El mecánico es una pieza clave del engranaje que ayuda a construir la imagen de una marca. Los técnicos de los servicios oficiales son las personas encargadas de realizar los procedimientos adecuados y posteriormente, dar su aprobación para que el cliente se pueda llevar su montura. La imagen de toda una compañía con cientos de millones de euros gastados en desarrollo, en procesos de fabricación y demás titánicas cifras de un gran fabricante se pueden ir al traste por culpa de un mecánico incompetente. La experiencia del cliente con su moto es crucial para conseguir crear una imagen potente de marca y de producto.
Bajo esta premisa, basada en la calidad del servicio, se fundamenta el European Technician Gran Prix, un campeonato que busca al mejor mecánico de un servicio oficial Yamaha de toda Europa. A finales de febrero, tuvimos la suerte de poder asistir al certamen que eligió al mejor mecánico del territorio español, siendo nuestro campeón, el rumano Ovidiu Regheni, quien volvió a coronarse como el mejor. La firma de los diapasones nos ofreció el privilegio de poder asistir a la siguiente fase, la final europea de este campeonato que tuvo lugar los días 20 y 21 de marzo, en las instalaciones centrales europeas de Amsterdam, en los Países Bajos.
Fase de clasificación
Este campeonato, nacido en 2002, se nutre de los distintos mercados europeos, en que tiene presencia Yamaha, para hacer la selección final de 17 participantes que intentaron conseguir la corona europea. La prueba continental consta de un proceso de clasificación y competición muy similar al modelo vivido en las instalaciones españolas. Para empezar, los mercados europeos con un mayor número de distribuidores y servicios oficiales como el español, francés, inglés, alemán o italiano organizaron certámenes con pruebas teóricas y prácticas. Sin embargo, otros países con una presencia más limitada, obtuvieron la clasificación al ETGP tras la realización de pruebas de conocimiento meramente online. Las pruebas teóricas se organizaron a través de la plataforma ofrecida por la academia de formación oficial del fabricante, la Yamaba Technical Academy.
La competición en el ETGP
Las dos jornadas, de las que constó este campeonato, pusieron a prueba los conocimientos sobre la extensa gama de Yamaha. La primera jornada, a la que no pudimos asistir, empezó con una charla de bienvenida y una breve explicación sobre lo que se encontrarían los contendientes. Un total de seis pruebas prácticas y un examen teórico fueron los encargados de dilucidar los mejores de todo el continente. Los responsables de formación de cada país, que acompañaron a cada uno de sus campeones estatales, fueron los encargados de juzgar las habilidades exhibidas por los participantes con la única limitación de no poder calificar las pruebas de un compatriota. Los organizadores colgaron un calendario en el que se repartían a los diecisiete en las diferentes pruebas, a lo largo de las dos jornadas. Cada examen, de diferente naturaleza y complicación, estaba diseñado para sacar a relucir el conocimiento sobre la máquina y su funcionamiento de cada técnico, sin embargo, seguir el procedimiento diseñado por Yamaha para encontrar la avería y después, realizar la operación, era el punto más valorado por los examinadores. De hecho, el procedimiento diseñado por la compañía asiática era un punto esencial para poder conseguir buenas puntuaciones. Por ejemplo, hubo un participante que consiguió encender una T-Max (con problemas de arranque) en poco más de 5 minutos y consiguió una puntuación bastante baja pues no siguió ningún procedimiento para averiguar cual era el motivo de tal fallo. En caso de no seguir el procedimiento, los tiempos de reparación se pueden alargar o se pueden cometer errores ya que no hay un orden de trabajo que permita hacer un diagnóstico definitivo.
Sólo puede ganar uno
El gran campeón de la prueba y mejor mecánico de toda Europa en motocicletas Yamaha fue el representante finlandés, Ville Sundberg. En segunda posición se consiguió colar un británico residente y en representación de Holanda, el técnico Alan Simmonds. Cerrando el podio y consiguiendo la medalla de bronce se situó uno de los más jóvenes participantes de todos, el francés Adrien Cousin. Los tres mejores participantes consiguieron una plaza para el Word Technician Gran Prix (campeonato del mundo), celebrado en Iwata y donde se determinará quien es el mejor mecánico de todos. Los premios en este caso, para el ganador, 4.500 euros para el concesionario y 800 euros en Yamaha Música para el mecánico; para el segundo, 4.000 euros para el concesionario y 700 euros en Yamaha Música para el mecánico y para el tercero, 3.500 euros para el concesionario y 600 euros en Yamaha Música para el mecánico. Los organizadores del campeonato, liderados por el equipo de Paul Ammerlaan, Coordinador sénior de la red de servicios oficiales, Anja van Smoorenburg, Coordinadora del servicio de administración de los servicios oficiales y Richard van Steenis, Desarrollador de formación e instructor fueron los encargados de asegurarse de que todo saliera a la perfección y tanto a participantes como a prensa, nos asistieron en todas las posibles cuestiones.

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