Yamaha T-Max DX 2017: prueba

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Todos conocemos la trayectoria de este modelo que llegó para romper moldes y no tardó en asentarse en el mercado por sus virtudes dinámicas. Ahora, para terminar de conquistar a los usuarios más ruteros, llega esta versión enfocada a un público con aspiraciones más calmadas pero que quieran disfrutar igualmente de las prestaciones de este ya veterano modelo. Os presentamos la nueva Yamaha T-Max DX y para ello disponemos de la mejor probadora para este modelo. Montse Costa, de la conocida marca de variadores J.Costa.

Sus principales diferencias respecto a modelos anteriores y que al mismo tiempo le aportan esa configuración más rutera que comentamos, se basan en un equipamiento de origen más completo de lo habitual en el modelo. la DX incorpora el sistema My TMAX Connect con GPS integrado, cruise control, cúpula eléctrica, suspensión trasera ajustable y calefacción en puños y asiento conductor. Una lista de interesantes cualidades que atraerán a un sector de público cuyas aspiraciones no sean tan deportivas como las que este Maxi Scooter ha venido marcando los últimos años.

EL MOTOR

El empuje del motor se resume en tres adjetivos: sorprendente, divertido y gratificante. Las reacciones rápidas (en las cuales el variador juega también un importante papel para transmitirlas a rueda), ese punto al soltar gas de «retiene pero parece que vas en punto muerto» y el grado de control que ofrece el acelerador es una combinación que funciona a las mil maravillas. Quizá, de hecho, sea uno de los principales motivos del éxito de este modelo, unido a las cualidades dinámicas de su chasis.

Sus credenciales no varían: Equipa el ya consolidado bicilíndrico de 530cc, DOCH, que desarrolla 47cv a 6750 RPM y entrega un par máximo de 53Nm a 5250, aportándole ése comportamiento juguetón que la caracteriza aunque, como decíamos antes, parece que el variador sí ha sido modificado, pues la aceleración desde abajo se percibe algo más contundente en esta nueva versión.

LA PARTE CICLO

La T-Max nunca deja de sorprender por sus habilidades en ruta. Independientemente de la carretera sobre la que circulemos, ella responderá sin atragantarse en cualquier giro, dándolo todo a la salida de cada curva y sin comportamientos extraños. Como en cualquier scooter, para los que estamos habituados a llevar un depósito entre las piernas la conducción se hará un poco extraña al principio, pero el diálogo con ella es tan ameno que en pocos minutos nos habrá dado toda su confianza, esperando nuestra reciprocidad. Ágil, ligera, de reacciones rápidas y nobles, está pensada para disfrutar cada centímetro del asfalto que pisemos.

Los frenos son contundentes, precisos y dosificables. Quizá el ABS trasero resulta un tanto intrusivo cuando lo usamos aislado para «timonear». El eje delantero equipa doble disco de 267mm y el trasero uno solo, pero de mayor diámetro. En este caso, de 282mm. Este conjunto proporciona una alta eficacia en prácticamente cualquier situación.

El peso total es de 216 Kg, que a priori es una cifra que no cuadra con la ligereza y agilidad que se siente al conducirla. Sin embargo explica su increíble aplomo y demuestra que el trabajo de reparto de pesos ha sido muy minucioso, enviando el grueso de la masa hacia la zona inferior para bajar el centro de gravedad.

En el apartado de suspensiones, las preferencias personales marcarán siempre la diferencia, del mismo modo que con cualquier otra moto. Para nosotros, las cualidades son más que decentes tanto en aplomo como en firmeza y tracción. La absorción de baches está también muy cuidada y además en el eje trasero podemos realizar ajustes de suspensión aunque el acceso a ellos no sea especialmente cómodo. Encontramos un muy buen equilibrio entre confort y prestaciones, aunque Montse Costa, acostumbrada a un uso más deportivo de la T-Max en competiciones, nos dará una segunda opinión sobre ello.

CONFORT Y EQUIPAMIENTO

El amplio y mullido asiento recogerá nuestro cuerpo ofreciendo un alto grado de confort. La doble altura cumple también las funciones de apoyo a nivel sacro-coxígeo del piloto, ofreciendo un buen punto de apoyo en las aceleraciones, las cuales no debemos menospreciar en base a los números de las credenciales que presenta la ficha técnica. El pasajero disfruta de las mismas condiciones aunque se echa de menos un pequeño respaldo de origen (sí existe como opción) para disfrutar del mismo nivel de comodidad que el piloto al acelerar.

Muy buena visibilidad. A pesar de su aparatosa parte frontal, la posición erguida del piloto proporciona una visibilidad más que aceptable de todo lo que está por venir, permitiendo anticiparnos a cualquier situación y así disfrutar todo lo que la T-Max puede ofrecernos. Sin embargo es posible que, en función de nuestra altura y la posición en la que regulemos la pantalla (hecho que podemos realizar durante la marcha con apretar un simple botón, cual elevalunas eléctrico de un coche) el canto superior interfiera en nuestra visibilidad de la carretera. Pero nada que no se pueda solucionar reajustando la altura de nuevo. Por supuesto, la protección aerodinámica puede llegar a ser total con la pantalla en su posición más alta. El amplio escudo frontal y la cúpula protegen de viento y lluvia con una gran efectividad.

En el manillar cuenta con diferentes controles además de los habituales. Uno de ellos, como decíamos, accionará la cúpula, otro habilitará la calefacción en puños y asiento, y el último nos da la posibilidad de activar y regular el control de crucero. Se mantiene el freno de parking situado bajo el puño izquierdo, para estacionar con tranquilidad en zonas inclinadas.

Curioso el hecho de que un vehículo de aspecto tan voluminoso disponga de un depósito de combustible de tan solo 15 litros. Sin embargo son suficientes dado el consumo tan comedido de la T-Max. Con un depósito podremos hacer aproximadamente los mismos km que con el de cualquier otra moto en función de nuestro estilo de conducción.

¿TIENE ALGO MALO?

En todo caso, tiene algo «no tan bueno» y únicamente podemos hacerle dos reproches, por sacarle algún defecto, ya que algo «malo», definitivamente no tiene.

Por un lado el acceso a los ajustes de la amortiguación trasera resulta algo farragoso y por otro, quizá se agradecería una gama de colores más amplia ya que sólo está disponible en Phantom Blue y Liquid Darkness (esto es, azul y negro).

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Pablo Majesty
Pablo Majesty
8 años hace

Me gustaría saber cuál es la velocidad real y consumo

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