Hasta la fecha, y con la cantidad de motos que hemos probado, ninguna había despertado en nosotros sensaciones tán radicales como ésta. Quizá la hermana GT del modelo que hoy nos atañe se acerca bastante, pero no la iguala. Es veloz, ágil, poderosa, explosiva, incluso violenta y desmesurada. Pero al mismo tiempo es dócil, comprensiva, dosificable, obediente y sumisa a nuestras órdenes. Sin lugar a dudas, la mayor tentación del mundo ya no es la manzana de Eva; ahora tiene forma de moto.
Dicen que a buen entendedor pocas palabras bastan, y con lo ya dicho, más de un@ tendrá claro cual es su siguiente moto, pero para aquellos que aún tengáis dudas, os contaremos que equipa un potente sistema electrónico con diferentes modos de potencia, entre ellos el modo circuito donde además podremos desactivar el anti-wheelie. Todos tienen posibilidad de personalizar la respuesta del gas. Por si esto fuera poco, contamos con luces FULL LED y llave Keyless para mayor confort.
El sistema de frenos lo implementa Brembo y consta de dos discos delanteros de 320mm mordidos por sendas pinzas radiales M50 monoblock de 4 pistones, que reciben el soporte del eje trasero con un disco de 240mm sobre el cual actúan los dos pistones más. A todo esto hay que añadir un ABS altamente eficaz pero que se mantiene poco o nada intrusivo.
Estética renovada y potencia rebajada en sólo 7cv para adaptarse a la normativa Euro4 (no os preocupéis, esos 7cv no los vais a echar en falta…) sin perder un ápice de su esencia imponente y demoledora, que no despierta más que miradas de respeto por allí donde pasa. Algo que, dicho sea de paso, es lo más normal, porque muchas son las habladurías y leyendas urbanas que corren por la calle sobre la KTM Super Duke R, sin embargo, tras concluir esta prueba, estamos totalmente convencidos de que no son sólo habladurías, pero sí acabarán siendo leyendas.


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