El lanzamiento del/ de la nuevo/a Integra por parte de Honda puede ser uno de los hechos más relevantes de la temporada y abre las puertas a un nuevo concepto en el mundo de las dos ruedas.
No estoy seguro si estamos ante una moto de gran turismo con el confort de un maxiscooter o de un maxiscooter con las cualidades dinámicas, sobre todo la estabilidad, propias de una moto gran rutera.
En cualquier caso el intento de simbiosis de ambos conceptos abre unas nuevas puertas al uso y disfrute de las dos ruedas, aunque también algunos interrogantes sobre si será capaz de aunar los gustos de dos tipos de clientes, el del maxisccoter y el de la moto GT a priori muy diferentes.
Pero este aspecto es quizás el que menos me interesa en este momento. Para mí, la dirección de futuro que marca este modelo está en su conjunto motriz por todo lo que ello implica. Es la primera vez que veo un intento muy serio para conseguir una reducción drástica de consumos y emisiones, como si Honda quisiera anticiparse a futuras restricciones en este sentido.
Este es un desafío que la industria del automóvil tiene asumido hasta el punto que es prioridad principal de todos los constructores. Por el contrario, en el campo de las dos ruedas no parecía tener tanta importancia frente a otras características.
Honda anuncia un consumo muy reducido del motor, inferior incluso a los 4 litros a los 100 km, lo que representa una disminución del orden del 30 al 40% del consumo sobre buena parte de motores de prestaciones similares. Es más, no es que supera las normas Euro 3 sobre emisiones sino que estás se quedan en el 50% del máximo permitido.
Un motor que ha sido pensado para trabajar mejor a regimenes bajos y medios, que a priori debe resultar muy suave y elástico. Y que marcará tendencias, como lo hará el cambio de doble embrague que incorpora.




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