La Triumph Rocket III es una moto especial. Sus prestaciones y cifras son tan monstruosas como sus dimensiones, y tiene el privilegio único de contar con el motor de mayor cubicaje jamás equipado en una motocicleta producida en serie. Nada menos que 2.300cc.
En conmemoración del décimo aniversario, Triumph lanza al mercado en 2015 la espectacular e imponente Triumph Rocket X. Se trata de una versión exclusiva de la Rocket III y tan sólo se han fabricado 500 unidades para todo el mundo, en edición limitada y numerada. MotoTaller ha tenido el honor de probar la unidad 376/500 y es algo por lo que estaremos siempre agradecidos.
En la Rocket X, el negro se apodera de absolutamente todas las piezas. Los cromados que antes lucían los colectores, los escapes, la barra del manillar, los estribos e incluso la palanca de cambios, son ahora negro mate igual que el bloque motor, dejando hueco para los cromados únicamente en la horquilla, amortiguadores y embellecedor del faro trasero. Las manetas de freno y embrague lucen un acabado también plateado, pero en este caso, mate, como los contrapesos del manillar. Todos los cambios respecto a la Rocket III original son puramente estéticos, ya que se mantienen intactas las lineas y las prestaciones en esta edición.
Lo más importante, lo que hace más exclusiva a la Rocket X, es sin duda el trabajo realizado en la pintura de la carrocería (esto es, guardabarros delantero, depósito y guardabarros trasero). El proceso, totalmente manual, empieza por un efecto de aluminio cepillado que recorre de punta a punta la Rocket X, el aspecto de este trabajo ofrece un acabado en forma de remolinos sobre el metal desnudo y trazará una línea longitudinal a lo largo de toda la moto. Los logogramas del depósito también lucen este acabado. Para dar forma a la banda y los logoripos, sobre el resto del metal se aplica una capa de pintura negra con su correspondiente barniz. Tras dos dias de secado se aplican hasta 6 nuevas capas de barniz que serán finalmente pulidas para obtener el máximo brillo. Este proceso manual garantiza que cada una de las 500 Rocket X es ligeramente distinta de las otras 499, creando entonces, vehículos literalmente únicos. Otros detalles relativos a la edición limitada y que contribuyen a la exclusividad del modelo son las placas de numeración a cada lado de la moto y el anagrama «Rocket X» fresado en aluminio que embellece el depósito de aceite.
Además de estas características, la Rocket X sale de fábrica con una pequeña cúpula opaca, por supuesto también negra, montada sobre los faros. A nivel aerodinámico hace un trabajo muy agradecido, sin embargo dificulta la tarea de insertar o retirar la llave del clausor, principalmente con los guantes puestos, dado que el acceso al mismo resulta bastante angosto por la posición en la que queda la cúpula.
Tan única en aspecto como en comportamiento. Sus más de 350 Kg en orden de marcha harán que conducirla sea una tarea sólo apta para los más valientes, pues la circulación en ciudad resulta muy poco práctica y el tener que mover tanto peso nos fatigará en seguida. No obstante, ya en ruta la cosa cambia y aunque necesitemos un rato para adaptarnos, merece totalmente la pena.
Su rudo carácter nos obligará a trazar muy bien cada una de las curvas que afrontemos durante la ruta sin permitirnos demasiado margen de error, dado que es una moto bastante peculiar en todos los sentidos y su peso juega en contra de las inercias. Aunque los primeros kilómetros puedan parecer incómodos, acaba resultando muy fácil dialogar con ella, y tardaermos poco en establecer una buena relación. Llegado esemomento cualquier carretera nos parecerá corta, pues goza de un estupendo rodar, prácticamente sin vibraciones y con un asiento más que confortable, incluido el del pasajero, que del mismo modo que el conductor, disfrutará de una cómoda posición con la espalda recta.
A medida que la vayamos conociendo nos daremos cuenta de que la Rocket tiene algo que engancha. Para unos, el impresionante tamaño del depósito de combustible y la belleza de los acabados en él realizados. Otros preferirán el ronco sonar de su imponente tricilíndrico tragando aire y gasolina… Y luego habrá quien, como nosotros, se quede con la desproporcionada (para bien) reacción al retorcer el puño de gas. Aquí es donde realmente descubrimos el carácter indomable y «asalvajado» de la Rocket X.
Sus 148cv y sus 221Nm de par motor (que por cierto entrega a tan sólo 2750rpm) van directos del motor a la rueda trasera mediante el arbol de transmisión que esconde el basculante de dos brazos, y son suficientes para cautivar el corazón y desactivar el cerebro de cualquier adicto a las emociones fuertes. Hay que ser muy consciente del potencial que manejamos si no queremos que acabe en tragedia, pues la aceleración de la Rocket es realmente inexplicable. Hay que vivirla para poderse hacer una idea.
Por suerte en Triumph han pensado en todo y el sistema de frenos es capaz de detener sin problemas a esta «locomotora del asfalto» mediante dos discos flotantes de 320mm en el eje delantero. Sobre ellos actúan sendas pinzas Nissin de 4 pistones, reforzadas en el tren trasero por una pinza flotante Brembo de 2 pistones que morderá un nada despreciable disco de 316mm. El ABS, con un tarado muy equilibrado, hace su aparición únicamente cuando es necesario, dando mucha libertad y tacto a unos frenos que, por suerte, están ahí para obedecer a la parte sensata de nuestro cerebro y lo hacen de forma más que eficaz.
Algo parecido ocurre con las suspensiones, que juegan un gran papel en el agradable comportamiento de la moto. A medio camino entre el confort y las altas prestaciones, ofrecen un equilibrio perfecto para disponer de un gran paso por curva (sorprendente de hecho, para las cifras de la Rocket) al mismo tiempo que en circulación relajada es capaz de absorver los baches de forma muy agradable.
Da igual cuantas veces lo intentemos o qué parte de la moto miremos. No hay nada en la Rocket X que de indicios de estar ante una moto convencional. Si el objetivo de Triumph era hacer una moto inigualable, con la Rocket III lo lograron. Pero con la Rocket X, lo bordaron.
Las fotografías han sido realizadas por Jairo Lorenzo y DFerentPics para MotoTaller.

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