Kymco Agility 125: Prueba

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Desde el notorio Restyling de la carrocería hasta un motor desarrollado completamente desde 0, la nueva Kymco Agility 125 ha recibido toda una serie de cambios y mejoras que la postulan como potente candidata a valorar en el momento de adquirir un scooter de esta cilindrada.

Partiendo del corazón, el nuevo propulsor cumple con sobrado margen las especificaciones de la normativa Euro4 siendo el primer modelo de la marca en cumplir con este standard y mejorando su eficacia en consumo de combustible a máxima velocidad hasta en un 21% respecto al modelo anterior. El bastidor, también rediseñado por completo e incluyendo un basculante de aleación, confiere mayor ligereza y rigidez al conjunto, lo que resulta en una mayor estabilidad, hecho que se ve además favorecido por la nueva ubicación del depósito, que ahora se ubica en el suelo rebajando el centro de gravedad y ve aumentada su capacidad hasta los 7 litros.

En consecuencia, la boca del depósito también ha sido desplazada y el beneficio resultante se presenta en el aumento de espacio en el cofre bajo asiento, elemento que también experimenta un ligero restyling.

El sistema de frenos no equipa ABS pero sí un nuevo sistema de frenada combinada (CBS) formado por un disco de 260mm delante y 240 detrás, mordidos por pinzas de 3 y 1 pistones respectivamente, conectadas entre sí a un repartidor de frenada central mediante latiguillos metálicos. Según el fabricante, el sistema reduce la distancia de detención hasta en un 10%.

La parte más visual del paso por quirófano de la Agility es evidentemente la carrocería, que presenta ahora un aspecto más agresivo y actual, con líneas más dinámicas y atractivas. Se ha aprovechado para incluir luces de posición LED de alta potencia que favorecen que la moto sea visible a gran distancia, aumentando así la seguridad pasiva del vehículo, al tiempo que se ha equipado una nueva óptica principal con foco halógeno que proporciona mayor luminosidad y visibilidad durante la conducción.

Una vez sentados, además de todo lo mencionado observaremos cambios a mejor en lo que confiere al panel de instrumentación, ahora iluminado en azul y con un aspecto más «tecnológico» que junto a la nueva decoración de fondo le dan un acabado más actual.

A nivel de equipamiento, Kymco no escatima en gastos y mantiene la guantera con cerradura y toma 12v en el contraescudo, así como el topcase de fábrica. La novedad en este sentido son los estribos retráctiles para el acompañante, que se accionan con pulsar un botón de generosas proporciones, pensado para eliminar la necesidad de tocar el estribo con la mano para abrirlo. Esta tarea, y la opuesta, se llevan a cabo con el pie.

¡A RODAR!

Arrancamos la Agility dispuestos a comprobar en propia piel si todas estas mejoras son perceptibles durante la conducción y los resultados son más que satisfactorios, aún con el inconveniente de que las personas altas irán con las rodillas tocando al contraescudo. Sorprende que la Agility permite arrancar el motor con el caballete lateral puesto, pero nada más ponerla recta, éste se levanta automáticamente mediante un muelle por razones evidentes de seguridad. Eso sí, al parar deberemos asegurarnos de no retirar el pie del mismo hasta no estar seguros de que la Kymco está bien apoyada.

Un scooter perfecto y muy ágil, aunque únicamente para trayectos urbanos ya que la potencia desarrollada a duras penas le permite alcanzar los 100Km/h, siendo 80 su velocidad máxima de crucero «cómoda», debido a las vibraciones que sufre a más velocidad. La frenada sin embargo, se lleva un 10 en el examen, siendo muy progresiva y eficaz y respondiendo contundentemente en frenada de emergencia, permitiendo tenerlo todo bajo control.

Agilidad para el entorno urbano y con una asombrosa facilidad de manejo, disfruta de una suspensión muy firme y dura, aportando fiabilidad y seguridad (además de confianza) en la conducción. Los amortiguadores traseros disponen de precarga ajustable en tres posiciones, siendo esta característica exclusiva para el mercado español. Con una dirección precisa y obediente trabajando acorde con las suspensiones, el paso por curva es estupendo, aunque no deberemos cometer excesos al girar, ya que a pesar del amplio margen de inclinación que ofrece, si nos pasamos rozaremos el caballete contra el asfalto… y no queremos eso.

Los consumos son realmente bajos  y en circulación urbana las vibraciones literalmente no existen. En cuanto al equipamiento, encontramos muy positiva la posibilidad de extracción del topcase, que ofrece holgado alojamiento para un casco integral, y el generoso hueco bajo el asiento, capaz de albergar un casco tipo JET y dar cabida a algún objeto más.

Sin dar demasiadas vueltas, Kymco ha creado un scooter económico, seguro, cómodo, de lineas llamativas, fiable y con un coste de mantenimiento realmente bajo. ¿Qué más se puede pedir?

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