La historia de Maxima Racing Oils comenzó en la década de 1970, cuando la industria necesitaba una alternativa de aceite para motocicletas de carreras. Dick Lechien fundó la empresa en 1979, tras varios años de investigación y pruebas con diversas fórmulas de aceite de ricino para motores de dos tiempos. Junto con su amigo Roland Reed, vieron la oportunidad de crear un aceite superior y desarrollaron el Castor 927, un producto más limpio y potente que revolucionó la industria de los aceites para motocicletas de carreras.
La marca Maxima se expandió rápidamente, incorporando aceites para filtros, lubricantes de cadenas, aceites para motores de cuatro tiempos, aceites para engranajes y fluidos para suspensiones. Una relación comercial crucial con Kawasaki y Team Green permitió que Maxima cubriera todas las líneas de motocicletas: motocross, enduro, calle, jet skis y karting. En 1983, Ronnie Lechien, el hijo de Dick, se convirtió en profesional del motocross/supercross, usando aceites Maxima en sus motocicletas de fábrica. Esto aumentó la visibilidad entre corredores y mecánicos profesionales. Ese mismo año, Maxima amplió su gama de productos con innovaciones como Super M, M.T.L., F.F.T. y Fork Fluid. En 2015, con el lanzamiento de PREMIUM L.A. y Diablo, ambas fórmulas de aceite para motores de cuatro tiempos más económicas, pero manteniendo una alta calidad y rendimiento, Maxima llegó a millones de motocicletas en todo el mundo.
Maxima consolidó su posición en el mercado gracias a alianzas clave como la de Mitch Payton de Pro Circuit, lo que mejoró significativamente el rendimiento de los motores de cuatro tiempos. Danny Massie, actual presidente de la empresa, se unió en 1989 como joven talento mientras cursaba su MBA, aportando nuevas perspectivas y una visión estratégica al equipo.
A partir de 1997, Maxima vivió una edad dorada, dominando la American Motocross Association (AMA) con equipos como Pro Circuit KAWASAKI, liderado por Mitch Payton, y MAKITA SUZUKI con Roger De Coster. A lo largo de los años, Maxima ha ganado numerosos títulos con corredores destacados en diferentes categorías. Para el año 2010, la marca se consolidó como el aceite de motocicleta número uno fuera del OEM en Estados Unidos y expandió su alcance a nuevos mercados internacionales más allá del motocross.
Hoy, Maxima trabaja con los mejores proveedores y socios estratégicos bajo el lema: “Si quieres ser el número uno, debes rodearte de los mejores”. Inmersos en un proceso de expansión global, el propósito es seguir ofreciendo productos de clase mundial a todos los usuarios de motocicletas alrededor del mundo. Maxima Racing Oils, experimenta la diferencia.


Las primeras botellas de Castor 927, la mítica fórmula a base de aceite de ricino que transformó los motores de dos tiempos.

Mitch Payton, el cerebro detrás de Pro Circuit, pieza clave en el desarrollo y evolución de los lubricantes para motores de cuatro tiempos.

Roland Reed, Dick Lechien y el joven Ronnie, un equipo unido por las carreras y la innovación técnica.
Pasión y alta tecnología
Detrás del posicionamiento actual de Maxima Racing Oils existe un fuerte compromiso con la calidad y el desarrollo tecnológico. Según explica Cristián Calderón, International Sales Manager de la firma, la compañía trabaja con las mejores materias primas del mercado y mantiene una estrecha relación con proveedores líderes a nivel mundial como Lubrizol. “Esto nos permite desarrollar paquetes de aditivos exclusivos y formulaciones específicas para motocicletas, algo que realmente nos diferencia dentro de la industria. Somos una marca creada por y para motociclistas”, afirma.
Este enfoque técnico ha acompañado una expansión internacional que comenzó de forma muy orgánica en México en 1984, seguido por Australia y otros países. Sin embargo, el foco estratégico en el desarrollo internacional comenzó con más fuerza alrededor de 2003 y especialmente entre 2017 y 2018, cuando la empresa decidió apostar seriamente por el crecimiento en Europa. La firma eligió España debido a factores estratégicos clave, como el idioma, ya que parte de su equipo de soporte internacional está en Chile, y la gran cultura motociclista, alto nivel técnico y el conocimiento de los profesionales del sector en dicho país. “Vimos un enorme potencial de crecimiento y entendimos que, si logramos consolidarnos en España, el camino hacia el resto de Europa sería mucho más sólido y natural”, señala Calderón. El gerente es tajante sobre sus objetivos: “Nuestra intención es clara: ofrecer disponibilidad total y un soporte fuerte para todos nuestros distribuidores y clientes en Europa.”

Además de potencia, la firma apuesta por el desarrollo tecnológico sostenible con fórmulas de alta biodegradabilidad.

Ricky Carmichael, leyenda y uno de los mejores pilotos de Maxima.
Triunfo en familia
Hablar de Maxima Racing Oils es hablar de la historia misma del motocross y supercross de los años 80. El hijo del fundador de la marca, Ronnie Lechien, repasa los momentos que definieron su carrera y el ADN de la empresa familiar. Entre sus recuerdos más queridos sobresale el Supercross de San Diego de 1983. En aquel entonces, siendo un estudiante de colegio y en plena transición entre marcas, su padre compró una moto en una tienda local, prepararon la suspensión, modificaron el motor y fueron a competir como privateers. “Fuimos mi papá y yo, prácticamente como un equipo privado, me acompañaron mis profesores, amigos y compañeros y ganamos”, recuerda Ronnie con orgullo sobre una carrera que no aparece en los registros históricos de la AMA.
El nacimiento de Maxima Racing Oils está ligado de forma directa a esta pasión. La efectividad del producto fue tal que, incluso cuando competía para equipos oficiales de Honda, Yamaha o Kawasaki, los mecánicos seguían utilizando productos Maxima dentro de las motos. “Los mecánicos veían lo bien que funcionaba el aceite. Aunque las motos tenían otros patrocinadores, muchos seguían usando Maxima, y esto sigue sucediendo hasta el día de hoy”, explica Lechien.
Pronto, el éxito de los motores de dos tiempos se expandió hacia las motos de agua 80 y, posteriormente, hacia aceites de suspensión y motores de cuatro tiempos, ya que su padre quería construir una línea completa de productos premium y no tener solamente un par de opciones. “Lo sigo usando en mis motos de agua y motores dos tiempos porque quema muy limpio y no deja residuos como otros aceites de castor”, comenta, mencionando también el Contact Cleaner y el Suspension Clean entre sus preferidos.

Ronnie Lechien encarnó el espíritu competitivo de Maxima Racing Oils en los años 80.

Ronnie Lechien en acción durante los años 80, la década dorada donde Maxima Racing Oils forjó su leyenda en el barro.




Comentarios0