La red de talleres Silence se ha convertido en uno de los pilares estratégicos para la marca dentro del sector de los vehículos eléctricos, y su evolución reciente muestra hasta qué punto la posventa empieza a ser un elemento diferencial. Todo el ecosistema comparte una misma visión: ofrecer un servicio preciso, accesible y coherente con la filosofía de la movilidad eléctrica.
Nicolás Puerto, responsable de Servicio Técnico, describe ese concepto con claridad cuando afirma que “taller Silence es el mejor sitio donde puedes llevar tu moto para que la mimen y la dejen en su estado original, tal como sale de fábrica”. Para él, el valor añadido empieza en la calidad del trato y continúa en la competencia técnica: “evaluamos la capacidad técnica de los centros que tenemos abiertos alrededor del mundo”. La diferencia respecto a un taller de combustión resulta evidente, según explica: “no tenemos los hándicaps de la mecánica tradicional como el aceite, los ruidos, los humos o las emisiones”.
La importancia de la formación
Este sistema se apoya en una formación progresiva y estructurada. Puerto recuerda que “tenemos diferentes tipos de formaciones basadas en los distintos productos, tanto coche, como moto y batería”. La compañía establece además pautas claras de mantenimiento: las baterías BaaS pasan revisión anual, mientras que las de clientes particulares se revisan junto a los mantenimientos periódicos del vehículo.
La conectividad juega un papel determinante. “La aplicación es fundamental porque nos permite trackear el estado de salud del vehículo y avisar al cliente dónde debe sacar cita”, destaca Puerto.
Un día normal en un taller Silence
Desde el taller, la visión operativa es igual de esencial. José Ramón Jiménez, jefe de taller de Silence, explica que la actividad principal sigue concentrando mantenimiento y reparaciones, aunque la diagnosis digital y el sistema BaaS aportan un salto cualitativo. “Desde MySilence App el cliente puede ver parámetros del vehículo” subraya Jiménez.
A nivel comercial, la rentabilidad también evoluciona. Agatha Fernández, asesora de servicio en el taller Silence Barcelona, señala que las propias revisiones eléctricas permiten optimizar recursos: “las revisiones suelen ser un poco más económicas y generamos mucho menos residuo que un taller normal” destaca Fernández.
El crecimiento de Silence en el campo técnico muestra una dirección clara: profesionalizar cada punto de atención, reforzar la formación y aprovechar las ventajas digitales de la movilidad eléctrica.



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