La llegada de las baterías de iones de sodio JMT de la mano de Larsson introduce una alternativa técnica orientada al arranque de motocicletas que se sitúa entre las soluciones de plomo y de litio. Esta tecnología persigue un equilibrio entre prestaciones, seguridad y coste, al tiempo que reduce la dependencia de materias primas críticas.
Base tecnológica
El sistema emplea sodio en el cátodo y un carbono especial derivado de cáscaras de coco recicladas en el ánodo, una formulación con claro enfoque sostenible. Las materias primas son abundantes y están disponibles a escala global, lo que favorece una cadena de suministro más estable y un menor impacto medioambiental.
Las baterías proporcionan altas corrientes de arranque y un funcionamiento estable incluso a temperaturas bajo cero, un aspecto relevante en el uso diario de la motocicleta. La tasa de autodescarga se mantiene en niveles similares al litio, permitiendo largos periodos de inactividad sin degradación apreciable. La durabilidad puede superar los 3.000 ciclos.
La química de sodio presenta menor sensibilidad a la sobretensión, habiendo soportado en ensayos cargas de hasta 20 voltios sin fallos estructurales. El riesgo de incendio se reduce de forma significativa y se admite el transporte en descarga profunda, lo que simplifica logística y almacenamiento dentro del sector del automóvil.
Posicionamiento
La densidad energética resulta inferior a la del litio, aunque este factor es secundario en baterías de arranque, donde prima la capacidad de entrega inmediata de corriente. El precio se sitúa en rangos comparables a baterías de gel convencionales, combinando ligereza, robustez y un perfil de seguridad elevado.
La oferta inicial incorpora las referencias JMTNA5A, JMTNA7A y JMTNA9A, ya integradas en catálogo. Esta ampliación refuerza el portfolio eléctrico de Larrson y consolida su apuesta por tecnologías más sostenibles aplicadas a la motocicleta.



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