HORIZONTE INFINITO
Cook, Burton, Speake, Livingstone, Scott, son algunos ejemplos de los grandes aventureros ingleses que han dejado su huella en la historia, grandes hombres que buscaron ampliar los horizontes conocidos para mayor gloria de su país.
Ahora otra inglesa de pura cepa trata de emular a aquellos pioneros y ofrece la posibilidad de llegar a los más remotos confines del planeta. La nueva Tiger está llamada a ser la gran exploradora del siglo XXI.
Poco a poco la marca inglesa va colocando nuevas piezas en el puzzle de su catálogo, llenando los huecos de su oferta y en esta ocasión le ha llegado el turno a las grandes maxitrail. Apenas hace un año que Triumph abría camino cuando presentaba la Tiger 800 caundo ahora llega la propuesta de Triumph para el segmento de alta cilindrada; la Tiger Explorer.
Es una máquina que entra de lleno en el terreno de las grandes touring o como otros las llaman, adventure; en definitiva las maxitrail ruteras. Su apuesta es contundente, con todos los ingredientes, un motor tricilíndrico – ¡of course! – de 1.215 cc, un tremendo corpachón, suspensiones multiajustables, cómodo asiento, gran pantalla, numerosas opciones de gestión electrónica, depósito de gran atonomía… una verdadera aventurera de las islas.
Buena parte del carácter de las motos inglesas deriva de sus especiales mecánicas, en este caso tres cilindros en línea, refrigerados por agua, con culata de doble árbol de levas y 12 válvulas. Un propulsor que se alimenta mediante un sistema de inyección electrónica dotado de acelerador electrónico “ride-by- wire”.
Esta configuración del sistema de gestión ha permitido dotar a la Tiger Explorer de una serie de ayudas electrónicas para aumentar la seguridad y el confort del piloto. De este modo la gran rutera dispone de control de velocidad (cruise control), control de tracción (2 posiciones) y ABS desconectable como parte del equipamiento de serie.
El cambio es un clásico multidisco en baño de aceite con seis velocidades, mientras que el escape en un 3 en 1 que deja ver su enorme silencioso de acero inoxidable por el lateral derecho. Por otra parte, la maxitrail de Hinckley opta por un sistema de transmisión por cardán que elimina practicamente el mantenimiento y asegura una limpieza excepcional.
Finalmente un dato interesante, los intervalos de mantenimiento se alargan a 15.000 kilómetros, lo que redunda en la economía de nuestro sufridos bolsillos y hace más cómodo su cuidado.
La potencia del conjunto motriz alcanza los 137 CV a un régimen de 9.000 revoluciones en tanto que el par máximo se cifra en poco más de 12 Kgm a 6.400 vueltas
Todo eso está muy bien, pero un corazón sano y pòderoso no es gran cosa si va acompañado de un poderoso esqueleto y fuertes brazos y piernas. La inglesa lo tiene todo.
Ciclo
Así pues, el bastidor de la Explorer se concreta en una sólido estructura de acero multitubular que sigue un patrón muy parecio al de otros modelos de la gama Triumph. A banda y banda de su tremendo corpachón – 1.530 mm. de batalla con un peso de 259 kilos – se alinean unas suspensiones capaces de lidiar con todo ese volumen y potencia. Delante podemos ver una horquilla invertida Kayaba de 46 mm. de diámetro y 109 mm. de recorrido a la que acompaña en su tren trasero un monobrazo de aluminio sobre el que trabaja un amortiguador monosock de la misma marca, ajustable en precarga y extasión que permite 194 mm. de recorrido.
En el apartado de ruedas, la Explorer juega su papel de vehículo todoterreno combinando una asfáltica llanta de aluminio de 17 pulgadas y 10 radios detrás con una pieza de similares características pero de 19 camperas pulgadas delante. Sobre ella monta unos neumáticos de dibujo mixto en medidas 110/80-19” y 150/70/17”.
En el apartado frenos destacan unos discos delanteros de 305 mm., mordidos por pinzas Nissin de cuatro pistones que se apoyan en un conjunto trasero formado por un rotor de 282 mm. y un apinza de doble pistón. Por supuesto, el sistema ABS es desconectable cuando la situación así lo requiera.
Hasta aquí el contenido tecnológico de la súbdita de su majestad, pero más allá de las consideraciones mecánicas, un modelo de estas característica ha de mirar muy por lo menudo otro tipo de aspectos, básicamente de equipamiento.
En este sentido, la Explorer cuenta con un centro de control que mantiene parfectmanet informado al piloto de todo l que acontece.
