Sí, amigos lectores, cuando estén leyendo esto, estas 84 páginas de MotoTaller estarán ya paseándose por los pasillos de la feria de Milán. Lo han adivinado, llega la cita del año, llega EICMA, el Santo Grial de las ferias de la moto, el punto de encuentro del mundo entero sobre dos ruedas motorizadas, una fiesta que es también el escaparate de toda la industria y un lugar para que los profesionales y los usuarios se encuentren y sigan haciendo grande este gran show business.
¿Qué cabe esperar de esta edición de la feria milanesa? Seguramente, la consolidación de varios fenómenos globales en torno a la moto. El primero y más evidente es la definitiva consagración de las marcas chinas. Zontes, Voge, CFMoto, pero también Cyclone, Yadea o el grupo Keeway ya no son simples espectadores, sino jugadores activos con estrategias de producto y marketing voraces, que se están adueñando de los segmentos que las marcas japonesas o europeas han ido dejando por descuido o falta de visión. Los fabricantes tradicionales empiezan a reaccionar porque se han dado cuenta de que al nuevo cliente mundial no le basta lo de siempre: busca novedad, frescura, sencillez en el planteamiento del producto y sofisticación en su puesta en escena. En definitiva, más moto por menos dinero.
La segunda gran tendencia es que Asia no es solo China: India tiene mucho que decir en esta contienda global. Royal Enfield, claro, pero también Hero, Bajaj, TVS o la startup Ultraviolette desembarcan definitivamente en Europa de la mano de socios locales, y lo hacen con el cuchillo entre los dientes. Siguen la estela abierta por sus vecinos del País del Dragón, pero con un enfoque distinto: más basado en el precio, la honestidad del producto y su reputada robustez que en el gadget tecnológico o las luces de colores. El poder de la industria india está aún por explotar en nuestro Viejo Continente, pero las armas están cargadas y EICMA es la diana perfecta.
“La velocidad te despoja
de todo lo que no eres.”
Una tercera dinámica que veremos en la feria lombarda es la reubicación del producto de movilidad eléctrica. Deshinchado el globo que nos vendieron las altas esferas hace unos años, y a la vista de los resultados de ventas en Europa, es de esperar que sigan apareciendo motos eléctricas en los pasillos de Fiera Milano, pero menos que antes, y más realistas que soñadoras. Pasamos de pantalla respecto a la electromovilidad, y eso se notará.
¿Y la industria del recambio y el accesorio? Pues… ¡presente! Sin ser ajena a los grandes movimientos de marcas y fabricantes, su camino es estable y seguro a largo plazo, porque, vengan de donde vengan las motos del futuro —se muevan con gasolina, queroseno, gas o electricidad— seguirán necesitando mantenimiento y repuestos para circular. Así que tomen nota quienes solo vean el relumbrón de las novedades de los fabricantes: hay todo un mundo de posventa ahí fuera sin el que el gran circo de la moto no podría funcionar.
¡Gas y V’s!



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