Esta primera trail viajera de Zero nos gustó mucho por su parte ciclo, frenada, motor, reparto de peso y suspensiones. La trail de Zero está muy bien afinada. Creemos que el modelo da un salto adelante respecto a varias de sus hermanas gracias al excelente chasis capaz de digerir el par instantáneo absolutamente salvaje que entrega. De igual forma, el equipo de frenada hace un excelente trabajo para detener los 247 kg de peso, una cifra que no deja de ser buena para estar hablando de una moto eléctrica. Nos bajamos de esta gran motocicleta con un muy buen sabor de boca.

Trail de escapadas
Con esta DSR/X estamos hablando de una completamente nueva plataforma equipada con sistema operativo Cypher III+ que ofrece optimizaciones como una carga más rápida, más capacidad de batería, navegación paso a paso, el modo estacionamiento y un punto más de potencia que inaugura el segmento trail para esta marca americana. Un segmento en el que una moto eléctrica a priori no encaja del todo porque estamos hablando que una trail debe ser para viajar y con prestaciones para largas travesías. Justo en este punto es donde encontramos el primer escollo: la autonomía. La Zero promete una autonomía teórica de 290 km que ya nos podemos imaginar que no es real. Portándonos bien, es decir, sin abusar ni de aceleraciones ni de autovías podremos recorrer algo más de 200 kilómetros. Aunque son más km de lo que estamos acostumbrados en los escúteres eléctricos, esta cifra sigue siendo algo justa para acometer viajes. Esta moto es ideal para hacer escapadas en que puedas recargar la batería al parar para comer. Con carga rápida en 20 minutos tendremos el 80% de la batería. Eso sí, deberemos planificar la ruta al dedillo para tener todos los puntos de recarga que podamos necesitar. Además, muchos cargadores a veces no funcionan y siempre habrá que tener un poco de carga extra para llegar a un segundo punto de carga.

Estéticamente esta DSR/X es una moto muy atractiva. Es cierto que percibimos unas proporciones un tanto extrañas y esa misma sensación se mantiene al subirnos. El asiento del piloto queda muy hundido y tirado para atrás. El bloque de baterías cuadrado que va en medio no permite la flexibilidad de formas de una moto de combustión. Esto provoca que la distancia entre nuestras posaderas y las manos sea muy larga. La ergonomía no es mala, pero tenemos nuestras dudas de su confort al afrontar grandes distancias. Además, los estribos van tirados para atrás para dejar lugar al también voluminoso motor. Probablemente, el que más cómodo irá sea el pasajero pese a ir bastante arriba y más si es con el kit de maletas y baúl de Shad (que creemos que no acaba de cuadrar con la estética de la moto).
Rápida y divertida
A nivel de parte ciclo, la moto es un avión. Las suspensiones están muy bien afinadas. Sobre todo, las de adelante que leen muy bien el terreno, te dan confianza al realizar frenadas fuertes y cuando aceleramos a fondo, el amortiguador trasero mantiene la moto firme. Al contar con suspensiones regulables, podremos ajustar los parámetros a nuestro gusto en función de la carga que llevemos. Las sensaciones fueron muy buenas para una moto que entra de forma muy natural a las curvas. En cualquier caso, deberemos tener claro que tenemos que afrontar los virajes de forma especial con una moto eléctrica, es decir, con los deberes más hechos. Al tener un par instantáneo tan brutal, podremos salir escopeteados. Las aceleraciones son brutales y deberemos acelerar con cuidado a tenor de contar con un efectivo control de tracción.


La Zero DSR/X cuenta con cuatro modos de conducción y en el más deportivo tenemos un auténtico misil. Estos modos nos permitirán variar la retención con la frenada regenerativa para asemejar más esta moto al comportamiento de una de combustión. Las pinzas radiales J.Juan ofrecen un gran rendimiento junto a los neumáticos Pirelli que luchan constantemente por mantener la tracción al abrir gas. A nivel offroad no nos podemos engañar. Estamos hablando de una sport-turismo que puede circular por pistas en buen estado. ¿Lo puede hacer? Sí. ¿Lo hace bien? Pues no mucho porque tenemos un enorme peso, pese al excelente trabajo realizado por las horquillas Showa. Dinámicamente, esta moto nos ha parecido una estrella que se acerca a nuestra idea de todo lo que debe ser una trail con mayúsculas.
Esta Zero monta un tablero muy generoso, pero tiene la particularidad de que cuesta bastante ver algunos números por su escaso tamaño. La información que nos da este tablero de grandes proporciones no acaba de estar bien ordenada y su manejo no nos ha parecido nada intuitivo. La interface podría estar algo más trabajada, pese a que podemos percibir una cierta mejora respecto a sus hermanas. Lo mejor de todo es que con el paso del tiempo y las actualizaciones por internet (OTA), Zero lo podrá mejorar. Por 26.995 € (sin ayudas), es una cifra alta, aunque no tan alejada de otras trails premium de la mayoría de marcas rivales. En este caso, el diferencial de precio no es tan bestia con sus rivales de combustión. ¿Por qué no está cosechando el éxito que merece esta gran moto? Pues porque es la moto correcta en el segmento equivocado. El segmento trail busca hacer grandes kilometrajes y una moto eléctrica hoy en día, no nos lo puede dar.
ZERO DSR/X
- Motor: Z-Force 75-10X de corriente alterna + batería Z-Force de 17,3 kWh
- Potencia máxima: 100 CV
- Par máximo: 225 Nm
- Autonomía: 290 kilómetros
- Peso: 247 kg
- PVP: 26.995 €
LO MEJOR
- Dinamismo
- Aceleraciones
- Diseño
LO MEJORABLE
- Ergonomía
- Autonomía
- Precio
EQUIPACIÓN DEL PILOTO (Ernest Vinyals)
- Casco Novic Switch
- Intercomunicador Sena Spider ST1
- Chaqueta Tucano Urbano Shellmax
- Guantes Macna Haros
- Pantalones Brius Austin
- Botas Eleveit Diverge WP
- Bolsa Brius Travel System 40L

Esta exhaustiva prueba de la Zero DSR/X la hemos publicado en el número 322 de MotoTaller correspondiente a octubre de 2023.


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