Hace unos días, en esas conversaciones o tertulias entre colegas surgió una cuestión que afectó a las motos. Algunos se preguntaron las razones por las cuales las marcas de automóviles anuncian disminuciones espectaculares en el comsumo y las emisiones de sus vehículos y las de motocicletas o no lo hacen o lo hacen en mucha menor medida.
Coincidió esta discusión con el anuncio por parte de Honda del lanzamiento del nuevo SH125, el popularísimo Scoopy, que sí presenta una disminución drástica de consumo con respecto al modelo anterior. Honda anuncia que se queda en 2.11 litros a los 100 km según el ciclo normalizado WMTC.
Esto lo consigue gracias a los pocos aspectos en los que se puede trabajar en una motocicleta: un motor denominado eSP de mayor eficacia gracias tanto a su sistema de inyección y combustión optimizados como también a la disminución de las pérdidas por fricción del motor. Pero sobre todo a la tecnología Idling Stop, que hace que el motor se detanga en las paradas prolongadas (m´s de 3 segundos) y arranque suavemente al mínimo intento de dar gas gracias a que el propio alternador ejerce de motor de arranque.
Es evidente que el sistema Idling Stop, lo que en los automóviles denominarían “stop & go” o “stop & start” es en buena parte el método elegido para ahorrar. El motor funcionando al ralentí mientras la moto está detenida por la densa maraña de tráfico urbano tiene un consumo importante.
Pero otras tecnologías aplicadas al automóvil no sirven mucho para las dos ruedas. Por ejemplo, la aerodinámica, que en los coches permite disminuir de forma aprecialble el consumo en carretera, poco puede hacer en el marco de las dos ruedas con un Cx notablemente peor que el de un automóvil.
Por ejemplo, cuestiones de precio dificultan la adopción de la inyección directa, distribuciones variables y otras tecnologías al uso. Y por supuesto razones de precio y también el importante factor espacio impiden recurrir a los motores turboalimentados, los denominados “downsize”, que son la panacea de los automóviles. Por no hablar de los motores híbridos.
Algunas de estas vías es muy posible que las veamos en un próximo futuro en las motocicletas más deportivas, de mayor cilindrada, de gama más alta. Pero difícilmente en el mundo de los scooters y las motos urbanas.
Las motos tienen así su limite. Queda margen por recorrer, pero los 2,1 litros de este Scoopy se me antojan un techo difícil de superar por ahora. Las tecnologías siempre tienen sus limitaciones.




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