Contenta de haber sido invitada a la Motul Rocco’s Xperience de la mano de MotoTaller. A lo largo de este evento, tuvimos la oportunidad de vivir en primera persona la experiencia de aprender a hacer Flat track con las Kawasaki de 140cc que Rocco’s Ranch tiene en sus instalaciones. Unas monturas que están en alquiler no solo para este tipo de eventos, sino que pueden ser alquiladas por cualquier aficionado que quiera probarse sobre una pista de tierra deslizante.

Nada más llegar allí, pudimos reencontrarnos con caras conocidas de nuestro sector. De las caras de todos se podían percibir todas las ganas que había de enfundarse el equipamiento y dar rienda suelta al puño del gas. El ambiente fue siempre distendido y el único objetivo fue el de divertirnos lo máximo posible.
Tras una breve y necesaria reunión en la que Ricky Cardús (responsable de Rocco’s) nos estuvo explicando cómo manejar las motos de flat track para poderlo pasar a lo grande y evitar tantas caídas como fuera posible. Todos estábamos dispuestos a lanzarnos al ruedo pese a que la mayoría de participantes no habíamos probado esta disciplina o teníamos muy poca experiencia. Antes de empezar, se formaron distintos equipos que compartirían la montura a lo largo de la tarde y competirían por ganar.
Igual que en ediciones anteriores, la Rocco’s Xperience sobre la pista se dividió en dos partes: la “crono” y la carrera. Durante la primera toma de contacto, la organización nos permitió dar unas cuantas vueltas de entrenamiento para hacernos con la moto, el trazado y con la arena resbaladiza. Aprovechando esta primera fase, pudimos practicar el cambio de moto con la pareja asignada y finalmente, conseguir marcar una buena vuelta rápida. Acto seguido y con una las posiciones determinadas, nos dispusimos a participar en la carreta contra el resto de equipos con una salida tipo Le Mans. Por cierto, salimos desde la décima posición.

Mientras estábamos rodando y haciendo relevos con nuestro compañero, lo importante en esta resistencia no era hacer un buen tiempo sino permanecer en un ritmo cómodo de carrera hasta cruzar la bandera a cuadros. Debemos destacar en nuestra defensa que la pista estaba muy resbaladiza y que nuestra moto llevaba el neumático trasero sin ningún tipo de dibujo. Evidentemente, hay que hacer derrapar a estas motos, pero con las condiciones en las que se presentaba la rueda se nos hacía muy difícil mantener la estabilidad (una tarea realmente complicada). Cuando cruzamos la bandera a cuadros no pudimos hacer pódium, pero sí estar entre los mejores de la carrera y acabar sin percances ni caídas. Al final, nos quedó un sabor un tanto agridulce pues esa goma trasera nos privó de escalar algún peldaño más en la clasificación final. Eso sí, disfrutamos una barbaridad.
Muchísimas gracias a Motul, por brindarnos tanto a MotoTaller como a mí de esta oportunidad, ya que disfruté como una niña y pude seguir sumando horas encima de la moto, aunque fuera de otra disciplina a la que estoy acostumbrada.
Crónica realizada por Mari Calero @mariacalero26
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