Yamaha ha presentado su propuesta para el segmento de los usuarios con carné A2 que quieren dar sus primeros pasos en una moto con cierto talante deportivo.
El diseño de la YZF-R3 cuenta con el innegable ‘ADN-R’, que se distingue sobre todo por el doble faro delantero rodeando el conducto de aire central. Ahora bien, con este modelo Yamaha da un paso que va más allá del lógico incremento de cilindrada respecto a la R125. El motor de esta deportiva, de nueva factura, es un bicilíndrico en línea de 321 cc con 4 válvulas por cilindro y doble árbol de levas. Refrigerado por líquido, alcanza los 42 CV de potencia a 10.750 rpm y entrega un par motor de 29,6 Nm a 9.000 rpm. Se trata, por tanto, de una mecánica que, aunque tiene preferencia por los regímenes bajos y medios -como buen «bi»-, no le hace ascos a rodar en alta.
De hecho, se ha logrado una respuesta bastante equilibrada en todo el rango de revoluciones, con lo que eso tiene de bueno en la utilización en el día a día, y de regular cuando se trata de buscar sus límites, especialmente en un circuito como el de Calafat, que es donde se llevó a cabo la presentación y comprobamos que había que tirar de reducciones para salir con brío de los virajes más cerrados.
Y es que la Yamaha YZF-R3 es, en realidad, más una «todouso» del asfalto que un aparato que pida guerra constantemente. Apoyada en un chasis tubular de acero de alta resistencia, en el que se ha diseñado una distancia entre ejes muy corta, de 1.380 mm (prácticamente la misma que la de la R6) la agilidad es sin duda uno de sus puntos fuertes. Por otra parte, se han inspirado en la R1 para desarrollar un basculante alargado que aporta un buen rendimiento en recta y una mejor transmisión de la potencia al suelo. Su peso, 169 kg repartidos al 50 por ciento delante y detrás, ayuda a jugar con el cuerpo de esta deportiva que se percibe, además, cómoda y equilibrada desde el mismo momento en el que uno se sienta en ella (el asiento está a 780 mm de altura).
Por si las dudas, la marca de los diapasones da otras pistas acerca del temperamento de esta moto, menos cercano que sus hermanas a la deportividad más extrema. Es la única de ellas, por ejemplo, en la que se ha prescincido de una horquilla invertida delantera; y en cuanto a los frenos, el disco flotante de 298 mm y la pinza de doble pistón delanteros (vinculados a un neumático 110/70-17 en llanta de aluminio), y el disco trasero de 220 mm (con rueda 140/70-17) quedan un tanto justos cuando se les exige de verdad en pista aunque cuentan, eso sí, con la ayuda de un ABS montado de serie.
La R3 es, por tanto, una moto versátil, dotada con un depósito de 14 litros y con un cuadro de instrumentos multifunción de lo más completo: los indicadores de nivel de gasolina y temperatura del agua flanquean al cuentarrevoluciones analógico y al velocímetro digital.
Disponible desde abril de 2015, la nueva Yamaha YZF-R3 se puede solicitar en color «Race Blu» o negra, y el PVP son 5.299 euros.
Las fotos son de Albert Morales Fotografia.




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