Brixton es una marca joven, muy joven. Se presentó al público oficialmente en la edición 2015 de EICMA y sus primeras motos salieron a la calle a mediados de 2016. Nació de la mano del grupo austriaco KSR hace menos de un lustro con la clara intención de ser una alternativa de calidad, atractiva y fiable en el creciente segmento de las motos neoclásicas, vintage, café racer o scrambler. En España, Brixton es más joven aún, puesto que lleva con nosotros menos de dos años. Sin embargo, está claro que ha acertado al 100% con su fórmula, puesto que se ha encaramado a los primeros puestos de los rankings de ventas del segmento vintage 125cc y sigue en posiciones de honor mes a mes.
El último modelo en llegar al catálogo de Brixton es nuestra protagonista de hoyo, la Glanville X 250, y cuenta con una estética muy británica plagada de detalles de calidad con los que atraer a un público joven que se inicie en el mundo motero. Inmersos en plena moda estilística en que todo lo que recuerda a las monturas de antaño tiene muy buena aceptación, juega su principal baza recordando sin duda a las motos de montaña de nuestros abuelos. Su ancho manillar con tija central, muy al estilo de las motos de motocross clásicas, ofrece una posición de conducción natural y un tanto elevada y las estriberas dentadas ayudan a transmitir esa sensación de moto de campo que no cambia el hecho que estamos ante una montura eminentemente urbana, si bien puede aceptar puntualmente algún escarceo campestre mientras no sea muy exigente. Sus neumáticos mixtos Kenda seguramente sean los más preparados para este menester; de hecho, esos grandes tacos penalizan bastante el agarre en asfalto, en especial si éste está húmedo o directamente mojado, pero en cambio se comportan razonablemente bien sobre tierra.
Uno de los elementos que más llamaron nuestra atención fue la moldura de madera ubicada encima del precioso depósito de formas cuadradas. Esta inserción de material noble es, además, personalizable con las iniciales del propietario o con lo que se quiera. Otros elementos como el esférico gran faro frontal con tecnología LED o un precioso escape con soldaduras vistas denotan que esta es una montura pensada para exhibir diseño y transmitir un “look” scrambler campero muy logrado.
En su dotación de serie encontramos algunos elementos destacables. La Glanville X cuenta con algunos ingredientes prácticos no muy habituales en un nicho de motos en el que sobre todo prima la estética más que la utilidad. Como por ejemplo una toma USB en el manillar o un minimalista cuenta revoluciones con pantalla digital para ofrecer una completa información sin lastimar su estética retro. Eso sí, sus reducidísimas dimensiones obligan a tener buena vista si queremos acertar con la lectura de los valores. O eso, o conducir a la antigua, solo por instinto… pero eso tiene algún que otro peligro de multa, claro.
El propulsor es un monocilíndrico refrigerado por aire de origen Suzuki. Está basado, ni más ni menos, que en el de la popularísima GN250, superventas de los años 1980 en Europa, y en el que KSR ha puesto su toque para concederle la Euro 4, por lo que incorpora gestión electrónica, inyección y el normativo ABS. Esa procedencia debería asegurarle una alta fiabilidad, algo de vital importancia cuando estamos hablando de una firma que aún tiene que demostrar su largo recorrido. De momento, el carácter ya lo tiene.
Nuestra motera: María Prieto @mariadmaria
Equipación:
- casco: MT Helmets
- LeMans 2 SV Skull&Roses
- chaqueta: Segura Lady Dorian
- guantes: Seventy Degrees SD-C33
- botas: Falco Ayda 2
Lo mejor:
- Moto customizada de serie
- Estética auténtica y diferencial
- Acabados de calidad
Lo mejorable:
- Asiento no para largas rutas
- Tablero mínimo
- Uso asfáltico de los neumáticos

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