La Leyenda Continúa 2025: Más que un evento, una experiencia

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Dice el refrán que “Quien tuvo, retuvo”, y la Pingüinos sigue llevándose el gato al agua si nos ceñimos al número de participantes, pero… como en tantos otros aspectos de la vida, hay sensaciones intangibles que no se pueden valorar en cifras, y sin embargo pueden llegar a decantar la balanza de lo disfrutado. Dicho de otra manera y con otro refrán, en La Leyenda Continúa “Menos es más”.

La Leyenda Continúa celebró su primera edición en 2016, y aunque parezca una recién llegada al panorama de las invernales, tras ella está ni más ni menos que Mariano Parellada, creador de la Pingüinos: en este asunto, no hay mayor autoridad en nuestro país e incluso en Europa. Parellada se separó de Pingüinos después de un agrio enfrentamiento político que provocó la suspensión del megaevento invernal en su edición de 2015.

Con semejante capitán en la torre de mando, es inevitable que La Leyenda funcione como una máquina bien aceitada desde su primera edición, cuidando mucho la calidad de sus actividades, la armonía vecinal y unos códigos de comportamiento que permiten una convivencia pacífica dentro y fuera del recinto. Aquí no se ríen las gracias a los “quemaruedas”.

La edición 2025, celebrada entre el 9 y el 12 de enero en la pineda aledaña a las piscinas municipales, ha vuelto a dejar un buen sabor de boca entre sus 12.920 asistentes. Entre las tiendas de campaña ardieron decenas de fogatas que, además de calor, daban camaradería, la  única y auténtica razón de estar para muchos. La Organización dispuso varias hileras de tiendas “glamping” para que los asistentes que así lo desearan ni siquiera tuvieran que cargar sus propios bártulos. Decenas de voluntarios -a los que hay que mencionar expresamente porque nunca pierden la sonrisa ni la paciencia-, se preocuparon que a nadie le faltara nunca de nada, y repartieron miles de litros de caldo calentito, bendición divina aunque la edición de este año no ha sido especialmente rigurosa con el frío.

Aunque hubo motoristas que llevaban acampados desde varios días antes de la inauguración, La Leyenda se inició formalmente el jueves, 9 de enero, con la apertura de los tenderetes, pases cinematográficos y un DJ que amenizaba el ambiente desde el escenario Plaza Leyenda. A partir del viernes, el lugar ya estaba a pleno rendimiento con las charlas de Gerard Mediavilla y su mastodóntica “ruta 47” (10.000 kilómetros sin salir de España), Sonia Barbosa presentando su libro de andanzas por Argelia, y Juan Carlos Toribio, como siempre reclamando derechos y respeto desde su púlpito de la IMU. La tarde continuó con una ruta libre a Turégano, un concierto del grupo tributo “El canto del bobo” y las tradicionales campanadas en diferido del año nuevo, cambiando las uvas por piñones. Y si a aquella hora quedaban almas impenitentes con ganas de más, los Hot Tubes estuvieron soltando decibelios de calidad hasta las tantas.

El sábado, subieron al estrado de ponencias Victor Rider y Paco García, con una charla a dos voces cuyo título invitaba a no pasar de largo: “la moto es vida”. Más tarde, Lucas Villalba de Continental daba algunos tips enciclopédicos sobre neumáticos, finalizando la mañana con la charla que petó el aforo: “Mujeres sobre dos ruedas”, con Paloma Lence, Isabel Puig y Ana Van der Sluis. Por la tarde, Manel Kaizen diseccionó algunas de aquellas historias que sale a buscar por los despoblados del país, cediendo parte de su tiempo para que Javier (“Rodando con Noonan”) explicara su proyecto vital de dar visibilidad a las enfermedades raras. Entre medio, Emilio Zamora hizo sus habituales números de “stunt”, y dos rutas (off y on) por los alrededores de Sepúlveda. Mientras Zamora hacía de las suyas en el pase de la tarde, la carpa social acogía la entrega de la Leyenda de Oro al piloto Fonsi Nieto, y las Leyendas de Honor al Moto Club Gipúzkoa y los portugueses MC Lobos da Neve. Uno de los momentos más emotivos fue el desfile de antorchas por las calles de Cantalejo, un paréntesis donde lo festivo enmudece para recordar a los compañeros motoristas que nos han dejado, como Piteus Paco, gran viajero y mejor persona a quien el cronista dedica este artículo.

Los conciertos de Lobos Negros y Enredo, más la ya tradicional rifa, pusieron colofón a la larga noche que precedía un domingo de resaca para algunos, de madrugón para otros y, Dios no lo quiera, de resaca y madrugón para los más implicados; tocaba preparar la vuelta a casa y sacar conclusiones sobre lo vivido durante el fin de semana. Me atrevo a vaticinar que la mayoría repetirán. La Leyenda ha encontrado su punto de equilibrio entre diversión y aforo.

Un texto de Manel Kaizen (@manelkaizen / fb.com/manel.kaizen)

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