Fantic nació casi por casualidad, en 1968 cuando un comercial holandés de Garelli conoció en misión comercial a EEUU a un empresario americano que le dijo que estaba dispuesto a comprar 10.000 ciclomotores. Garelli era por aquel entonces una de las marcas más prolíficas en el mercado de los pequeños “motorino”, al que llegaron gracias a un invento revolucionario para la época: el Mosquito, un motor que se acoplaba a la bicicleta para convertirla en una suerte de ciclomotor. El comercial neerlandés, Henry Keppel-Hesselink, acudió al propietario de la marca, Carlo Agrati, que rechazó de plano la propuesta del yankee, arguyendo que no quería que su apellido (en aquel entonces las motos que producían se llamaban Agrati-Garelli) se viera involucrado en un proyecto tan loco. Keppel se vio con un pedido de 10.000 motos a entregar en 2 años y sin nadie que las hiciera… así que le habló del proyecto al hijo mayor de Agrati, Mario, con el que tenía una muy buena relación. Y decidieron tirarlo adelante ellos mismos, a ratos robados al sueño y a sus familias. Incluso construyeron casi con sus manos la fábrica en la que verían la luz esos primeros modelos. Así nació Fantic Motors en Monticello Brianza, a algunos kilómetros al norte de Milán y al sur del lago de Como.
El resurgir a las motos de carretera de esta legendaria marca italiana ha traído consigo mucha ilusión a aquellos nostálgicos que aún recuerdan los días de esplendor de la compañía, días en los que el nombre Caballero resonaba alto y fuerte. Ya pudimos realizar hace algunas semanas una toma de contacto con la Fantic Caballero 500, una montura con un solvente chasis y muchas aptitudes dinámicas. Ahora, nos ha llegado la “cañera” versión Flat Track en 125cc para disfrute de principiantes y convalidados.
Esta Caballero captura a la perfección la imagen deportiva del flat track estadounidense y la une a un buen número de detalles y una calidad de acabados realmente elevada. Elementos como la placa portanúmeros, su moderno y vistoso faro delantero con tecnología LED o su horquilla delantera invertida rematada en tono dorado aportan exclusividad, originalidad y deportividad a partes iguales, así como su trabajado y estético basculante en acero o un escape de doble salida firmado por Arrow.
El equipamiento de esta montura no es muy extenso pero sí de calidad, un mínimo exigible si tenemos en cuenta que el precio de partida está un peldaño por encima de la mayoría de sus principales rivales. Buen ejemplo de ello es el completo cuadro digital esférico, minimalista pero de fácil lectura. Las llantas merecen mención especial pues, además de su bonito diseño, son de 19” delante y detrás, y de garganta ancha en el eje anterior para encajar esas gomas de flat track.
Dado que el chasis y la parte ciclo han sido desarrollados para propulsores mucho más potentes, todos los componentes van netamente sobrados para digerir los 15 CV que rinde esta Caballero. El motor es un indestructible Minarelli refrigerado por agua, cuatro válvulas pero, ojo, alimentación por carburador que ofrece la máxima potencia que permite una montura de su cilindrada para ser compatible con el A1. Al respecto de su comportamiento, es sorprendente cómo aprovecha al máximo la potencia legal y es capaz de mover incluso con alegría la Caballero y su carga, aunque sea a costa de hacerle aullar como un lobo en celo.
Completando la convincente parte ciclo, encontramos el potentísimo y fiable sistema de frenado con ABS desconectable, maneta regulable y discos ondulados firmado por ByBre, la segunda marca de Brembo que ya habíamos podido probar en algunas KTM y Royal Enfield. Punto muy a favor para Fantic: todos los componentes provienen de proveedores europeos y ensamblada 100% en Italia.
Lo mejor:
- Estética entre vintage y higtech
- Motor brillante
- Calidad de acabados
- Horquilla invertida
Lo mejorable:
- Motor rumoroso
- ¿Carburador, en serio?
- Autonomía limitada
Nuestra motera: María Prieto

Comentarios0