Ducati Streetfighter V2 y V4: Armas letales en Cabo de Gata (Parte 2)

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El sol de Almería no da tregua, pero en Ducati tampoco. Bajo el paisaje agreste y espectacular del Cabo de Gata, la firma de Borgo Panigale ha desplegado su artillería pesada para este 2025 con una alineación que quita el hipo: Multistrada V2, Panigale V2, Streetfighter V2 y Streetfighter V4. Cuatro motocicletas que, aunque comparten genética italiana y ADN premium, abordan perfiles de usuario muy diferentes, con un mismo denominador común: el innegociable compromiso de Ducati con el rendimiento, la tecnología, el diseño y la pasión.

Este primer contacto nacional nos ha permitido comprobar en carretera abierta y tramos revirados la evolución de una marca que, lejos de acomodarse en su estatus dentro del Grupo Volkswagen, sigue afinando su repertorio con precisión quirúrgica. Desde la versatilidad sport-touring de la Multistrada V2, pasando por la sorprendente usabilidad de la Panigale V2, hasta llegar al dinamismo afilado de las Streetfighter V2 y V4, Ducati no quita el puño del acelerador. Al contrario, pisa aún más fuerte para seguir ofreciendo a sus clientes algunas de las motocicletas más prestacionales, bellas y mejor equipadas del planeta.

¿Qué pasa cuando Ducati desnuda su alma más deportiva y la lanza a la calle? Aparece la saga Streetfighter, una familia que condensa lo mejor de Borgo Panigale en dos motocicletas naked que, si bien comparten apellido, representan dos formas muy distintas de entender la pasión por la conducción. La Streetfighter V2 es accesible, versátil y demoledoramente divertida; la Streetfighter V4, en cambio, es pura locura controlada, una bestia nacida para el circuito pero domesticada —hasta cierto punto— para la carretera. Durante nuestra jornada en Almería tuvimos ocasión de rodar con ambas. Y aunque nos cueste decirlo, sí, tenemos el corazón partido.

Streetfighter V2: Sensatez italiana con alma picante

La V2 es probablemente una de las motos más equilibradas del catálogo de Ducati. Usa la misma base mecánica y ciclo que la Panigale V2, pero con una orientación más cómoda, más usable en el día a día y, sobre todo, más fácil de exprimir en carretera abierta. El motor de 890 cc, con distribución variable IVT, entrega 120 CV y 93,3 Nm de par de forma dulce, progresiva y controlada, aunque a partir de 8.000 rpm muestra ese «punch» que tanto nos gusta. No hay sustos, solo empuje lineal y contundente.

Lo que más nos ha llamado la atención es su agilidad y docilidad, incluso en carreteras reviradas o cambios de apoyo rápidos. La Streetfighter V2 se siente viva, ligera y precisa. El nuevo bastidor monocasco de aluminio, más rígido y optimizado respecto a generaciones anteriores, aporta una estabilidad notable. Además, el cambio a un basculante de doble brazo ha supuesto una mejora clara en el reparto de fuerzas y en la torsión lateral.

En la versión S que hemos probado, las suspensiones Öhlins multirregulables hacen magia: adaptan el comportamiento de la moto con facilidad y permiten jugar entre confort y deportividad con solo tocar los ajustes. El equipo de frenos Brembo M50 y la ligereza general del conjunto (175 kg sin combustible) completan una moto que perdona errores, pero también recompensa a quien la lleva al límite.

El rediseño ergonómico —con manillar plano, asiento bien resuelto y un depósito que no castiga las piernas— permite usarla con naturalidad en el día a día. Es una naked que sí se puede disfrutar a diario sin dramas, incluso en ciudad, y que a la vez mantiene esa estética agresiva y componentes premium que definen a Ducati.

Streetfighter V4: Un cohete con matrícula

Y si la V2 es una naked deportiva razonable, la Streetfighter V4 S 2025 es una Panigale V4 sin carenado y sin piedad. Así de simple. O así de brutal. Aquí no hay medias tintas: con 214 CV y 120 Nm de par, esta motocicleta es una explosión constante de sensaciones, empuje y velocidad. El motor Desmosedici Stradale V4 —con distribución desmodrómica— gira por encima de las 13.000 rpm, empuja desde cualquier régimen y suena como si cada aceleración fuera una declaración de guerra.

La parte ciclo es de otro planeta: suspensiones electrónicas Öhlins Smart EC 3.0, chasis Front Frame optimizado, nueva geometría con mayor agilidad y una aerodinámica de MotoGP con alerones biplano que generan hasta 50 kg de carga a 270 km/h. Esos alerones no están ahí por estética, sino porque ayudan a mantener el tren delantero en su sitio cuando la velocidad roza lo absurdo. Y sí, lo hace con una compostura que impresiona.

A pesar de su potencial desbordante, la V4 no es una moto imposible. Al contrario: Ducati ha trabajado muy bien en el control de toda esa potencia mediante electrónica de última generación. El sistema DVO (Ducati Vehicle Observer) monitoriza en tiempo real hasta 70 parámetros dinámicos para adaptar suspensiones, entrega de potencia, control de tracción, antiwheelie, freno motor y mucho más. El piloto solo tiene que elegir el modo de conducción —Race, Sport, Road o Wet— y dejar que la magia suceda.

Eso sí, no hay que engañarse. La Streetfighter V4 es una moto que exige respeto y concentración constante. A diferencia de la V2, que invita a jugar, esta V4 impone. No porque sea arisca —de hecho, es más dócil de lo que uno imagina—, sino porque cualquier exceso en el puño derecho puede desatar un torrente de potencia que hay que saber domar.

Dos niveles de locura

Más allá de las cifras, las sensaciones. La Streetfighter V2 nos hizo sonreír por su facilidad, su chispa y su control. Es la Ducati naked que muchos esperaban: rápida, efectiva y usable. En cambio, la Streetfighter V4 S es directamente un misil tierra-tierra. Para disfrutarla de verdad, hace falta experiencia, técnica y un escenario que permita exprimirla con seguridad.

Ambas comparten líneas de diseño agresivas, componentes de primer nivel y esa cuidada estética made in Borgo Panigale que convierte cada ángulo en una postal. Y ambas están más refinadas que nunca. Pero mientras la V2 seduce, la V4 abruma. Una te conquista poco a poco, la otra te somete desde el primer gas.

Ducati ha trazado una estrategia inteligente con sus nuevas Streetfighter: ofrecer dos niveles de locura perfectamente diferenciados. La V2 es la naked ideal para quienes buscan emoción sin renunciar a la lógica. La V4, en cambio, es la elección de quienes quieren lo más salvaje que puede ofrecer una moto de serie. En ambos casos, el resultado es espectacular. Porque en Ducati, hasta cuando se quitan los carenados, lo hacen con una precisión quirúrgica y una belleza brutal.

Precios:

  • Streetfighter V4 (Ducati Red): 27.790,00 €
  • Streetfighter V4 S (Ducati Red): 31.790,00 €
  • Streetfighter V2 (Ducati Red): 16.590,00 €
  • Streetfighter V2 S (Ducati Red): 18.990,00 €

Equipación:

  • Casco: Scorpion Exo GT SP Air Flex
  • Intercom: Exocom Link 1c
  • Chaqueta: Furygan Ultra Spark 3en1
  • Guantes: LS2 Chaki
  • Vaqueros: RST X-Kevlar
  • Botas: Alpinestars SMX-1 R V2
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