MAREA NEGRA

Comentarios
0

Cuando ya casi nadie se acuerda del maldito chapapote, de la penosa gestión de nuestros gobernantes para atajar el problema y de las tristes consecuencias para las costas del norte peninsular, otra marea, tanto o más negra que aquella y que a diferencia de la provocada por el Prestige, corre tierra adentro, está cubriendo de mugre y desolación al sector de las dos ruedas.

Esa ola de infortunio ha barrido ya a dos de las grandes marcas japonesas y ha dejado muy mermado y maltrecho el tejido industrial y comercial que convivía en armónica simbiosis con las filiales niponas. Pero ahora ya comienzan a sonar rumores sobre la precaria situación de la histórica factoría de Derbi. Es verdad que ya hace muchos años que los tambores anuncian malos presagios para la planta de Martorelles y no es menos cierto que los deseos de Piaggio de replegarse a territorio patrio son bien conocidos, sin embargo ya vuelven a oirse voces inquietas en el entorno de la marca que creó las balas rojas.

Sea cual sea el camino que siga Derbi o el que puedan tomar otras fábricas como Rieju, Motorhispania, Gas Gas o la misma planta de Suzuki en Gijón, a nadie se le escapa que la gestión de los que hoy en día se supone llevan las riendas de nuestra economía, es un verdadero ejercicio de ineficacia.

El ejecutivo nacional ha dado tantos palos de ciego, ha variado tantas normativas, leyes y requisitos que ha terminado por aburrir a las ostras. Las grandes multinacionales de las dos ruedas han acabado hasta las mismísimas narices de tanto cambio, de pasarse un mes tras otro intentando reorganizar su estrategia en función de los caprichos de una panda de incompetentes. Y al final ha ocurrido lo peor, han recogido velas y con vuestro pan os lo comáis.

No entraremos en si esas marcas han traicionado el esfuerzo y la confianza que, traducido en facilidades e inversiones de diferentes administraciones, les han allanado el camino en su paso por nuestro país. Sería largo y complejo de desmenuzar.

Al final el resultado es el mismo, la paulatina desertización del entramado económico que gira en torno a la motocicleta.

Y como en el caso de la marea ocasionada por el Prestige, nos tocará a los de a pie tratar de salvar lo que se pueda. Nos espera una ardua tarea. Ánimo.
Subscribirse
Notificar de
guest

 

0 Comentarios
Más antiguos
Más nuevos Más votados
0
Nos gustaría conocer tu opinión, por favor deja un comentario.x