas motocicletas están pensadas para circular a ritmos tranquilos ya sea en ciudad como por carreteritas.
Interesante compra
El precio de adquisición suele ser uno de los elementos más determinantes en el momento de compra de una motocicleta de este segmento. Por este motivo, Macbor ha hecho bien en ofrecer un comedido precio que se queda en 2.699 € para la versión estándar y 2.799 € para la versión Flat. Un valor que las sitúa justo entre medio de sus principales rivales teniendo en cuenta que las custom de Macbor son las únicas tanto con llantas de radios como con la rueda delantera de 18”. En cualquier caso, la marca de Motos Bordoy ha fabricado una de las custom de octavo de litro más bonitas y vistosas del mercado sin perder un ápice de ese aroma custom que tanto nos gusta.
También te puede interesar:


Comentarios0