¿Recuerdas aquellos tiempos en los que la sencillez extrema de una CB, a juego con una estética tirando a demasiado sobria, la hacían carne de autoescuela y adecuada para un uso urbano y funcional? Pues la nueva Honda CB650F sigue admitiendo este tipo de uso, pero incluso con la “L” azul adherida a tu peto reflectante sentirás un cierto orgullo de moto para presumir. Y no sólo porque es espectacular.
Honda ha mantenido las siglas de su naked de cilindrada media por tener una referencia, pero la nueva CB650F es precisamente eso, una moto en la que se ha partido de cero. Con este modelo, la firma del ala dorada ofrece un paso adelante natural en su catálogo para los usuarios de la CB500F, jóvenes que encontrarán en esta hermana mayor algo más que un par de cilindros suplementarios. No en vano, la marca japonesa, que produce esta CB en Tailandia, incluyó en el equipo de trabajo a varios veinteañeros, lo que da una idea del enfoque que han querido dar a la moto, que no por casualidad cuenta con una versión limitada a 35 kW (47,6 CV) para conductores con el carné A2.
El cuatro en línea de la CB650F es un 16 válvulas con doble árbol de levas en cabeza, cubica 649 cc y aseguran que ha sido desarrollado para dar lo mejor de sí a bajo y medio régimen, especialmente por debajo de las 4.000 rpm. Curiosamente, para ello han recurrido a unas cotas supercuadradas, lo que por otro lado asegura una buena capacidad para llegar hasta la zona alta del cuentavueltas.
La variante de serie, sin que se la pueda tildar de radical, tampoco se puede decir que sea modesta: 85 CV de potencia máxima a 11.000 rpm y un par motor de 63 Nm a 8.000 rpm. Se trata de unos valores que dan mucho de sí para mover con agilidad los 208 kg de esta moto (con los 2 kg de peso del ABS, de serie en nuestro mercado) que se sitúa conceptualmente en un punto intermedio entre la básica CB600F y la deportiva Hornet. Además, se ha trabajado para mantener los consumos a raya a velocidades sostenidas, con un gasto homologado de 21 km/l según norma WMTC (equivalente a 4,76 l/100 km), que permiten una autonomía de cerca de 350 litros.
El motor se ha colocado relativamente adelantado e inclinado hacia delante 30° en un chasis de acero de doble viga, al que se ha añadido un basculante de aluminio en el que se apoya un monoamortiguador con reglaje de precarga. De hecho, la parte ciclo mantiene el principio de sencillez de la saga, que permite ofrecer un precio competitivo, y la horquilla delantera, con barras de 41 mm, no tiene regulación. Incluso los discos de freno, lobulados, han sido fabricados siguiendo la idea de las NC750, y para producir el trasero de 240 mm han usado el material sobrante de los delanteros, de 320 mm, enfrentados asimismo a pinzas Nissin de dos pistones. Ahorro de acero que repercute en el precio final, aseguran en Honda.
El conjunto se redondea con unas llantas de aluminio de seis radios sobre las que se han montado unos neumáticos radiales de medidas 120/70-17 delante y 180/55-17 detrás.
La postura de conducción, erguida y ligeramente adelantada, con el cuerpo muy cerca de su centro de gravedad, el asiento a 810 mm de altura y el manillar ancho, acaba de convencer de las aptitudes de la CB650F, una moto hecha para ser dominada con facilidad.
Honda ha puesto a la venta su nueva naked este mismo verano por un precio de 7.899 €
Equipamiento: Casco Lazer Corsica; Botas Falco Eso Pro 2 309; Guantes Suomy Motard.


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