El universo de la movilidad eléctrica no solo está pensado para los desplazamientos urbanos o las motos de gran cilindrada. Con la presentación de la nueva gama X Line, Zero Motorcycles da un paso decisivo hacia un territorio donde el factor diversión es tan importante como la eficiencia. Los dos modelos con los que arranca esta línea, la Zero XB y la Zero XE, abren la puerta a un público más amplio y diverso, desde quienes buscan un ciclomotor eléctrico accesible hasta los que desean una moto ligera y eficaz para vivir la experiencia offroad sin humo ni ruido.
XB y XE: dos propuestas para divertirse

Los dos modelos de la gama X Line no compiten directamente con la oferta tradicional del mercado, sino que se sitúan en un nicho híbrido entre la bicicleta eléctrica de montaña y la moto offroad. La Zero XB se posiciona como un ciclomotor eléctrico homologado para conducirse con carnet AM o B. Equipa un motor de 7,5 kW (10 CV) y un par motor de 42 Nm, con una velocidad máxima de 45 km/h. Pesa tan solo 63 kilos y ofrece una autonomía de hasta 75 km gracias a una batería extraíble de 2,4 kWh que se recarga en unas tres horas.
Su carácter compacto y ágil, junto con las ruedas de 19 pulgadas y la suspensión regulable, la convierten en una moto extremadamente versátil, ideal tanto para moverse por entornos urbanos como para disfrutar en pequeños circuitos o pistas fáciles. A ello se suma un equipamiento sorprendente en su categoría, con modos de conducción (Eco, Estándar y Sport), control de tracción, pantalla TFT a color e incluso marcha atrás. Su precio parte de 4.475 euros, lo que la sitúa como una opción competitiva dentro del emergente mercado de motos eléctricas de acceso.

La Zero XE, por su parte, es la hermana mayor y está homologada como una motocicleta equivalente a 125 cc. Su motor alcanza los 15,5 kW (21 CV) y entrega un par motor de 58 Nm, suficiente para ofrecer prestaciones destacadas en un uso intensivo fuera del asfalto. La autonomía crece hasta los 104 km gracias a una batería de 4,3 kWh, también extraíble, que se recarga en unas cinco horas y media.
Con un peso de 101 kilos, un chasis de aluminio forjado y suspensiones totalmente ajustables, la XE se acerca mucho a una moto de enduro convencional. Las ruedas de 21 pulgadas delante y 18 detrás, junto con la transmisión por cadena, refuerzan su orientación offroad. Además, incorpora funciones avanzadas como control de tracción configurable, asistente de arranque en pendiente y varios niveles de regeneración. Su precio oficial es de 6.510 euros y puede beneficiarse de las ayudas del Plan MOVES, lo que la hace aún más atractiva en términos de relación calidad-precio.
Diversión sin ruido ni humo con Pol Borràs

La puesta de largo de estas dos motos no podía tener un escenario más apropiado que Rocco’s Ranch, un espacio dedicado al offroad donde periodistas y probadores pudieron experimentar de primera mano las prestaciones de la XB y la XE. Entre ellos, el colaborador de MotoTaller y piloto Pol Borràs, que aportó un análisis valioso sobre el comportamiento dinámico de ambos modelos.
Según sus impresiones, la Zero XB se siente como un punto intermedio entre bicicleta de montaña y motocicleta. Su extrema ligereza la hace muy ágil en los cambios de dirección, ideal para un circuito ratonero, aunque en ocasiones transmite cierta inestabilidad propia de su carácter juguetón. Gracias a sus tres modos de potencia y suspensiones regulables, se adapta tanto a manos inexpertas como a pilotos con mayor experiencia, ofreciendo siempre una conducción sencilla y accesible.

La Zero XE, en cambio, mostró un talante mucho más cercano a una moto offroad convencional. Con mayor aplomo, autonomía y un conjunto de suspensiones más capaz, resultó la preferida por los probadores para un uso intensivo en tierra. Sus 101 kilos transmiten estabilidad, y la batería de 4,3 kWh ofrece un rango suficiente para sesiones largas de enduro ligero. La posición del freno trasero en la mano izquierda, junto a la transmisión por cadena, refuerza esa sensación de moto orientada al piloto aficionado avanzado que busca prestaciones serias en una montura eléctrica.
Otro aspecto destacado fue la autonomía real ya que, tras una mañana completa de pruebas, las baterías conservaron carga suficiente confirmando la eficiencia del sistema. Además, el hecho de que sean extraíbles abre la posibilidad de intercambiarlas fácilmente, ampliando la usabilidad en usos prolongados.
Por último, la experiencia de silencio durante la conducción se convirtió en uno de los grandes valores añadidos. El hecho de disfrutar del campo sin ruido ni emisiones refuerza el carácter respetuoso de estas Zero, facilitando la convivencia con otros usuarios del entorno natural, algo cada vez más relevante en la práctica del offroad.
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