A pesar de su nombre, Hudson Boss es una empresa española. Se presentó en sociedad a mediados de septiembre de 2016 junto con el modelo que hoy probamos. Sus premisas: economía, fiabilidad y seguridad. En su corto tiempo de vida, ya disponen de 2 modelos en catálogo y en breve se verá ampliado con modelos de diferentes estilos como trail, naked o scrambler, cuyas cilindradas llegarán hasta los 400cc. Por el momento, la Goodwood está disponible en 2 versiones: 24heures y standard, siendo esta prueba dedicada a la última. Equipa ABS de fábrica con freno de disco en ambos ejes. Testigo de reserva y caballete central completan el equipamiento de origen.
Su tamaño es reducido (apenas 2’04m de longitud) y poco más de 1’30m de distancia entre ejes. El chasis está fabricado en acero de alta resistencia con sección rectangular para aumentar la rigidez, aspecto en el cual se ha trabajado también reforzando la espina central. El basculante trasero, fabricado en el mismo material, va montado sobre rodamientos de agujas, dejando atrás los convencionales. Todo ello dota al conjunto de un comportamiento dinámico que se caracteriza por ser ágil, obediente y preciso. Un peso total de 128 kg contribuyen en buena medida a reforzar éste comportamiento.
El propulsor, un monocilíndrico de 4 tiempos de carburación con licencia Yamaha, goza de una fiabilidad más que contrastada y reducidos consumos. Todo ello con un funcionamiento silencioso. Refrigerado por aire, desarrolla 10,2cv de potencia máxima y un par motor de 9,7Nm. Con estas prestaciones es capaz de mover la pequeña Goodwood con suficiente soltura en terreno urbano y presumir de una aceleración más que decente. Dispone de dos opciones de arranque: eléctrico y de pedal.
En cuanto a los frenos, las apariencias engañan. El tamaño de las pinzas no aparenta que la frenada vaya a ser una maravilla. Sin embargo una vez en marcha, nos encontramos ante una respuesta muy eficaz y buen tacto en ambos ejes, siendo el trasero algo más brusco que el delantero. Transmite confianza y detiene la moto en distancias más que aceptables. Sus credenciales: disco de 295mm con pinza de doble pistón en el eje delantero y disco trasero de 210 con pinza de piston simple. Ambos dotados de ABS.
No nos hemos olvidado de las suspensiones, que merecen su apartado específico. La pequeña Hudson disfruta de horquilla telescópica en el eje delantero y doble amortiguador de gas con depósito separado para el eje trasero, que además incluye regulación de precarga. Su comportamiento es realmente contundente. Taradas de fábrica en un punto justo entre la tolerancia y la deportividad, se adaptan bien a los cambios de terreno y transmiten muy buenas sensaciones en los giros, haciendo que la entrada en curva sea toda una experiencia.
Con todos estos datos la conclusión es bastante clara. Podemos decir con total convencimiento que nos encontramos ante una de las 125 de aire retro más divertidas que hemos probado.


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