Dos monturas italianas, dos japonesas y una alemana compitiendo por el trono en una prueba cruzada donde el debate estaba asegurado entre el equipo de MotoTaller. Sus nombres: Aprilia RSV4, Ducati 1299 Panigale, Yamaha YZF R1 Crossplane, Yamaha YZF R1 2015 y BMW S1000RR.
El simple hecho de mencionarlas es algo que ya da escalofríos. La adrenalina se dispara, la emoción se huele en el ambiente y el ansia por arrancar los motores invade el box de Parc Motor Castellolí en el que la caballería espera paciente para someterse a nuestros deseos. Nos esperan unas vueltas de infarto en las que se podría decir que serán las ellas quienes nos pongan a prueba a nosotros y no al revés.
Empezamos con la R1 Crossplane, una moto que ya habíamos probado en varias ocasiones. Con ella tomamos referencias y refrescamos sensaciones antes de probar la versión 2015. Es sabido que en Yamaha tienen el objetivo de que la R1 sea la moto más radical y fácil de conducir del mercado. Llevan años mejorando las prestaciones de ella al mismo tiempo que lo hacen con la manejabilidad y la comodidad para el piloto, por lo que no fue una sorpresa comprobar que en la R1 2015 lo han vuelto a hacer. Rápida y ágil, furiosa e intuitiva, la nueva R1 sorprendía vuelta tras vuelta en todos los aspectos.
Las italianas se batían en duelo sin más rivales (aunque inevitablemente también fueron comparadas con el resto). Ambas con motor en V, la 1299 Panigale goza de tan sólo 2 cilindros, contra los 4 de la Aprilia RSV4 y la potencia declarada de ésta es 21cv menor que la de la Panigale. Las expectativas iniciales proclaman vencedora de la prueba a la 1299, sin embargo una vez en pista las cosas están bastante igualadas. La Panigale se muestra más radical en aceleración aunque no muestra una superioridad tan marcada como cabría esperar. A partir de medio régimen las cosas están muy a la par entre ambas y el diseño compacto de la Aprilia proporciona un alto grado de manejabilidad. La bicilíndrica, por su parte, facilita mucho las cosas al piloto con su gestión electrónica y permite rodar realmente rápido por el trazado de Castellolí. Las prestaciones cada una de ellas ponen difícil galardonar a una o a la otra sin tener dudas.
Finalmente la BMW, que aparentemente llegaba sin competidoras directas en la prueba, pero al tiempo luchando contra Italia y Japón, fue la diosa indiscutible de la jornada, demostrando perfección alemana en todos los aspectos. Una brutal aceleración que al tiempo es progresiva y dominable, quickshifter de subida y bajada que sin darnos cuenta van haciendo que arañemos unas décimas al crono vuelta tras vuelta a medida que nos vamos acostumbrando a su tacto. Unos frenos abrumadores, con una mordida potente, tenaz y sin lugar a dudas, mucho más efectiva (aunque menos progresiva) que la del resto de motos de la comparativa. Altamente «sociable» con los desconocidos, aportando confianza desde el primer momento y dejándose manejar con una facilidad pasmosa, representa el equilibrio perfecto de lo que entendemos por una RR, reuniendo a nuestro juicio lo mejor de cada casa en un mismo vehículo.
Por supuesto que aceptaríamos con los ojos cerrados cualquiera de ellas, ya que el hecho de que la S1000RR se mostrase claramente más equilibrada, no infravalora al resto, pues todas ellas tienen lo que toda moto debe tener para no quedarse en un simple medio de transporte. Un alma capaz de emocionar.
Las fotografías han sido realizadas por Jairo Lorenzo y DFerentPics para MotoTaller.

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