Instalar un escape nuevo significó para mí un reencuentro con emociones olvidadas: más confort, más suavidad de funcionamiento, menos vibraciones, más prestaciones, mejor cuidado del medio ambiente, estética renovada… Y lo hice de la mano de los amigos de GPR Exhaust y un “doctor” de excepción: nuestro amigo Guillermo Travez, de Motoworks, “operó” mi Vespa GTS, extirpando su escape de origen y transplantando un flamante GPR Evo4 Road.
Nuevo juguetito
Silencioso Evo4 Road, fabricado en acero inoxidable 304, pintado con termo-cerámica para altas temperaturas, forma ovalada diámetro 90×120… Este escape original GPR, desarrollado gracias a su experiencia en el Campeonato del Mundo de Motos, propone un diseño completamente nuevo. Aumenta las prestaciones, experimenta un importante ahorro de peso y mejora el tono sonoro de la moto. Del antes al después hay un mundo.

Toni Barnosell, responsable de GPR Exhaust Systems Spain, nos hace llegar este tubo fabricado en Italia, con 2 años de garantía oficial y convenientemente homologado. De hecho, pocos días después paso la ITV sin ningún tipo de problema, presentando el certificado de homologación. El amigo Guillermo Travez, de Motoworks (Santa Coloma de Gramenet, Barcelona), se afana en instalar este componente a estrenar, con una sonrisa en la cara, mientras compruebo su minucioso trabajo. Fuera lo viejo, adelante lo nuevo. El taller es un espacio quirúrgico, donde las motos logran “curarse” y sentirse mucho mejor.
...Y nuevas sensaciones…
Mi Vespa GTS luce un perfil muy diferente. El escape no solo no ha roto la estética del escúter, sino que la ha mejorado espectacularmente. El elegante Evo4 Road, con el logotipo de GPR y su habitual bandera italiana, otorga a mi Vespa una nueva imagen, si cabe, aún más itálica.
Me subo a la Vespa y siento que voy de re estreno. El sonido afónico ha desaparecido. La ligereza del tubo es contundente. Serpenteo por Santa Coloma en cuanto puedo y la moto se desliza suavemente. El rugido vuelve, pero ahora es completamente afinado y la moto se mueve con mucha más precisión, todo parece más fácil. Las aceleraciones son completamente diferentes. Adiós a las molestas vibraciones. La brusquedad ni está ni se la espera. Y a mi paso ya no suena feo el recorrido. Ronda de Dalt, la melodía es la que tiene ser, y la respuesta del vehículo es la de antaño, cuando todo empezaba, y estaba por estrenar. Plantéate seriamente cambiar tu tubo a uno de GPR. ¡Y reinicia!
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