Pocas motorutas nos conectan con tanta pasión al glorioso pasado de la Tarraco romana imperial como la EutichesBook. Su nombre, tomado del diestro y joven auriga Eutyches, capaz de gobernar con maestría carros de cuatro caballos y rival a muerte de Fuscus, es toda una declaración de intenciones que despliega toda su resonancia cuando leemos el eslógan de este encuentro de centauros motorizados: “Dos mil años de historia nos contemplan”. Alea Jacta Est!
Las encarnizadas competencias en el circo de Tarraco entre los fieros aurigas Fuscus y Eutyches fueron tan sonadas que hasta los epitafios de las lápidas de ambos cuentan su gloriosa historia entre alabanzas, sonoros panegíricos y ofrendas votivas a los dioses romanos. Eutiches es ahora también el término que designa esta contienda moderna en la que aurigas de caballos metálicos rodantes se baten contra sí mismos para superar las pruebas que les arrostrará el destino, encarnado en los más de 700 km de ruta preparados con mimo por el grandísimo Fernando “Búfalo” Gil y auspiciados por una organización detallista, entregada y bien arropada por las administraciones locales y un gran número de empresas colaboradoras. En resumen, la EutichesBook que en este 2023 llegaba a su quinta edición, es la mejor forma de montar en moto durante un día entero y honrar a los clásicos al mismo tiempo. Y tras 2000 y pico años de historia, MotoTaller se estrenó por fin en este evento. ¡Tiempo era!
La EutichesBook toma como centro neurálgico la bellísima ciudad de Reus, claro exponente del modernismo arquitectónico en la provincia de Tarragona y rival en relevancia cultural de la capital provincial. No en vano el genial arquitecto de la Sagrada Família de Barcelona Antoni Gaudí es el hijo predilecto de la ciudad. No tuvimos, sin embargo, demasiado tiempo para el turismo monumental ni tampoco para degustar vermut alguno, espirituoso que en esta población es prácticamente una religión.
El pasado 17 y 18 de marzo pudimos, eso sí, disfrutar de un village de proveedores repleto como pocos hemos visto en motorutas (ver recuadro), y también de la magnificencia y conveniencia de las instalaciones de FiraReus, recinto ferial de dimensiones internacionales que el ayuntamiento y el consejo comarcal cedieron para el evento organizado por EutichesExperience, al frente de la cual encontramos a todo un eutiquio de diestrísimas cualidades moteras: nada menos que el dakariano Artur Aragonès. Él y no otro es el artífice de haber sabido implicar con tanto ahínco la res publica en el evento, encontrando en Reus a un alcalde muy motero (endurero para más señas) que sabe leer en primera persona las necesidades de un público tan turístico como son las hordas de motorizados jinetes.
La tarde del viernes 17 pasa rápido. Llegada a Reus a lomos de la BMW F900XR que nos cedió la marca bávara para el evento (ver recuadro). Recogida de acreditaciones, saludos a proveedores, amigos y conocidos, briefing informativo en el suntuoso auditorio de FiraReus y hacia el hotel, a cenar y dormir para estar frescos para la larga jornada del sábado 18. ¡Ah, no! Casi se nos olvida enrollar el road book de papel en nuestro Vectornote…
Empieza la fiesta
Todas las grandes rutas tienen un principio y un final. Para nosotros y para el resto de los 497 inscritos en la prueba, esos fueron el mismo: el arco hinchable de la EutichesBook instalado frente a FiraReus. Interesante ver cómo de los casi 500 participantes, casi 25 son ya chicas (un 5%). Por distancias de recorrido escogidas, más del 57% de las motos cubrieron la EutichesBook Pro, de alrededor de 500 km, mientras que el 36% (unos 180, entre ellos MotoTaller) cubrieron el recorrido Extreme de 720 km y el resto, 36 motos, se inscribieron al formato Rookie, de unos 300 km de vuelta.
Salimos unos minutos antes de las 7:00h y tras dejar Reus, enfilamos dirección noroeste para dirigirnos hacia la preciosa Serra de Prades y el Montsant por carreteras ratoneras, estrechas y de paisajes espectaculares para darnos el primer atracón de curvas hasta La Palma d’Ebre, lugar del primer punto de control, al que llegamos cuando el reloj ya había marcado largamente las 8:30h y el odómetro sumaba 99 km. Desde ahí, nos esperaba un corto tramo hasta La Granadella muy enrevesado para acceder a las carreteras de largo radio y curvas suaves que nos llevaron hasta Aragón, entrando a la comunidad por el pantano de Mequinensa, virando a dirección suroeste y encontrándonos poco después el segundo control, en la intersección de la carretera A-1411 con la CV-103 hacia Fayón, cuando eran las 10:00 en punto de la mañana y el cuentakilómetros sumaba ya los primeros 165 km.
