Hablar de Monster es hablar de la moto que revolucionó Ducati hace ya más de dos décadas. Es hablar de una naked radical con chasis multitubular Trellis y una posición de conducción sobre el manillar que invita a tomar curvas de una forma distinta, agresiva, auténtica, sin concesiones. Hablar de una Monster 1200 debería ser acercarse a la sublimación del concepto. Y de hecho, así es, pero lo primero que nos sorprendió de la Monster con motor de Panigale fue que era sorprendentemente dócil para tener 135 CV entre las piernas. Evidentemente, hay potencia a raudales cuando le enroscas el mango con ganas, pero la electrónica y el empeño de la ‘nueva’ Ducati por ofrecer motos que sean tan prestacionales como llevables la han convertido en una moto muy agradable en casi todas las situaciones. Nos resultó muy controvertida, eso sí, la forma de entrar en curvas de esta Monster: cabezona y con mucho peso delante, parecía entrar a empujones, como si su ánimo fuera seguir recto y no tomar la curva, hasta pasado un determinado punto de no retorno en el que seguía sin rechistar las órdenes del piloto. Sin embargo, una vez le encontramos el punto, fue como reírse a carcajadas con un viejo amigo al que ya le conoces los chistes: un placer. Para esta prueba contamos con la inestimable colaboración de Parcmotor Castellolí, que nos cedió la pista para la sesión de fotos, en la que nuestra motera Erika Fernández se encargó de dar vida al ‘monstruo’. Ella iba equipada con una chaqueta Spidi Ace Donna, un casco Suomy City Tour, unas botas Icon 1000 Eastside Waterproof y unos guantes Spidi Class H2Out Donna. Ernest iba pertrechado con una chaqueta Alpinestars Gunner WP, casco HJC RPHA ST Balmer, vaqueros Icon Overlord y botas Alpinestars Monofuse Goretex. Las fotos son de Gaby Esono.
10/08/2015

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