Bajo la filosofía que caracteriza a Hanway, de motos asequibles basadas en la sencillez mecánica y la fiabilidad, nació la Hanway RAW (actualmente denominada RAW Café) convirtiéndose en el buque insignia de la marca gracias al éxito de ventas cosechado por este modelo.
Hoy probamos una versión más “Racing” que, inspirada en los años 60 a nivel estético, incorpora detalles actuales que contrastan sorprendentemente bien con el resto del conjunto. La nueva Hanway RAW 125 Black Café trae consigo lo que muchos esperaban, y lo que tantos otros han logrado modificando la RAW standard. Una nueva Café Racer llega al mercado de la mano de Motorien, importador de Hanway para España y Portugal.
En sí misma, la Black Café es una transformación de la RAW inicial que recibe modificaciones en horquilla, llantas, manillar, escape, asiento, frenos y neumáticos, consiguiendo un vehículo más ágil, más estético y más seguro.
EN MOVIMIENTO
El motor continúa siendo Yamaha. El mismo que equipa la RAW original, que a su vez es el mismo de la YBR125, pero con carburador en lugar de inyección y también refrigerado por aire. Sin ofrecer unas prestaciones desorbitadas, mueve la Hanway con aceptable agilidad, haciéndola el medio de transporte ideal para desplazarnos por la ciudad con estilo. Al igual que su predecesora, da juego para realizar pequeñas salidas por carretera con importantes dosis de diversión. Aun tratándose de un monocilíndrico, las ligeras vibraciones que transmite al chasis son prácticamente inapreciables. Sus credenciales: 124cc, 8’8cv a 7500rpm y una velocidad punta de 100Km/h. La unidad cedida equipaba un escape Yasuni que sonaba deliciosamente bien y añadía un plus de magia y diversión a la conducción de la motocicleta.
LOS CAMBIOS IMPLICAN MEJORAS
Las llantas aumentan su diámetro, pasando de 16 a 17 pulgadas. Este cambio junto a las dimensiones de los neumáticos, que ahora son más anchos (110/70/17 delante y 130/70/17 detrás) aumentan el agarre de la Hanway respecto a su versión anterior, y con ello la seguridad. Éste último aspecto se ve también reforzado por un importante cambio en el sistema de frenos, que reemplaza el tambor trasero por un disco de 220mm con pinza de un pistón. El eje delantero también recibe mejoras, aumentando el diámetro del disco de 220 a 300mm con una pinza de doble pistón. La potencia del sistema transmite una gran confianza respecto a la versión original y permite retrasar ligeramente el punto de frenado manteniendo los márgenes de seguridad.
La dirección suprime el manillar convencional para equipar semimanillares. Cargando más peso sobre el eje delantero y ayudando a bajar el centro de gravedad del conjunto. Esto mejora aún más el grado de manejabilidad y con ello, nuevamente la seguridad.
Destaca un importante cambio en la suspensión delantera, cuya horquilla es ahora invertida y de 35mm. Con el tarado de fábrica cumple con creces sus funciones, dotando al tren delantero de mayor firmeza, mejorando la parte ciclo de la Black Café y aumentando la confianza y seguridad del conductor. La suspensión trasera se confía a un sistema de doble amortiguador que, si bien puede resultar algo duro al inicio, es el ajuste perfecto para combinar el uso en ciudad con los paseos en carretera.
Hablando de centro de gravedad bajo, no podemos dejar pasar por alto el asiento, que posiblemente se al más bajo de todo el catálogo de motos “convalidadas”. Éste se encuentra a poco más de 73cm del suelo, hecho que transmite mayor sensación de seguridad y control a personas de poca estatura, llegando con facilidad a apoyar los pies planos en el suelo.
Y si hablamos del asiento, no podemos olvidar al pasajero, ya que a primera vista, el diseño tiene un marcado carácter monoplaza. Sin embargo equipa estriberas para acompañante, y sorprendentemente, el mullido del asiento cede lo suficiente como para circular sin miedo de perder al pasajero en algún semáforo ya que tiene un buen agarre y un asidero que rodea el asiento para ofrecer un punto de sujeción extra.
SIEMPRE FIELES A SU FILOSOFÍA
Hanway acostumbra a ofrecer un muy buen nivel de acabados, sobre todo si tenemos en cuenta el precio final del producto, y la Black Café no iba a ser menos, pues dispone de faro trasero de LED, escape deportivo inspirado en las café racer originales, y un cuadro de instrumentación digital muy completo en el que el conductor recibirá toda la información que necesita, con un diseño muy acertado, pues en el perímetro encontraremos un contador de revoluciones digital segmentado de 500 en 500rpm, y la zona central se reserva para la velocidad, el nivel de combustible, la marcha engranada y el cuentakilómetros total o parcial. Toda esta información se complementa con testigos luminosos de intermitencia, luces, motor e indicador de posición neutral para la caja de cambios.
En definitiva, la Hanway RAW 125 Black Café es la respuesta a la demanda del mercado, solucionando las carencias que sufría la RAW original, y adaptando su estética a la tendencia actual. Y a nuestro juicio, sin duda han aprobado el examen.

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