No pasarían bien 90 km metidos en el fragor de la batalla contra la gravedad que nos encontramos ya en Mas de las Matas, en Teruel, donde la organización había previsto la comida. Costó no liarse un poco con la ubicación del centro social del pueblo en el que se servía el ágape, porque el road book, por claro que sea, nunca tiene la precisión de un navegador electrónico y era fácil despistarse contando callejuelas… Aún así, llegábamos al tinglado de la comida y al consecuente 3er punto de control a eso de las 11:30h, cuando aún teníamos a media digestión el desayuno entregado por la organización en la salida de Reus en forma de bolsa picnic. Aquí creemos que o nosotros fuimos demasiado rápidos (y con la F 900 XR eso es fácil que te suceda) o la organización se pasó de pesimista con los tiempos y debería haber previsto la comida por lo menos 100 km más adelante.
Sea como fuera, y tras haber ingerido un plato de albóndigas, ensalada de pasta y una manzana sin demasiada hambre, a eso de las 12:30h estábamos comidos y montados de nuevo sobre la BMW para seguir explorando el road book que Búfalo Gil nos había preparado para ese soleado sábado de marzo. Afortunadamente para nosotros pero desgraciadamente para el planeta, tampoco llovió ese día 18, aunque sí es cierto que algunas zonas por las que pasamos, en especial en los tramos situados a mayor altitud en el interior de Teruel y Castelló, mostraban un asfalto mojado que indicaba que acababa de ser rociado por una tímida llovizna de montaña.
La ruta siguió hacia el suroeste y tras pasar las Cuevas de Cañart, el recorrido entró en uno de los tramos clave más populares y al mismo tiempo míticos: la Ruta del Silencio, encarnada en la carretera A-1702 a su paso por los municipios de Ejulve, Pitarque, Villarluengo y Cañada de Benatanduz. No es ningún secreto que The Silent Route se ha convertido por méritos propios en un reclamo para los motoristas de todo el país y el extranjero, puesto que regala a quienes la transitan unos paisajes de ensueño, entre lo árido y lo frondoso, entre valles y montes, y pasando por pueblos castigados por el éxodo de sus gentes y que habían casi desaparecido de los mapas, aunque el marketing bien empleado por las comarcas de Andorra-Sierra de Arcos y el Maestrazgo ha sabido traerlos de vuelta del olvido gracias a crear un atractivo discurso para los jinetes motorizados.
Saliendo de la Ruta del Silencio, en Fortanete, enfilamos el tramo de mayor altitud del recorrido, el que pasaba por la estación de esquí de Valdelinares. Fue aquí donde más se echó de menos no haber traído algo de más abrigo, porque las temperaturas bajaron ostensiblemente, a pesar del sol reinante. Luego de la ascensión a pie de pistas de esquí (de hecho, aún quedaba algo de nieve y estaba siendo aprovechada por algunos afortunados esquiadores), descendimos por la A-228 hasta Mora de Rubielos y de ahí, en dirección sureste hacia su pueblo rival e inverso Rubielos de Mora, donde en el punto kilométrico 426 de la ruta (nótese el largo trecho que significó este tramo de más de 150 km) encontramos el 4º punto de control de la EutichesBook. Aprovechamos para tomar el café que nos mantuviera despiertos antes de cambiar definitivamente de rumbo y empezar el retorno hacia Reus virando a dirección noreste.
Enfilamos la vuelta
Nogueruelas, Linares de Mora, Mosqueruela y La Iglesuela del Cid, pueblos de Teruel unidos por la A-1701 que vieron pasar la caravana y que fueron la antesala de la entrada en la provincia de Castelló por Portell de Morella y Cinctorres, uno de los tramos más divertidos, enrevesados y cerrados de cuantos vivimos en esta ruta, antes de llegar a la majestuosa Morella y canjear allí nuestro 5º sello de control, tras llevar 529 km y 9:30h de ruta. Foto imprescindible, repostaje y a seguir dando curvas poniendo a prueba los Bridgestone Battlax T30 Evo que montaba esta unidad de la F 900 XR y que cumplieron con creces su cometido, aunque se mostraban un poco sensibles al mal asfalto cuando se les solicitaba agarre intenso, sin llegar a dar ningún susto remarcable. Pasamos por Vallibona y Rossell, disfrutando de una carretera ratonera y juguetona por la Tinença de Benifassà hasta reentrar en Catalunya por el demacrado pueblo de La Sènia, otrora núcleo del imperio de la fabricación de muebles que hoy en día se llena de naves y fábricas languidecientes tras explotar la burbuja de esta peculiar industria en los años 2000. Desde aquí, la carretera pierde encanto y simplemente nos sirve para llegar a Santa Bàrbara, donde encontramos el 6º control de paso con un aliciente muy especial servido en el Hotel Restaurant Diego: chocolate caliente con bizcocho a espuertas para todos los participantes en la EutichesBook, justo cuando el atardecer empieza a llevarse el sol a dormir y los mosquitos salen a pasear. Llevamos 11:30h y 606 km.