Bajo control
El cuadro de instrumentos es relamente muy completo. La pantalla LCD se maneja mediante botones en el manillar e incluye un completo ordenador de a bordo, que dispone de indicador de temperatura ambiente con aviso de hielo, consumo de combustible e indicadores de velocidad media, además de velocímetro digital, tacómetro analógico, indicador de marcha engranada, nivel de gasolina, indicador de autonomìa, aviso mantenimiento, reloj, indicador temperatura ambiente, y luces de emergencia. La instrumentación también está preparada para el sistema de control de presión de neumáticos de Triumph, aunque sólo está disponible como accesorio opcional.
Pensada para recorrer cientos de kilómetros en una sola jornada, la comodidad de piloto y acompañante han sido una prioridad en este modelo. Para ello, la altura del asiento es fácilmente ajustable, y puede oscilar entre 840 y 860 mm y tanto la pantalla como el manillar se ajustan fácilmente en función de las preferencias de cada conductor. Para el acompañante se ha dispuesto un asiento amplio y cómodo equipado con grandes asideros.
Y no todo acaba aquí, Triumph ha preparadao un completo paquete de accesorios con los que terminar de vestir y equipar a su devoramillas. Entre otros una gran variedad de maletas de gran calidad. Por ejemplo, el conjunto de dos maletas tiene una capacidad de 60 litros, mientras que el baúl trasero ofrece 35 litros adicionales, suficientes para un casco integral. No faltan defensas de motor, bolsas sobredepósito, protectores de manos, una pantalla 50 mm. más alta y 30 mm. más ancha, un kit de faros antiniebla o un cubrecárter de aluminio.
Por otra parte se ha instalado en la Tiger Explorer un alternador de 950 W para proporcionar alimentación simultánea a numerosos accesorios eléctricos. Entre los más destacados podemos encontrar asientos calefactables para piloto y acompañante, puños térmicos, faros antiniebla de alta potencia y un baúl trasero con toma de alimentación integrada para cargar sobre la marcha. La moto también está equipada con una toma de corriente situada cerca de la llave de contacto que puede utilizarse para suministrar alimentación a un dispositivo GPS o a prendas térmicas.
En la práctica
No vamos a ocultar que acercarse con mi metro setenta justito a una Triumph de más de dos metros de largo (2.248 mm.) y 1.410 mm. de alto, con un asiento a 857 mm. del asfalto y 260 kilos de peso, es todo un signo de confianza. Pero todo eso queda rápidamente diluido en cuando iniciamos la marcha. Es verdad que cuesta algo manejarla en parado, pero su buen radio de giro y un poco de maña hacen el resto.
En ciudad se mueve con soltura pese a todo lo anterior y sólo su volúmen la limita cuando el paso se estrecha entre las filas de coches. Aún así su fino tacto de gas y la suavidad de marcha no la hacen nada desagradable en este medio.
Más allá de los límites de la gran urbe, su protección aerodinámica demuestra toda su eficacia y la pantalla regulable protege perfectamente sin producir molestas turbulencias.
La postura a sus mandos resulta del todo natural, la posibilidad de regular tanto la posición delmanillar como la altura del asiento, unido a unas estriberas no demasiado altas ofrecen un conjunto ergonómico de primera.
Por cierto, el ancho manillar permite hacer buena palanca en cambios de dirección, redundando en la agilidad del conjunto, mientras que llanta de 19” contribuye a esa misma sensación, sin que por ello disminuya la precisión o la estailidad. Lo cierto es que sólo rodando a ritmo muy vivo y en curva se nota algo de ligereza en el tren delantero.
De todos modos ese efecto seguramente es causado más el peso del conjunto que por otra cosa. No olvidemos que estamo frente a un modelo de gran tonelaje que produce grandes inercias, sobre todo en las frenadas. Por cierto que en este apartado la Explorer muestra un equipo tan eficaz como dosificable, quizás el ABS entra con demasiada prontitud si la frenada es especialmente contundente y llegas a notar los pulsos de la maneta de freno.
En cuanto a las suspensiones, resultan cómodas sin llegar a caer en un exceso de blandura, delante la horquilla tiene un tacto sólido y detrás el amortiguador, regulable en precarga mediante una ruleta separada, trabaja de manera muy eficiente.
En autopista o autovía la nuva Triumph se muestra cómoda, protectora y no excesivamente glotona lo que unido a los 20 litros de capacidad de su tanque de combustible la hacen una verdadera rutera.
Su precio de 15.295 euros quizás sea un punto disuasorio para muchos bolsillos, pero ¿quién puede resistirse a llegar al fin del mundo?


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