Un año más, no nos hemos querido perder una de las rutas moteras más icónicas de Catalunya. La Crom Ride, organizada por Crom Events, se ha erigido como una de los eventos moteros más populares de la región. Su carácter nada competitivo, ritmo apaciguado y el buen rollo generalizado fueron las tónicas generales del evento. Para completar los poco más de 500 km de la ruta, tuvimos la suerte de poder contar con dos Moto Morini Seiemmezzo tanto la versión STR como SCR. Estas dos naked de corte neo-retro con cerca de 60 CV y una solvente parte ciclo se convirtieron en el mejor aliado para circular por las ratoneras carreteras de la ruta.
Como cada año, las instalaciones de Fontajau de Girona fueron el epicentro de esta ruta donde se dispuso un espacio para que distintas marcas de motos, equipamiento y accesorios pudieran exponer sus productos. Pese a que detectamos un número de stands menor al de otros años, no faltaron a la fiesta diversas empresas del sector. Estamos hablando de distribuidores locales como Olympia 2, Tecnimoto Figueres, Grupo Bordoy con sus marcas Macbor, Kove y QJ Motor, Girona Motor Shop con su pequeña exposición de Voge, Zontes o CF Moto, Poiexiss y su colección de cascos, VectorNote y sus roadbooks, Atlantis con sus dispositivos, Metzeler calzando a los moteros despistados y a Galfer mostrando las últimas novedades en fricción.
Después de pasear por los distintos y concurridos stands, hicimos las pertinentes inscripciones para recibir tanto nuestros dorsales como los pasaportes listos para ser sellados.
Cabe decir que en esta ocasión, además de las mencionadas Moto Morini, contamos con el apoyo de varios colaboradores, entre los que destacamos LS2 aportando nuestras chaquetas Riva; HJC y Poiexiss, con el precioso casco vintage V10 de Ernest; Arai y Bihr aportando el espectacular casco Concept-XE de Andreu; y Midland, que nos cedió los intercomunicadores BTR1 Advanced para ir siempre conectados y seguros durante la ruta.


La ruta
La jornada comenzó temprano en Girona, desde donde partimos hacia nuestro primer punto de control en Empuriabrava. Logramos llegar tras recorrer unos 88 km en aproximadamente una hora y media. La emoción del inicio se mezclaba con la belleza de las vistas matutinas mientras avanzábamos hacia nuestro destino.
Empuriabrava nos recibió con su característica atmósfera costera y una breve parada en la Capitania para sellar por primera vez nuestro pasaporte. Luego, continuamos nuestra travesía hacia El Pertús, situado en la frontera con Francia. A lo largo de este tramo, la combinación de caminos escénicos entre viñedos y carreteras reviradas mantuvo nuestros sentidos alerta y nos ofreció vistas panorámicas memorables. Pasamos por localidades como Pont de Molins, Boadella d’Empordà y Agullana antes de llegar a La Jonquera, desde donde se divisaba la majestuosa silueta del Fort de Bellaguarda, donde se situó el segundo control de la ruta. Acumulábamos 153 km en menos de 2 horas y media.
El tercer tramo nos llevó desde El Pertús hasta Vilafranca de Conflent, un recorrido de 76,4 km que completamos en aproximadamente una hora y media. Durante este tramo, pasamos por encantadores pueblos franceses como Sournia y Mosset, disfrutando de la tranquilidad y belleza rural que ofrecía esta parte de la ruta. La historia y arquitectura de Vilafranca de Conflent añadieron un toque cultural a nuestra experiencia. Eso sí, entre el diluvio universal y el frío que encontramos, este tramo fue el más duro de toda la jornada. 228 km acumulados y casi cuatro horas de ruta.
Nuestra siguiente etapa nos condujo hacia el punto de control en La Masella, situado en la esplanada del Parking 1 a Peu de Pistes. Pocos kilómetros antes de llegar, dejó de llover y subieron las temperaturas. Por suerte, pudimos recuperar calor y volver a disfrutar sobre la moto. Esta sección del recorrido, que nos llevó hacia Montlluís y el Coll de la Perxa, nos ofreció vistas impresionantes de la Alta Cerdanya. La carretera secundaria a través de Eina y Llo fue particularmente destacada por su belleza escénica. 294 km acumulados y algo más de 5 horas.
Desde La Masella, emprendimos el tramo más largo de la jornada hacia Vilanova de Sau, un recorrido de 127 km que nos tomó unas dos horas y media. Este tramo fue un verdadero festival de curvas, llevando nuestras habilidades de conducción al límite mientras atravesábamos lugares como La Pobla de Lillet, Sant Jaume de Frontanyà y Alpens. A medida que nos acercábamos a la presa de Sau, el paisaje se tornaba aún más espectacular, aunque tuvimos que tener cuidado con un breve tramo en mal estado cerca de Sant Romà de Sau.


Finalmente, alcanzamos nuestro destino en el Pantà de Sau, donde el punto de control estaba ubicado en la zona de aparcamiento de la presa. La vista del pantano al atardecer fue un cierre perfecto para una jornada llena de aventura y camaradería. Sin embargo, nuestra travesía no terminó ahí.
Después de disfrutar del esplendor del Pantà de Sau y de comer una edificante manzana, nos dirigimos de regreso a nuestro punto inicial en Fontajau, Girona. El tramo final nos ofreció una última oportunidad para reflexionar sobre el intachable comportamiento de las Moto Morini Seiemmezzo. Al llegar a Girona, volvimos a experimentar esa maravillosa satisfacción al haber completado una ruta diseñada única y exclusivamente para el disfrute del motero.



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