Lo que queda de ruta es algo menos interesante porque sigue por carreteras principales como la C-12 desde Tortosa hasta Móra d’Ebre resiguiendo el curso bajo del río Ebro, y desde Móra la Nova por algunas carreteras interiores divertidas pero nada complejas como la que corre paralela a la carretera nacional por su vertiente sur y pasa por Els Guiamets, Capçanes, Marcà, la Torre de Fontaubella y Pradell de la Teixeta, un tramo típico del Rally Catalunya que transcurre por la mítica comarca del Priorat, famosa por sus revalorizados caldos de uva, y que significó el final de la navegación compleja, puesto que lo único que nos quedaba para ganar Reus de nuevo era dejarnos llevar por la N-420 hasta alcanzar FiraReus, donde dimos por concluida la ruta al cumplirse las 13h y 725 km de recorrido.
Desde nuestra experiencia, la EutichesBook onroad de este año fue una ruta variada y amena que nunca se hizo pesada ni demasiado exigente y que nada tiene que envidiar a los grandes eventos, con una organización cuidada al detalle y un respaldo institucional que le da dimensión y proyección como uno de los eventos imprescindibles en el calendario de motorutas imprescindibles. ¡Nos vemos de nuevo en 2024! O antes, quizás, en su versión offroad los próximos 29 y 30 de septiembre… desde luego, teniendo todo un dakariano como Artur Aragonès al frente, ¡el reto promete!
Tabla de tiempos y kilometraje EutichesBook onroad 2023
CP0 PK 0 7:00h FiraReus (salida)
CP1 PK 99 8:36h La Palma d’Ebre
CP2 PK 164 9:56h Cruce a Fayón
CP3 PK 275 11:35h Mas de las Matas (comida)
CP4 PK 425 14:31h Rubielos de Mora
CP5 PK 529 16:42h Morella
CP6 PK 606 18:32h Hotel Diego Santa Bàrbara (merienda)
CP7 PK 725 20:11h FiraReus (llegada)
BMW F900XR: La sport-touring perfecta
Ya lo dijimos cuando comparamos las dos XR del catálogo de BMW Motorrad (ver MotoTaller 295), la 900 XR es la compra más racional para los que buscan una moto ideal para largas rutas touring con la que también puedas divertirte al buscarle las cosquillas en su faceta sport. Su hermana de 160 CV resulta pesada, cara y potentísima y eso a la larga te acaba pasando factura, de un modo u otro. En esta EutichesBook la F 900 XR sacó a relucir lo mejor que tiene: su agilidad y adaptabilidad a carreteras ratoneras pero también a largos radios. Aunque su motor no acaba de ir todo lo fino que uno esperaría de un producto de la hélice azul, cosa que así atestigua su desconcertante sonoridad, sus 105 CV se demuestran aprovechables y voluntariosos, con una buena respuesta al puño del gas que no es explosiva pero que desde luego te hace divertirte un buen rato. Es ergonómicamente bastante cómoda, con una postura muy relajada para que pasen los kilómetros sin enterarnos, aunque nos pareció que el asiento para el piloto tiene un mullido demasiado duro para las largas distancias y además queda muy encajonado entre el depósito y el asiento trasero, lo que provoca ciertas estrecheces… allí. En esta ocasión, BMW nos dejó una unidad cargada hasta los topes de extras, incluido un juego de tres maletas y un color rojo vivo que ya no está en catálogo pero que le sienta de maravilla a esta surcadora de grandes rutas. Total, un presupuesto que se acerca al de una gran maxitrail superando los 16.000 €, eso sí, con versión disponible para el carné A2, lo cual abre nuevos horizontes a los recién llegados a esto de la moto.



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