En la web de KTM encontramos la frase que define a la perfección a la Duke 390: “en ningún lugar encontrarás tanta motocicleta por cada euro”.
Es indiscutible. Hablamos de una moto compacta, estilizada, muy ligera y con un motor que, pese a que su rendimiento en bajos no es nada del otro mundo para ser monocilíndrica, tiene un brío a partir de las 3500RPM que más de una 600 bicilíndrica lo quisiera para ella.
Componentística elegida para no necesitar powerparts (a pesar de disponer de ellas) como un potente sistema de frenos, por supuesto dotados de ABS, unas suspensiones cuyo tarado de fábrica no se percibe blando ni da síntomas de falta de firmeza y un conjunto de “mandos” cuyo tacto es conciso y agradecido desde el puño de gas hasta el pedal del cambio.
Goza de gran aplomo sin perder un ápice de agilidad, hecho que unido a lo ya dicho, la configura para desenvolverse a la perfección en todo tipo de entornos, desde la carretera más sinuosa hasta la ciudad más transitada, postulándose así como una de las opciones más interesantes para el formato “moto escuela”, es decir, para empezar en el mundo de la moto grande como en su día fueron otros modelos, con la ventaja de lucir una de las estéticas más potentes y actuales que a díe de hoy pueblan nuestras calles y carreteras, ya que sin duda, “KTM Duke”, es un nombre con identidad propia.

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